Hernán Dobry

Historias y noticias

Prensa

29 marzo, 2011

Israel entre los mayores vendedores de armas a la Argentina durante la dictadura.

El plan de rearme argentino entre 1976 y 1983, fue uno de los puntos centrales del programa de gobierno, junto con la “lucha contra la subversión”, que llevó adelante el Proceso de Reorganización Nacional. Pero este esquema sufrió algunos contratiempos por las violaciones a los derechos humanos perpetradas por los militares. Uno de sus principales obstáculos fue la administración de James Carter (1977-1981) que bloqueó la venta de insumos bélicos estadounidenses.
Esto llevó a las Juntas a tener buscar nuevas fuentes de suministro para hacer frente a sus necesidades, especialmente, ante la posibilidad de una guerra con Chile. Uno de los principales países que cubrió este vacío fue Israel, además de algunas naciones europeas.

La aparición de Jerusalén como proveedora de armamentos puede resultar extraña si se tiene en cuenta que, antes de este período, nunca se registraron operaciones de magnitud en lo que respecta a productos militares y que, una vez restaurada la democracia, las ventas decayeron casi hasta desaparecer.

El gobierno de Menajem Beguin (1977-1983) le vendió insumos de guerra a la última dictadura por valores superiores a los U$S707,13 millones (U$S1.573,23 millones en marzo de 2011) según la investigación realizada para el libro Operación Israel: El rearme argentino durante la dictadura (1976-1983), que será publicado a mediados de abril, basado en documentos y entrevistas con los protagonistas.

Es paradójico que el gobierno militar recurriera a Israel para la compra de armamentos cuando dentro de las propias Fuerzas existía un sentimiento antisemita, algo que salió a la luz pública con el deliberado ensañamiento que sufrieron los 1200 desaparecidos judíos.

Para comprender esto, hay que analizar el problema desde el interés de ambos países. Jerusalén precisaba exportar armas para sustentar su industria bélica, dejar de depender de las grandes potencias y defenderse de los embates de sus enemigos. Pero los mercados tradicionales se autoabastecían.

Del lado argentino, existieron tres razones que llevaron a los militares a adquirir armamentos en Israel. El estado judío le vendía sistemas completos o modificados según los requerimientos que se les hacían, sin interponer limitaciones; eran de primera calidad y compatibles con los que ya utilizaba. A su vez, nunca interpuso los temas de derechos humanos en una operación y continuó enviando insumos durante la guerra de Malvinas cuando el gobierno británico los presionó para que dejara de hacerlo.

Finalmente, los costos fueron decisivos para la decisión de comprarle a Jerusalén ya que los armamentos franceses eran excesivamente caros y los rusos, más baratos, tenían problemas de compatibilidad con la tecnología que se usaba en el país.
De esta forma, entablaron una relación que fue duramente criticada por los familiares de desaparecidos judíos la Argentina, a pesar de que Israel fue uno de las naciones que más vidas salvó durante esos años.

Para leer la ponencia presentada por Hernán Dobry sobre el tema en las I Jornadas de Relaciones Internacionales de Flacso el 1 de octubre de 2009, hacer clic aquí.

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