Hernán Dobry

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6 abril, 2020

Jesús Hidalgo cuenta sus nuevos proyectos en “Letras y corcheas”

Jesús Hidalgo se ha convertido, en la actualidad, en uno de los principales cantantes de tango de las nuevas camadas de la música popular. Esto lo ha llevado a ser una de las voces de la Orquesta del Tango de Buenos Aires y a haber tocado con el Sexteto Mayor, con Raúl Garello y Walter Ríos, entre otros.
En una entrevista exclusiva con el programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, el bragadense, que hace veinte años vive en Buenos Aires, repasa su carrera y los nuevos proyectos que tiene por delante.

Hernán Dobry (HD): Solés decir que arrancaste con el folclore y el tango, como si el tango no fuera el folclore de Buenos Aires…
Jesús Hidalgo (JI): Sigo con el folclore. A veces se divide lo que es al tango del folclore y en lo que estamos de acuerdo los tres es que es todo folclore argentino, toda música folclórica argentina. Entonces, una chacarera, un chamamé, un tango, una milonga ciudadana o campera es parte del folclore nuestro. Por eso, digo que soy un cantor de música popular o folclórica argentina. No me gusta que separen el tango del folclore.

HD: ¿En qué momento te surgió el gusto por la música folclórica argentina?
JI: De chiquito, porque en mi casa se escuchaba de todo tipo de música. No sé por qué el folclore. Quizás se escuchaba más folclore y no me daba cuenta en ese momento. De chiquito, me gustaba mucho Horacio Guaraní, entonces andaba cantando por el patio de mi casa. Mi viejo tenía un mercado de frutas y verduras por mayor, entonces había muchos cajones de fruta en el terreno de mi casa y cada dos por tres me armaba un escenario, agarraba alguna escoba que tenía cerca y hacía como que era una guitarra. De ahí, el folclore y a los nueve, diez años mi abuela Paca me llevó a lo de un maestro en Bragado, Jorge Mónaco, y ahí empecé a estudiar la guitarra y a cantar. El tango vino un poco después, como a los trece, catorce. Después, me tiré un poco más hacia ese lado a la hora de trabajo. Igualmente, hoy en día, hago algún show y puedo cantar alguna samba o chacarera porque me gusta mucho, pero mi carrera se ha ido inclinando más por el lado del tango.

HD: ¿Qué es lo que te atrajo del tango?
JI: Me acuerdo de que, en ese momento, cuando empecé a cantar tango fue medio también por el cambio de la voz. A los trece, catorce en la adolescencia, el cambio en los hombres es más rotundo que por ahí de lo que puede ser para una mujer. Sacaba algún tema y a las dos semanas lo tenía que bajar un tono. En toda esa transición, me dice mi profesor: “¿no te gustaría probar con algún tango? porque vio que cantaba muy finito y, de repente, empecé a bajar la gravedad de la voz. Entonces, me preguntó: ¿qué te parece si probamos con algún tango? Yo no escuchaba mucho tango, salvo alguno medio al pasar. Ahí, empecé a escuchar, a sacar algún tango y me anoté en algún concurso y gané. Todo eso me fue llevando adonde estoy hoy. Ya hace veinte años que me vine Capital y estoy cantando y viviendo de la música.

Mario Dobry (MD): La postura para cantar tango, si bien hablamos de folclore, y cantar por decir la música del interior fuera de la Capital Federal, requiere de posturas muy diferentes. No sólo en el manejo de la guitarra cuando uno es solista, sino de la forma postural de como uno va a plantear la temática. El tango tiene una estructura muy especial que no es la misma que las diversas corrientes del folclore provinciano. ¿Eso te fue fácil o difícil adquirirlo?
JI: Nada es fácil, por lo menos para mí. Es cierto que hay como una postura. Uno ve a un cantor de tango, parado ahí, con la orquesta de fondo y ves un grupo de Santiago del Estero y como que la ropa es más sencilla, como estamos nosotros ahora. No es tanto como el respeto al escenario, el traje y la corbata. Puede ser que haya algo de esto. Pasa mucho por escucharlo, porque cada estilo o género tiene su complicidad. No queda otra. No es que un músico porque sea de chamamé muy bueno, va a hacer una chacarera y le va a resultar fácil. Cada género tiene su estudio y no hay que desmerecerlos.

MD: Siempre he sentido que la música folclórica en general ha hecho más libres a los músicos y cantantes. Hay tanta diversidad de formas libres y aceptadas libremente por el medio folclórico del país que no ha sucedido en el tango. Después de los ’40 con los cantores base y las orquestas y, después, en los 50-60 con los de cantores de televisión, ha sido difícil la postura de los nuevos cantantes para encontrar vertientes más libres de expresión dentro del tango, ¿Cómo sentís eso vos?
JI: Lo que dijiste está bien. Cualquier género es muy difícil. Cantar un chamamé y que se parezca al hombre que nació en Corrientes. Hasta el mismo rasguido. Uno puede hacer muchos acordes, tocando la guitarra. El otro día, lo hablaba con mi amigo Néstor Basurto, que me decía que tiene un amigo que hace tres tonos, pero si vieras cómo hace el rasguido de chamamé. Eso es escuchar y estar y es muy difícil hacerlo con todos los géneros. Puede ser que en el tango haya como algo “más acartonado”.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al cantante Jesús Hidalgo en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.


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