Hernán Dobry

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11 octubre, 2021

“Horacio Salgán es la razón por la cual me dediqué al tango”

Había ido por un trámite ocasional a Sadaic. Era un día de verano caluroso y el fresco del salón de entrada revitalizaba el ánimo, esto hace ya unos cuantos años. Debía tomar el ascensor del salón contiguo y subir al tercer piso.
Me dirigí a la puerta indicada y, después de un breve rato, se abrió y del cubículo del artefacto emergió un hombrecillo de baja estatura, entrado en años, morocho, de gruesos lentes, de cabellos rizados, semblante agradable y atribulado vestir. Era Horacio Salgán. Me quedé anonadado.
Lo había visto en diferentes escenarios y era como decir un ser mitológico, un patriarca evolutivo de la génesis de nuestra música. Apenas cruce un “buenas tardes, maestro”, que respondió con cortesía, el sabor amargo de haber querido preguntarle tantas cosas me duró varios días.
El pianista Pablo Estigarribia es un eximió hijo musical putativo de don Horacio, que ha realizado la ímproba tarea de desenmarañar un concierto que tuve la suerte de asistir en el lago del Rosedal de Palermo, esto hace ya treinta años.

Mario Dobry (MD): ¿Qué significó meterte en la piel de Horacio Salgán para renacerlo de nuevo en su música?
Pablo Estigarribia (PE):
Para mí, Horacio es la razón por la cual me dediqué al tango. Empecé estudiando música clásica de muy chico, después trabajé tocando jazz. Obviamente, el tango siempre estuvo como música alrededor mío, pero nunca me había llamado la atención sentarme a tocarlo. Disfrutaba mucho de Piazzolla, algún tango tradicional que se escuchaba en casa, pero nunca me había llamado realmente. Cuando escuché por primera vez la orquesta de Horacio Salgán, tenía 18 años y dije: es por acá, quiero sonar así en algún momento, ¿cómo se hace esto? Este fue mi principio con el tango, es la búsqueda del sonido que había logrado Horacio.

Hernán Dobry (HD): ¿Y qué es eso que te flasheó tan fuerte de Salgán?
PE:
Para mí, es una cosa heroica lo que hizo el tipo. Ningún tanguero te puede decir que Horacio Salgán no está dentro de los cánones del tango. Su estructura y pilares están siempre, pero para los que somos curiosos de otros géneros, también te da acordes que suenan al jazz del ‘50. Como él era un sólido pianista de música brasilera, de repente encontrabas esos ritmos en su encare de las milongas. También, era un pianista hecho y derecho, en el que se nota mucho su entrenamiento en música clásica. Hizo un entrenamiento escolástico como pianista y eso se ve en el virtuosismo con el que encara ciertos pasajes. Lo escuchás y, si bien oís un swing tanguero de titanio, también hay armonías elaboradas, síncopas medio brasileras, pasajes virtuosos. Para un pianista, eso es muy atractivo, sobre todo porque le dio el rol protagónico al piano. Otros maestros como Osvaldo Pugliese, por ejemplo, trataban el piano más como el empuje de la orquesta, se ponía atrás de ella y la empujaba. Salgán es distinto, si bien es un claro líder de la orquesta lo hace desde un rol más solista. Le da al piano un lugar protagónico. Eso me resultó familiar y atractivo.

MD: Sin embargo, hubo grandes pianistas que eran el soporte de orquesta, por ejemplo, el caso de Osmar Maderna, donde tenés un virtuosismo enorme y la orquesta gira en torno a él. En Salgán hay una conexión directa con los años ‘14 o ‘15, con un tango instrumental. Incluso, en algunas composiciones tuyas tenés esa forma del año ’14, ¿es así?
PE:
Es que soy partidario de que si uno quiere encarar una estética de tango moderno es fundamental conocer bien el de antes. No quiere decir que sea una verdad absoluta. Salgán arrancó con Firpo, Piazzolla estuvo una cantidad de años con Troilo. Hay algo de esa cosa primigenia del tango del que hablás, cómo se toca una síncopa o se frasea un pasaje, ese “modo de expresión porteño” como decía Emilio Balcarce, que si uno quiere hacer algo que esté dentro de los cánones estéticos del tango es innegociable, eso hay que conocerlo.

HD: Recién también hablabas de Piazzolla, que antes de entrar en el mundo salganiano estabas por ese lado y, ahí, también tenés en muchas obras suyas la presencia del piano con un virtuosismo muy fuerte…
PE:
Si bien obviamente Piazzolla se caracterizó siempre por rodearse de la crème de la crème de los músicos de Buenos Aires, en su música siento que el rol protagónico está claramente en el bandoneón.

HD: El rol seguro, pero le da también mucho espacio al virtuosismo del piano…
PE
: Sí, claro, sobre todo con Amicarelli, uno de mis favoritos. De hecho, Jaime Gosis, me parece uno de los grandes pianistas que tuvo Piazzolla u Osvaldo Tarantini. Siempre tuvo pianistas impecables.

HD: Dentro de todos los estilos que nombraste y fuiste atravesando, recién nombrabas lo clásico, el jazz, Piazzolla, Salgán, ¿cómo podrías definir vos tu sonido?
PE:
Indudablemente, creo que es como el lenguaje que uno habla, es la mezcla de un montón de cosas que uno escucha en otro lado y forman una combinación única. Mi sonido tiene mucha influencia del de Horacio Salgán, fue una luz en el camino. Lo mismo me pasó con Bill Evans, Vladimir Jolovich, Marta Argerich, son músicas que escuché y me interesaron muchísimo. Uno trató de aprender lo más que pudo de ellos.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al pianista Pablo Estigarribia en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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