Hernán Dobry

Historias y noticias

Radio

30 mayo, 2022

“Cada libro que uno escribe, registra zonas de la biblioteca que uno tiene”

El arte de la ficción literaria, como manifestación imperiosa de una necesidad expresiva del imaginario social del individuo y su representación por los medios disponibles a su alcance, ha tenido como génesis, por un lado, los hechos preponderantes de los individuos y de los grupos sociales, su transmisión memoriosa y el senado de los olvidos o usos frecuentes o políticos por el apasionamiento creativo del narrador o fabulista de barras.
Por otra parte, ha estado la necesidad pública de revitalizar las hazañas y costumbres de los mayores, aceptando el relato e inventiva de esos fabuladores, como hechos vividos por la grey.
De esos narradores memoriosos y de esa grey apasionada de necesitados oyentes, nacerían los inventores de historias y la avidez voraz de los lectores. Daniel Guebel es un eximio inventor de historias y relatos, que ha ido desgranando a través de sus libros editados.

Mario Dobry (MD): ¿Por qué decís en el epílogo de tu última obra, Un resplandor inicial: “Este libro tal vez demuestre que sólo se pierde dos veces cuando se intenta rescatar lo perdido”?
Daniel Guebel (DG):
El sentido es claro, por un lado, está la pérdida como tal de un objeto, sea cual sea, amoroso, económico, literario y, por el otro, el intento de rescate que es siempre imposible. Al mismo tiempo, diría que el intento de un rescate es más perentorio y acuciante que el dolor por la pérdida misma. Intentar atrapar aquello que escurre entre los dedos, la pérdida hasta puede aceptarse. El intento de recuperación es vigoroso y al mismo tiempo es inútil.

Hernán Dobry (HD): Este libro es una recuperación, porque contás todo lo que fue tu proceso de lectura y escritura de todos tus libros, con lo cual también es un intento de rescate…
DG:
Pero al mismo tiempo es algo nuevo, porque es un libro sobre los libros que escribí, pero no es exactamente el que cuenta los libros que escribí, sino también el que narra los que leí para escribir los que escribí. Nunca es una explicación suficiente. Hay algo que me gustó que decía Juan José Saer: “Un escritor construye su teoría a posteriori de los libros y para justificarlos, explicarlos”. Eso es lindo porque indica que somos hijos de nuestra práctica. Al mismo tiempo, la idea de la justificación supone una cierta gratuidad sobre el hecho estético que no comparto. No hay motivo por el cual explicar el libro escrito. Si hay una intención del autor cuando dice qué es lo que escribió, lo que intenta es que el lector lea bajo su perspectiva, entendiendo su posición. En el fondo, busca fijar al lector en una posición que tiene que ver con la del autor. Eso es un intento imposible, porque después de todo, el lector es otro y va a leer del libro lo que quiera y como quiera. Es al mismo tiempo, un intento que no puede evitarse. Por eso, escribí el libro. En algún momento, tuve la impresión de que me gustaría contarle a la gente cómo fue mi proceso de escritura hasta el momento en que escribí ese libro.

MD: Al comienzo del libro, decís que escribías para aprender a leer y, además, para ordenar la biblioteca. Parece más como que no escribís sobre cada libro explicándolo, sino que hacés una lectura, para vos, lo que es todo tu proceso de vida definiéndote a vos mismo para aprender a leerte. O sea, comenzaste a escribirlo para poder leerte a vos mismo, no en cada libro, sino la estructura de tu vida a través de todos estos años de escritura. ¿Esto es así?
DG:
Me gusta. Mientras lo decías me hiciste acordar a un texto de Borges en el que cuenta que alguien traza un mapa del mundo y resulta que trazó el mapa de su rostro. Cuando digo que escribir es ordenar la biblioteca, es una especie de proceso singular. Cada libro que uno escribe, registra zonas de la biblioteca que uno tiene, reordena y toma partes para escribir una novela. Como “Un crimen japonés”, obviamente tengo que ordenar mi lectura de la literatura oriental y de los ensayos que leí sobre Oriente, más las películas que vi. Es una ampliación. No he salido con japonesas así que eso no estaría incluido.

HD: ¡Eso para este libro ya no te va a servir!
DG:
Es cierto en un sentido amplio. Uno trabaja con su biblioteca lo cual no quiere decir que estos sean sus límites. El impulso inicial es algún deseo que puede ser literario o no. Al mismo tiempo, el reordenamiento de la biblioteca no da cuenta de manera suficiente. Es decir, hay un punto que es el del deseo inicial que lee los libros, pero viene a contar algo que está antes. Que nunca se sabe bien qué es.

HD: Además del reordenamiento de la biblioteca, ¿volviste a releer los libros para escribir este?
DG:
No, escribí de memoria, tratando de producir los efectos de sentido que me generaban los textos a medida que iba escribiendo infinidad de cosas que olvidé. Tanto en el mejor como en el peor escritor, siempre en cada palabra hay un mar de sutilezas y diferenciaciones que después, como uno sigue escribiendo, va olvidando. Mi trabajo fue una tarea de reconstrucción, porque hablo de libros que escribí de cuarenta años a esta parte.

MD: ¿Como Arnulfo?
DG:
Eso mismo. Esto me pasó seguro por la edad, pero curiosamente podía trabajar y recordar mejor los libros que había escrito en los comienzos, que hablar de los últimos.

MD: Me gustó la anécdota tuya de “Arnulfo”, cuando fuiste a La Paz y Fogwill te habló…
DG:
Él tenía una empresa de análisis de mercado, por lo tanto, me había hecho una lectura de mercado, que era una política del valor anticipado. La firma de García Márquez vale mil pesos y la tuya, cero, porque no te conoce nadie. Por lo tanto, el peso de la firma determinaba la política del valor en relación a un texto. Eso es cierto, por una parte, pero, por la otra, un autor construye su poética y su política del valor que no dependen sólo de él, sino de la imposición de su figura y el consenso social sobre el valor de su obra.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al escritor Daniel Guebel en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *