Hernán Dobry

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31 agosto, 2020

“El proceso de creación, a veces, es independiente de la voluntad del autor”

Hay autores que se pasan años para escribir un libro y, otros, que no pueden dejar de hacerlo; terminan uno y comienzan con el siguiente, como si una fuerza interna los impulsara para no detenerse.
Dentro de este último grupo, se ubica Pablo Frenkiel, quien aún no ha concluido con la gira de presentación de su última novela “La casa de Caín”, que ya está trabajando en otras cuatro más, una de ellas en proceso de edición.
En una entrevista exclusiva con el programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, el autor bahiense detalla en qué consiste su proceso creativo y cómo se desarrolló la escritura de su más reciente obra.

Mario Dobry (MD): ¿Qué es ser judío en el siglo XXI?
Pablo Freinkel (PF): Está la dicotomía que somos judíos argentinos o argentinos judíos. Yo tengo para mí, es una imagen muy personal, es que somos las dos cosas: argentinos-judíos y judíos-argentinos. Llevamos una herencia, que no podemos negar, y estamos en un país que nos acogió, que nos dio la libertad que le faltaban a nuestros padres y abuelos en Europa. Somos moishes-argentinos y argentinos-moishes y no podemos prescindir una de la otra. Para muestra, tenemos una amplia galería de autores y escritores que hicieron de la expresión escrita o cantada, lo que nos identifican, lo que somos. No podríamos no ser judíos sin el tango y tampoco sin las canciones que nos cantaban las bobes o nuestras madres. Eso es lo que nos enriquece y lo que, también, enriquece a este país que es tan grande e importante para para nosotros.

MD: ¿Qué quisiste es decir con la casa de Caín?
PF: Es un intento de mostrar una parte de la historia argentina que nos toca muy de cerca a los judíos, cómo fue la década de 1940. Si estábamos a una distancia considerable de los eventos ocurría en Europa, particularmente en Alemania, y con los judíos, también tuvo una repercusión muy grande en la Argentina. No nos olvidemos que hubo una fuerte influencia del nacionalsocialismo en ciertos sectores importantes de nuestra sociedad. Lo que intento demostrar es cómo se trata de pasar lo más desapercibido posible, dentro de nuestra identidad judía, en una época tan cruel como aquella. La familia que llega exiliada de Alemania y que trata de convivir con la realidad argentina y que, sin embargo, se encuentra con casi lo mismo de lo que dejaron atrás en Europa. El ejemplo más claro no es Herman, el padre de familia, sino el hijo que, en un intento desesperado, trata de cambiar su nombre, de mimetizarse con el medio ambiente, de ser un abogado dentro de la sociedad argentina y, sin embargo, es rechazado y se rinde y abandona todo. Años después, con su muerte, se trata de buscar esa síntesis que, a veces, no se logran y que frustran a más de una persona.

Hernán Dobry (HD): Sin embargo, en esta novela, a diferencia de “El día que Sigmund Freud mató a Moisés” y que comparten el mismo personaje central, es que en “La casa de Caín” el tema central, que es lo que contabas de la historia de Manfred, pasa a un segundo plano cuando en el otro libro la investigación era más central. ¿Por qué cambiaste este foco a la hora de escribirlo?

PF: Salió así. En “El día que Sigmund Freud asesinó a Moisés”, el tema central era la investigación y, digamos que los personajes secundarios acompañaban. En esta nueva novela, los personajes secundarios adquieren otra importancia y, tal vez, para demostrar (no quiero demostrar nada porque no son novelas de tesis) que hay siempre un equilibrio entre lo que se piensa como judío y lo que se vive como judío. A veces, el pensamiento y la vivencia no corren juntos y la relación que tienen, que creo que eso lo que vos querés apuntar, entre el personaje de Marcos y su novia-esposa Sonia en esta segunda novela puede ser un poquito más de relevancia que la historia en sí, aunque mi propuesta, mi posición fue mantener un equilibrio, que espero haberlo logrado. Por lo que me decís no conseguí ese objetivo, pero las dos tramas y argumentos son paralelos y en algún momento se juntan.

HD: No es que no conseguiste el objetivo, sino que parecía más importante la historia de la pareja y todo lo que tenía que ver con el ingreso de Sonia a la vida judía, que la investigación. O sea, en el libro anterior, le habías prestado mucho más atención y detalles a lo que era el avance y a los casos de la investigación que lo tornaban por ahí un caso más policial o, por decirlo de alguna forma, o de la metodología de la investigación periodística y, en este caso, como que hiciste más centro en la cuestión de la vida familiar y el ingreso de Sonia al judaísmo…
PF: En el proceso de creación o de escritura, a veces es independiente de la voluntad del autor. A veces, los personajes se escapan un poco de lo que el autor tiene pensado para ellos. Lo sano y lo mejor, y para evitar cosas que aparecen como forzosas, hay que dejar que las cosas fluyan, por supuesto, sin perder uno del control de la situación. Tal vez, me interesaba mostrar más esa esa parte de la historia, la adaptación Sonia a su nueva vida, que la historia, la que cuento de la familia, es un poco más conocida y actúa como soporte de la segunda historia, pero en tu caso considerás que es la principal. Es cuestión de lo que le interesa a cada uno.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al escritor Pablo Freinkel en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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