Hernán Dobry

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Prensa

30 enero, 2018

Las Fuerzas Armadas Argentinas no dejaron cruzar a los rabinos a las Malvinas

La guerra de Malvinas fue una suma de improvisaciones inauditas si se tiene en cuenta de que la Argentina debía enfrentarse a una potencia militar como era Inglaterra. Esto se puede ver en la falta de atención que tuvieron las Fuerza Armadas en lo que respecta a las necesidades que padecían los soldados como eran el frio, el hambre, a las que se sumaban la poca preparación y la mala calidad de los armamentos que tenían.

Pero en el caso de los conscriptos no católicos, también se le suma la parte espiritual, que era de gran importancia para mantener en alto su espíritu y que pudieran continuar combatiendo.

“En Malvinas, las necesidades de comer y de abrigo eran muy grandes pero también lo eran las espirituales y esto no implica solamente a la religión, sino a cualquier tipo de cable a tierra. Una guerra genera una situación de tensión constante muy grande, más aun en Malvinas por la forma de bombardeo británica que era durante el día y la noche, por lo que no podían dormir. Eso provoca un estrés terrible. El único cable a tierra que tenían eran las cartas. Los soldados católicos podían recurrir a los capellanes pero los judíos no tenían esta posibilidad. De ahí, la importancia de la presencia de los rabinos”, afirma el periodista Hernán Dobry, autor del libro Los rabinos de Malvinas: la comunidad judía argentina, la guerra del Atlántico Sur y el antisemitismo, en un entrevista con en el programa La buena nueva, por Radio El Mundo, AM 1070 Mhz.

Ante esta situación, la comunidad judía decidió pedirle al Estado Mayor Conjunto que le dejara enviar a religiosos para que les prestaran asistencia espiritual a los conscriptos israelitas que estaban tanto en las islas como en la Patagonia.

“Los únicos que pudieron mandar capellanes de otra religión que no fuera la católica fueron los judíos. Esto tiene que ver con la ayuda que Israel le dio a la Argentina con armas en medio de la guerra”, destaca Dobry.

Sin embargo, ninguno de ellos pudo cruzar a las islas a pesar de que los telegramas del Estado Mayor Conjunto así lo establecían. En cambio, debieron quedarse en Comodoro Rivadavia, Trelew y Río Gallegos

“Cuando llegaron a Comodoro Rivadavia, no los dejaron cruzar a las Malvinas por razones que van desde lo táctico hasta el antisemitismo. Ya los habían conformado con dejarlos llegar hasta ahí y era suficiente”, concluye.

Los rabinos de Malvinas: la comunidad judía argentina, la guerra del Atlántico Sur y el antisemitismo es el último libro de Dobry que la editorial Vergara acaba de publicar en la Argentina.

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