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13 abril, 2020

Alicia González rememora su trayectoria en “Letras y corcheas

Alicia “la Gallega” González es una de las cantantes de tango más importantes que hay en la actualidad en la Argentina. A lo largo de su carrera, ha realizado giras por Japón, España, Colombia, Ecuador, Cuba, Venezuela y Puerto Rico y ha tocado en los principales escenarios del país.
Integró la revista musical “Hola Tango” junto a Orlando Marconi, Jorge Valdez, Ricardo “Chiqui” Pereyra y “en Tango Mío”, con la dirección de Fernando Soler, entre otros espectáculos.
A lo largo de los 35 años que lleva sobre los escenarios, realizó numerosos recitales, entre los que se destacan los que llevó a cabo en la Casa de Gobierno, en la Quinta Presidencial de Olivos y en el Congreso de la Nación.
En una entrevista exclusiva con el programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, González hace un repaso de su carrera como cantante.

Hernán Dobry (HD): Arrancaste en el año 83, con el tango por lo que se podría decir un hecho trágico, después de que falleció tu papá…
Alicia González (AG): Mi papá cantaba muy bien, nunca lo hacía en público porque era muy tímido, pero de ahí viene la veta, la voz y la herencia. Cantábamos juntos chamamé, yo tocaba la guitarra. Cantaba muy bien. Yo canté siempre, en la escuela, en todos los actos. Aunque no levantara la mano, mis compañeras decían: ella. A los cinco años bailé y canté en el teatro San Martín, a los nueve canté en el Nacional, cuando tenía las puertas vaivén de madera. Profesionalmente, lo hice después de que falleció mi papá. Fui grabé un demo de cuatro boleros y un tango. Cuando terminé el tango, estaba toda transpirada y agitada y dije: no puedo cantar otra cosa que no sea esto, que realmente me mueve el alma. Me fui con mi cassette a Radio Rivadavia, con la ilusión de que lo escuchara Héctor Larrea, de quien era una gran admiradora y oyente. No tuve esa suerte, pero pasó Héctor Ernié, que después se convirtió en un grandísimo amigo mío junto a su hijo, y le dije: Señor Ernié quiero que escuche esto. “Bueno, démelo y venga mañana”. Pero no me haga venir y me diga que lo escuchó y no lo hizo. “Usted venga mañana que lo voy a escuchar”. A la mañana siguiente, estaba en Radio Rivadavia a las 7. Ese día el segmento de él iba a las 10, pero me quedé ahí como un soldado y 9.30 aparece y me dice: “Muy bueno lo suyo. Espéreme un cachito que le voy a dar una tarjeta. Lo esperé y me dijo: “Vaya a ver a estar persona en Paraná y Sarmiento”, en el viejo estudio Paraná. Era para que lo viera a Héctor de Rosas, un cantorazo. Lo fui a ver y cuando me escuchó me dijo: “Usted, espere ahí”. Voy a dar la clase y usted espere que la clase con usted va a ser usted sola. Me enseñó algo de técnica. Fui dos o tres veces y le dije a mi mamá: No voy más, porque ya sé lo que hay que hacer. “No, Alicia tenés que ir”. Pero, todo lo que él me dice ya lo hago. No voy más. Después, sí, tomé clases de repertorio para aprender qué estaba diciendo, porque es la gran lucha que tengo hoy en día con todos los que cantan “Sus ojos se cerraron”, muertos de risa. Tuve la suerte de encontrar un gran maestro de repertorio, que desgraciadamente falleció hace un par de años, que es Mario Marmo, quien me enseñó todo lo que sé. Me dijo dos cosas fundamentales: cuando el público se sienta a escucharte, tiene que estar apoyado en el respaldo de la silla, en la mitad del tango, ya tiene que estar para levantarse y cuando terminaste, se tiene que parar a aplaudir. El día que te creas que te sabés todo, no cantes más. Eso lo tengo como premisa: siempre se aprende, de los que más saben, por su puesto. Ahí, empecé y en el ’85, debuté en la Esquina de las Artes, en San Telmo, profesionalmente, ya cobraba y no paré más. En el ’87, me fui a Japón y empezaron las giras y todas las casas de Buenos Aires que algunas ya no existen, lamentablemente, hasta el día de hoy, gracias a Dios. He paseado por todo el mundo gracias al tango y conocido gente importantísima. La verdad que feliz de mi carrera

HD: Antes de todo esto, ¿soñabas con ser cantante?
AG: Siempre. Mis abuelos tuvieron almacén, en Avellaneda, en Piñeiro, 47 años. En las cocinas, había esos aparadores y las planchas tenían esos enchufes que se sacaban. Era muy chica, me ponía unos delantales largos de mi abuela, armaba todas las sillitas y los muñecos y decía que mi marido era Leopoldo Federico y con ese cable, me ponía atrás del aparador y salía cantando. Tendría tres o cuatro años.

Mario Dobry (MD): Artista se nace.
AG: Siempre lo digo, eso viene con uno, como el que escribe, el que pinta un cuadro o baila. Uno lo puede pulir, pero viene con uno. A mí me dicen: “¿Dónde estudiaste canto?” y me da vergüenza. No estudié canto. Eso viene con uno. Estudié interpretación, saber lo que estoy diciendo, la historia de cada tango, porque uno lo canta de otra manera. “Después”, es un tango que Homero Manzi le escribe a Nelly Omar, hablándole de cómo va a ser el después sin él, porque estaba enfermo y sabía que se iba a morir. “Y tu fatiga de vivir y mi deseo de luchar”. Una vez en un lugar donde nos reuníamos los artistas los lunes, vino Nelly y yo canté después. Me dijo: “No sabe lo que termina de cantar”. Sí sé, por eso se lo canté. Cuando uno entiende y puede llegar al fondo de lo que el autor quiso decir, se canta de otra manera. Es muy visceral el tango, si uno no lo siente en la sangre…Si a mí no me pasa, no se lo puedo transmitir al público. A veces me piden temas, que son hermosos, pero no son mi historia ni mi vida. No puedo decir lo que no me pasó o lo que no siento, sin desmerecer la obra.

HD: ¿Cómo te adaptas a un repertorio tan de hombre?
AG: No es puntual. Hay tangos que me enloquecen. “Trenzas” es un tango que me puede, pero no queda bien que uno cante: “trenzas, seda dulce de tus trenzas”. Pero hay tangos que son unisex y lo de Gardel.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry a la cantante Alicia “la Gallega” González en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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