Hernán Dobry

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3 enero, 2022

“El trabajo del director es buscar a largo plazo los caminos y la forma de tocar que debe tener su orquesta”

Quizás la orquesta sinfónica sea el mayor artilugio musical que nos ha dejado el siglo de las luces, del mecanicismo del siglo XIX, resabio que perdura positiva y tenazmente, a estancia de los estados y los teatros.
La emisión sonora de la agrupación de músicos para transitar una obra matriz de envergadura está consustanciada con una figura emblemática, que ha hecho de esta agrupación su instrumento vital para transmitir los valores éticos y estéticos de su personalidad.
Este es, ni más ni menos, que el director de orquesta. Andrés Tolcachir es un músico que, batuta en mano, ha transitado un vasto camino en el ámbito institucional y laboral de este tipo de agrupaciones.

Mario Dobry (MD): ¿Qué es para vos la orquesta sinfónica y la relación entre la partitura, el autor y tu visión artística de la obra?
Andrés Tolcachir (AT):
Desde lo personal, la orquesta es parte de mi vida. Hace muchísimos años que estoy muy involucrado con ella desde lo cotidiano, lo diario. Por otro lado, es el instrumento, pero que no es un objeto, sino que se trata de sujetos, de una cantidad de personas que realizan música. Mi rol como director de orquesta es ayudarlos a realizarla. Desde el punto de vista ético y profundo, mi función es la del estudio de la partitura, tratar de absorber las indicaciones y las ideas del compositor para, después, poder compartirlas y transmitirlas a la orquesta. Ellos, a su vez, interpretan la música y lo hacen de la manera más real y fidedigna ante nuestras audiencias. Esta es la base de nuestra profesión.

Hernán Dobry (HD): ¿Cuál es el toque ese que le das como director?
AT:
No sabría decir cuál es la mía, pero profundizando en ese aspecto, la partitura es una suma de instrucciones que nos da el compositor de cómo hacer la obra, su recreación o concreción. Esas instrucciones son incompletas, nos dicen tocar con el fagot la nota “sol”, piano. Ahora, ¿qué características tiene que tener ese “sol”? ¿Cuánto es piano? ¿Cuántos decibeles? ¿Cuánto en equilibrio a los otros instrumentos? ¿Qué tipo de sonido? ¿Un sonido más dulce o más angustiado? Cuando dice “corta” ¿cuán corta? Ese tipo de decisiones son las inherentes a la interpretación y, por definición, todo interprete, en cualquier instrumento y en una orquesta, por definición lo va a hacer diferente. De hecho, nosotros mismos a la hora de interpretar música con una orquesta, todas las veces es diferente, aunque queramos hacerlo todas las veces igual. Una grabación de un disco es el registro de una de las infinitas posibles versiones. Esa es nuestra tares, ¿cuál es mi característica? Eso se me escapa. Nunca lo había pensado ahora que lo proponés como reflexión.

MD: Dijiste que ayudás a los músicos a encontrar la sonoridad, eso es muy general, podríamos decir que un pintor ayuda a los colores a que se coloquen de una forma determinada para que hagan un cuadro, pero el que pinta es el pintor. ¿Dónde estás vos desde grupos estables a los no estables?
AT:
Un aspecto, tomando la metáfora de la pintura es que los colores son objetos y están totalmente a la merced de quien empuña el pincel. Cuando trabajamos con una orquesta estamos con un palito, si lo usamos, adelante de una cantidad de músicos que la obra probablemente la podrían tocar solos. Entonces, tenemos que darle esa mirada particular. A partir del convencimiento, liderazgo, seducción, de algún vehículo que encontremos tenemos que conducir a la orquesta hacia determinados caminos. Ese sería un aspecto. Por eso, me gusta la mirada que se está teniendo en los últimos años sobre la dirección, colaborar con la orquesta y, por supuesto, dándole una impronta muy particular. Respecto a lo que comentaba, a la tarea como director titular e invitado, es bastante diferente. Cuando uno trabaja con una orquesta a largo plazo, está pensando en el próximo concierto, en cada decisión que toma y cada momento del ensayo, pero, por otro lado, está trabajando a diez años, cómo encontrar el sonido, la forma de tocar, el tipo de articulación. Uno piensa en este viernes, por decir algo, pero estamos pensando hacia adelante. Cuando trabajamos con una orquesta como directores invitados, que es todo muy fugaz, uno llega a la orquesta, percibe, recibe cómo funciona y decide rápidamente que es lo que puede brindarle a partir de la impronta que trae para el concierto que es dentro de unos días. Nuestro objetivo es llegar de la mejor manera posible a ese concierto. Cuando estamos de directores invitados, no nos corresponde el trabajo de la orquesta en el largo plazo, nuestra función es darle una mirada particular, diferentes a la que tienen todos los días y pensando en el próximo concierto. Es algo más a corto plazo, no por eso deja de ser muchas veces muy profundo y hermoso, pero el trabajo del director titular realmente tiene por delante una búsqueda a largo plazo de los caminos y la forma de tocar que debe tener esa orquesta.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al director de orquesta Andrés Tolcachir en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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