Hernán Dobry

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28 marzo, 2022

“El tango es mi lengua materna, pero incluyo otros tipos de música”

El incierto camino que el bandoneón recorriera desde los años 1830, como el órgano portátil a fuelle de lengüetas libres, hasta recadar a estas orillas del Río de la Plata, lo llevó a servir, primero, como órgano portátil, acompañante de música religiosa. De ahí, el típico sonido sacro que tiene.
Hasta descubrir que su sonoridad se emparentaba con la liturgia manifiesta del tango, en donde ambos, desde los finales del 1800, comenzarían una simbiosis que los llevaría a unos y otros a ser parte insoslayable de la instrucción sonora de una urbe, de su fraternidad y de su gente.
El arriesgado bandoneón se hizo fuelle en las manos de los más insignes ejecutantes de la idiosincrasia porteña que, a fuerza de pasión y brío, supieron tejer la telaraña de la osadía musical y el sentir de Buenos Aires. Pablo Mainetti es un músico de altos ideales artísticos y ejecutante virtuoso del instrumento.

Mario Dobry (MD): ¿Qué fue lo que te acercó al bandoneón a los 14 años?
Pablo Mainetti (PM):
En el barrio en el que yo me crié, La Paternal, la música que se escuchaba era tango, contrariamente a la costumbre de la época. Parecían un par de calles que quedaron un poco ancladas en el tiempo. Cuando vino la elección del instrumento para completar la formación con un poco de música, mi padre me propuso que fuera el bandoneón y acepté. Tenía 12 años. Después, volví a estudiar con un poco más de brío a los 14 con Rodolfo Mederos y, desde ese momento hasta ahora, no he parado de estudiar, tanto bandoneón como música. Empezó como una música que acompañaba mi sentimiento y mi cotidianidad, hasta formar parte de mi vida y pensamiento creativo. No es solamente la música del tango, sino que es posible de hacer con el bandoneón.

Hernán Dobry (HD): Buena parte de tu carrera la hiciste vinculada al tango, del que el bandoneón es parte central. ¿Qué te aportaron tus años en España a tu experiencia musical?
PM:
Venía coqueteando con músicas distintas al tango y cuando sale la posibilidad de ir a tocar en la Expo Sevilla 92, que duró seis meses. Después de esto, decido quedarme para hacer la carrera de compositor en Barcelona. Ahí, me encontré con que no había demasiados músicos de tango, lo más parecido era uno de jazz. Mi cotidianidad musical se vio modificada. Lo que se estudiaba en el conservatorio era la historia de la música hasta la del siglo XX. Obviamente, había experiencia en la música contemporánea y formaciones que no incluían el bandoneón. A mí, me interesó en ese momento incluir su sonido a otras músicas distintas al tango. No era una cuestión de que no me gustara el tango, muy por el contrario, sino que entendía que el bandoneón podía formar parte del concierto de otras músicas, ya que es atractivo, interesante, novedoso. Esta es una especie de búsqueda que me acompaña hoy. No dejo de tocar tango y es mi lengua materna, pero incluyo otros tipos de música y al bandoneón a otras sonoridades.

MD: Hablando del bandoneón como instrumento, ya venía metiéndose en la música académica allá por el año 51 con Barletta, que había hecho Cuarto Concierto de Haendel. Sin embargo, la música de Buenos Aires, el relieve moderno se debe a la música de Astor Piazzola, de la cuál has tocado bastante con diferentes grupos. Decís que Piazzola te impacta a vos en su decir, pero no en su música, ¿por qué?
PM:
Esto hay que meterlo en un contexto. La música clásica como bien decías vos, Barletta y gente de esa escuela, adapta una música y, así, incluye al bandoneón. Entonces, era un reemplazo de un instrumento solista. Yo pensaba esto de otra manera: construir o componer música original para el instrumento, pensando desde su perspectiva, sin necesidad de adaptar, ni resignar, ni modificar cosas, sino haciéndole un traje a medida. He convivido con la música de Piazzola y con distintas formaciones que ha escrito Astor. Recuerdo algo de esto que me decís, al tener como modelo a Piazzola hay distintas posibilidades, una es tener su música y la otra su idea como modelo. Él lo que entendió rápidamente es que iba a desarrollar una música que le fuera muy personal, muy propia dentro del tango, pero no iba a continuar con una línea, iba a escuchar su necesidad y su deseo. Esto me quedó marcado al escuchar un reportaje a Piazzola y tratar de entender esas palabras en vinculación a su música. A mí, no me serviría de nada componer o fabricar música teniendo en cuenta una continuidad de la de Piazzola, sino tratar de comprender qué es a mí lo que me puede llegar a gustar hacer propio y personal, e ir por ese camino. Es tomar la idea, la ideología. Esto me viene pasando cuando pienso ¿qué me gustaría a mí? Evidentemente, hay influencias, pero se mixturan, se compactan y eso forma un nutriente para tu propia idea, pero no la constituye. Para mí, eso es importantísimo, llegar a componer una música o un conjunto de músicas que tengan que ver con una necesidad real y auténtica de lo que a mí me pasa.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al bandoneonista Pablo Mainetti en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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