Hernán Dobry

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23 noviembre, 2020

“El piano es una especie de enemigo íntimo, de amor total”

El piano debe su centralidad a su amplia tonalidad en sus notas, claras y sostenidas y en su potencia sonora. También, en la belleza de su madera y en su dentadura de teclas desganadas.
El pianoforte no suele pasar jamás desapercibido, en el ámbito de la orquesta, allí en la soledad de un escenario, él está allí majestuoso, machacando ritmos y melodías, como acompañante o integrando el conglomerado orquestal.
No se puede hablar del piano soslayando a sus intérpretes. En este ámbito hay muchísimas figuras de renombre que han tenido valores importantes en este instrumento como Martha Argerich, Daniel Barenboim, Horacio Lavandera, en el plano de la música popular Horacio Salgán, por nombrar a algunos, y, dentro de las nuevas generaciones, a Juan Esteban Cuacci.
En una entrevista exclusiva con el programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, Cuacci hace una recorrida por su trayectoria y cuenta cómo fue el proceso de creación de su último álbum “Pianologías del sur – Piano dúos”.

Mario Dobry (MD): ¿Cómo fue que arrancó este amor magnético por el piano?
Juan Esteban Cuacci (JEC): Un poco por el azar bienaventurado de haber nacido en una casa en la que había un piano, en una familia que supo cómo educarme para llegar ahí y me atrapó de entrada. No tengo un recuerdo consciente de en qué momento fue que empecé a tocar. Los primeros son a los 3-4 años, pero siempre tratando de buscar mi camino y mi sonido. Agradezco haberlo tenido, porque hoy en día me sigue acompañando la misma pasión por ese instrumento, de sentarse a tocar y poder hacerlo un rato largo, interminable y que sea un placer, una conversación muy íntima y profunda. Tengo un recital que doy desde hace ya varios años de piano solo, al cual lo título “Enemigo íntimo”, porque es una especie de enemigo íntimo, de amor total, que sobrepasa el amor. Es otra cosa, es una extensión mía. Creo que vino antes de la música en mi caso y que sobrepasa al amor a la música, tiene algo que ver también con una atracción fatal si se quiere, pero fatal no tiene por qué ser de muerte sino porque no se puede sacar de ahí. Tiene que ver creo que con el autismo inclusive, con la manera de expresarse de uno solamente a través de ese lugar. Muchas veces, cuando una se va poniendo más grande, a veces, no encuentra las palabras para poder hablar sinceramente con un amigo, tu pareja o tus hijos y, entonces, existe esto. Ahí, entra todo lo que uno puede llegar a decir y más y, por eso, ahí nace el piano, pero no tengo ni idea conscientemente en qué momento apareció.

Hernan Dobry (HD): ¿Qué sentís cuando tocás?
JEC: No lo sé tampoco. Son distintas sensaciones. Hay sensaciones cuando uno está tocando en casa solo, en casa con amigos, en un escenario, en un teatro, en un boliche. En un lugar como puede ser Buenos Aires, es totalmente distinto a Francia. Va cambiando y cambia también uno, lo que te va pasando. El sentimiento es muy variado. El mejor momento es cuando uno empieza a tocar y te podés olvidar de todo lo que existe alrededor, incluso del piano. Y sólo tocás. Alguna gente lucha por hacer meditación y los músicos, los pianistas, tenemos esa suerte de poder tocar y en el momento meternos en ese océano sonoro, que es el piano, donde parece que es un solo sonido, pero son tantos sonidos que te ofrece. Eso siento, que estoy navegando en un mar de sonidos.

MD: Una cosa es el piano como instrumento y otra es el músico independiente del instrumento. En cada propuesta que has hecho en los escenarios, siempre hay una cierta tendencia a la inventiva, a la creación, a la búsqueda de sonidos de ambientes. ¿Cuáles son esos elementos que te motivan y te llevan a esa búsqueda de sonidos, independientemente del piano?
JEC: Es una muy buena pregunta, porque el otro día lo estaba hablando con un amigo de eso. No sé bien de dónde viene esa necesidad de buscar. No sé si tiene que ver con algo ético. Creo que es cultural. Pertenezco a una pequeña parte de una sociedad porteña nacida de los años ‘70, educado de los años ‘80 y que crecimos con una creencia que tiene que ver con el trascender y con buscar. Está arraigado en ese gen y no en un gen más biológico o más mágico. Me siento muy cómodo con la propuesta cuando tiene que ver con la investigación o con el desafío. Incluso, la mayoría de mis conciertos que contienen una gran parte de improvisación, de lanzarme a la piscina y ahí sí, también tiene que ver con una educación casi moral, de que sea de verdad esa improvisación, no que sea una repetición de algo que uno realizó, sino de verdad a buscar sonidos. Entonces muchas veces, por ejemplo, cuando empiezo a tocar arranco dentro de esa bola sonora o no. Lo que voy a buscar tiene que ver con un grado también de honestidad con uno o lo que uno es también, pero que va llegando más con la madurez, no cuando uno es más joven, que quiere ser Superman. Cuando uno va creciendo y van naciendo tus hijos, me gusta más cuando el triunfo es real, cuando lo hacemos a pesar de ser mortales. La búsqueda de sonidos tiene que ver con un compromiso cultural, con de dónde vengo y conseguir ir con mis anteriores, con no repetir, con tratar de buscar continuar la pelota hacia adelante. A veces, nos sale bien otras mal, pero tiene que ver con eso.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al pianista Juan Esteban Cuacci en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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