Hernán Dobry

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18 marzo, 2022

“Elegí una línea dentro del tango tradicional y también la idea de seguir creando”

El Cuarteto Cedrón está de vuelta, aunque nunca se había ido. La pandemia tan sólo había postergado su vuelta a los escenarios, a los que está acostumbrado a transitar desde su fundación en 1963.
De la mano del guitarrista y cantante Juan Carlos “Tata” Cedrón”, siguen recreando su repertorio que mezcla de folclore y tango, con canciones propias basadas en textos de Juan Gelman, Raúl González Tuñón, Julio Cortazar, Roberto Arlt, César Vallejo, Acho y Homero Manzi, Dylan Tomas, Bertolt Brech, Federico Garcia Lorca, entre otros.

Hernán Dobry (HD): ¿Qué diferencia hay musicalmente entre este cuarteto Cedrón y aquel que comenzó en 1963 y viajó después a París?
Juan Carlos Cedrón (JCC):
En el ‘64 es el primer disco, empezamos en el ‘63 casualmente. En el ’63, grabé un disco ya con acetato, un disco de metal, y tenía dos temas, “Madrugada” dedicado a Juan Gelman. Quise hacer una canción y no me entraba el poema, después aprendí. Al año siguiente, hicimos el disco con Juan, era el primero de canción y poesía. Él recitaba sus poemas, la mayoría eran inéditos. El otro tema de ese disco era “El Último Organito” de Homero y Acho Manzi: “y renazcan los hombres y las cosas muertas en el milagro de la evocación”, ese verso en la presentación es el comienzo de mi carrera y mi discurso poético y musical. Hice un tema de Juan nuevo con chelo, que no se usaba y un tema tradicional y de Homero Manzi. Elegí una línea dentro del tango tradicional y también la idea de seguir creando. Hay un texto de Ígor Stravinsky que habla casualmente de la tradición, que es muy importante ya que no es una cosa vetusta, sino que reanima al presente, la idea es esa. No hay ideas, solamente soy un intuitivo total, cuando leo algo me aclaro un poco las ideas. En realidad, no pensé que iba a hacer eso, pero ahora que veo con el tiempo y enfoqué a Manzi y a ese Manzi, y un tema nuevo con Juan, me parece que un poco así empezó el Cuarteto. Ya en disco “Madrugada” tocaba César Stroscio el bandoneón, quería meter un bandoneón con la mano izquierda. Ahora, hay un batallón, pero en los ‘60 no había, no estaban más los bailes, había un nuevo formato de música, la llegada del rock and roll, bajó el tango, había algunas orquestas, pero no era lo que había sido el ‘40 y el ‘50. Después, me hice muy amigo de un gran bandoneonista, Juan José Mosalini, y él me dijo que cuando iba al colegio secundario le daba vergüenza llevar el bandoneón al colegio, lo dejaba en un kiosco porque lo cargaban, así era la situación y ahí metí un bandoneón. Tenía 18 años César, yo tenía 22, 21. Con Cesar y Carlitos Francia, que es el que tocaba el chelo en mi primer tema y, después, fue chelista de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Estábamos todos juntos en esa época estudiando con Gretzel en el colegio de música. Ellos colaboraron conmigo para el primer disco con Juan. Estaban Labosnik en violín, Carlitos Francia en chelo, Cesar en bandoneón y yo en guitarra. Algunos temas eran con violín y otros con chelo, no era con la misma formación. Ese disco fue el primero que se hizo de autogestión.

HD: El nacimiento de esos discos estuvo muy ligado con la pintura…
JCC:
Pintores amigos me dieron cuadros y yo los vendía, Gorriarena, Alonso, Castagnino. Estaba muy ligado a la pintura por mi hermano Alberto, eran todos gente de la barra. Con ese dinero, hice el disco y mi hermano Alberto hizo la tapa con dibujos, la letra cortada con tijera. Fui de los primeros que hizo autogestión. Había un atorrante, uno Alfredo y el otro Oscar, que pirateaban discos en esa época, por ejemplo, las canciones de la república española, “Morir en Madrid”, “Dios es Diablo en la tierra del Sol”, las películas brasileñas, había toda una onda en los intelectuales jóvenes de escuchar ese tipo de música. Estos atorrantes pirateaban y, después, los vendían en una librería que estaba al lado de un cine club de culto. Ahí vendían libros pesados también, Sartre, Shakespeare. Cuando iba este atorrante de Alfredo a la fábrica a prensar, lo acompañaba y aprendí dónde se prensaban los discos, me grabé una cinta en una sala de grabación y así hice mis discos. Hice tres con Gelman, “Madrugada”, “Cuerpo que me querés”, dos años después, y en el ‘68 “Fabulas”. Ahí, hay dibujos en todas las tapas, muy pocas fotos, tengo una con el Gallego que murió hace poco. Para un Cedrón, no hay nada mejor que otro Cedrón, quería mostrar sus cuadros, entonces en vez de una foto poníamos un cuadro de Alberto. Las tapas eran más grandes en el de 33 revoluciones por minuto y nos lo permitía. Ese fue el comienzo, la autogestión y el primer disco de poesía y canción, después vino el de Borges, Tejada Gómez. Ahí, estaba el Trío Cedrón, César que trajo a su amigo Miguel que tocaba con la orquesta de barrio, hasta el día de hoy sigue. Posiblemente, toquemos también con Stroscio, a lo mejor el año que viene, reflotar ese trío y mostrar la idea de continuidad y solidez, de un grupo de personas que se mantiene haciendo cosas con ese discurso acústico. Ese fue el comienzo, después aquel cuarteto duró hasta los años 90’, ahí se agregó Jorge Sarraw y quedó. El cuarteto tiene los arreglos de siempre. Me crié escuchando a Carlos Gardel, Atahualpa Yupanqui, Jaime Davalos. Tengo un librito también acá, Coplas y Canciones. Me conozco las melodías de todas, 1960, es importante. A los veinte leíamos y escuchábamos esta poesía, era música popular, estaba todos los días, así nos formamos. Te aseguro que me emociona hablar de esto, es la historia de una vida.

Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al músico Juan Carlos “Tata” Cedrón en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, haga clic en los banners.

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