Hernán Dobry

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26 abril, 2021

“La matemática como la literatura ponen en jaque lo que uno cree sabido”

Tratándose de un matemático escritor, hay varios científicos y buenos escritores. Por ejemplo, Ernesto Sábato también fue un novelista importante. El sentido de la perfección, como concepto innato en el grueso de la gente, asocia a las matemáticas a la literatura de lo exacto.
Salvo los matemáticos, es de extrañar que otros ironizan o se burlen de tan noble arte del lenguaje. Es más, resulta casi imposible que alguien asocie las matemáticas para elucubrar la estrategia de mentes desquiciadas, el afán de descubrir delitos aberrantes, tan lejanos a esta bella expresión del pensamiento.
Guillermo Martínez es artífice de delicadas series asociadas a descubrir los múltiples asesinatos que mentes afiebradas dejaron como saga para encubrir su vida.

Hernán Dobry (HD): Si bien las matemáticas recién aparecen en tus últimas dos novelas y en algunos cuentos, recurriste a ellas como el elemento central para la resolución de los crímenes en tus dos policiales ¿por qué elegiste esa herramienta?
Guillermo Martínez (GM): Me parece que la novela policial tiene ya algo en su estructura lógica exigente. Cierta analogía también con el ilusionismo, con la manera en que se razona en matemática y, me parecía que tanto la matemática como la literatura cuando son profundas ponen en jaque al lugar común, lo que uno cree sabido. Gran parte de los desarrollos importantes en las matemáticas son el fondo revisiones de problemas que se habían resuelto de cierta manera para encontrar otros desarrollos de otras formas posibles. Los escritores tratan de hacer muchas veces en su trabajo revisitando sentimientos, situaciones, temas que están, de algún modo, como tópicos incluso en la historia de la literatura. A la luz de la nueva sensibilidad de la época, de un giro original en la trama, la luz de un nuevo punto de vista, te hacen ver lo mismo de una manera diferente. Eso es lo que une a las dos disciplinas.

Mario Dobry (MD): Siguiendo lo que estás diciendo y, tomándonos de que has sido profesor durante tantos años, las últimas novelas hacen hincapié en varios conceptos de matemáticas y después a lo largo de la novela es como que se diluyen porque se mete en otro camino, pero son centrales. ¿Cómo explicarías el teorema de Gödel, las series de Fourier y, el fenómeno de Gibbs para entender un poco estos tres argumentos centrales que hacen al investigador de tus novelas?
GM: Sí, sobre los teoremas de incompletitud de Gödel, uso una analogía que me parece la más clara: un crimen que se comete en un cuarto cerrado, el juez llega a la escena, hay un cadáver y hay dos personas cada una con un revólver humeante. Los dos le dicen al juez: “yo no fui”. Entonces, ahí, hay una verdad: los dos han disparado el revólver, uno de ellos lo mató y cada uno de ellos sabe la verdad. La verdad existe de algún modo. El juez desde afuera no puede dictaminar sobre esa verdad, tiene que recurrir a un método indirecto que es el de los protocolos admitidos por la justicia, para corroborar qué es lo que ha pasado. La cuestión de las evidencias, las coartadas, el análisis, las manchas de pólvora, etc. Esas esas cadenas de evidencias son más exigentes en cuanto a lo que necesitan hacer para quedar asentadas como evidencias materiales, muchas veces no alcanzan para probar la culpabilidad de uno, ni la inocencia de otro. Entonces, desde el punto de vista de la actuación de la Justicia, estas personas quedan en un limbo, no son inocentes ni culpables. Algo similar ocurre con el teorema de Gibbs. Había un proyecto para probar la consistencia de la matemática y levantar toda la matemática, era el proyecto de Gilbert, reducirlas a la aritmética más elemental y dar axiomas para que fuera completa. Poder de alguna manera reducir toda la complejidad matemática de la aritmética a una lista de axiomas y obtener todos los enunciados de la aritmética como demostraciones, qué serían las demostraciones de la Justicia. El teorema de Gibbs dice que eso no se puede realizar, es decir, hay enunciados de la aritmética que tienen el mismo estatus que esta cuestión de “culpable e inocente”. No puede ser probada axiomáticamente. Me pareció interesante asociarlo a la cuestión de lo policial, el asesino sabe la verdad, es el investigador el que tiene que encontrar la manera de poder inculparlo. Hay ahí una analogía que me parece bastante precisa.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al escritor Guillermo Martínez en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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