Hernán Dobry

Historias y noticias

30 agosto, 2014

El odio contra los judíos.

La Shoá u Holocausto ha sido uno de las grandes catástrofes del siglo XX y le cabe a Alemania toda la responsabilidad por el genocidio que llevó adelante. Pero el tamaño de la tragedia fue tan grande que los demás países del mundo jamás purgaron su culpa por haber permitido que Adolf Hitler llevara adelante su plan macabro.

El periodista Daniel Muchnik ha dedicado su último libro “El rechazo mundial a los judíos” a describir lo que fue el silencio de las naciones europeas y americanas ante la matanza que se avecinaba, algo que quedó plasmado durante la conferencia de Évian cuando miraron para otro lado ante la situación dramática que vivían los israelitas en Alemania, Checoeslovaquia y Austria.

“Durante nueve días los delegados de los países tuvieron en sus manos los valores éticos y humanitarios considerados inseparable de la condición humana, aunque terminaron escribiendo una de las páginas más negras de la historia del siglo XX, al negar en bloque y de manera oficial el socorro a miles de personas”, afirma el autor.

Mucho se ha hablado de la Segunda Guerra Mundial pero poco de por qué los judíos que buscaban escapar de las manos de los nazis siempre veían rechazados sus pedidos de auxilio, al punto de que tan sólo un puñado de ellos los recibieron. Pero ninguna de estas naciones ha purgado su culpa hasta ahora.

El nuevo libro de Muchinik viene a desempolvar esta polémica en un momento especial donde la judeofobia ha vuelto a aparecer, disfrazada de antiisraelismo, en muchos países de Europa y América Latina.

Por esos años, cuando aún no había comenzado la guerra (1938) cada país tuvo su propia excusa para rechazar a los judíos que clamaban por su ayuda. Mucho tuvo que ver el antisemitismo en la decisión de cerrarles las puertas.
Muchnik detalla en cada capítulo los argumentos que esgrimieron los Estados Unidos, Brasil, Chile, México, Uruguay Perú, Bolivia y la Argentina para evitar que ingresaran en sus territorios. En muchos casos parecían calcadas.
“América Latina no hizo nada para proteger a los judíos europeos. Para justificar su parálisis, la burocracia se refugió en normas establecidas en cada una de las repúblicas respecto de la inmigración”, señala el autor.

Esta visión es importante para no creer que la Argentina tomó medidas excepcionales contra los judíos tanto en los gobiernos de Roberto Ortíz y Ramón Castillo, como la dictadura militar que los sucedió. Sus administraciones actuaron en consonancia con lo que era el pensamiento de la región y gran parte del mundo en esa época, lo que no reduce en nada su responsabilidad, ni el antisemitismo de sus argumentos.

Esto queda en claro en el argumento que le dio el enviado argentino a la conferencia de Évian, el radical Tomás Le Breton, a su colega inglés, Lord Winterton: “Ya había permitido el ingreso de judíos y se corría el peligro de que esos ‘jóvenes indeseables’ formaran familias y aumentara la presencia judía en la nación. Por eso mismo, estaba dispuesto a otorgar visas siempre y cuando Inglaterra los ‘esterilizara’.

Datos como este y muchos otros desconocidos por la mayoría hacen que este libro sea de gran importancia para entender la política inmigratoria del gobierno militar (1943-1946) y, luego, la del primer peronismo, como también para descubrir el origen de parte de los prejuicios que siguen vigentes en la actualidad contra los judíos.

Título: “El rechazo mundial a los judíos”
Autor: Daniel Muchnik
Género: Ensayo, historia
Editorial: Ariel
Páginas: 186