Hernán Dobry

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7 marzo, 2022

“Las palabras que usamos para comunicarnos en lo cotidiano, puestas en la poesía pegan un salto”

Para interpretarse, la poesía elige sus caminos arropada de intencionalidades y sentires; en la que forma el contenido literario, describe la partitura del habla emocional, que intenta liberar el difuso y apasionante entramado de hechos, intenciones, y pasiones.
El arte poético, que no es otra cosa que el poeta, nace del ámbito cerrado de su voz profunda y de su integridad compartida. Además, es en sí mismo mentiroso, ya que después de haber atrapado al incauto que lo ha tratado de develar, suele abandonarlo para volver a tender sus redes inefables a otros jóvenes, deseoso de saborear sus mieles de eternidad.
Gigliola Zecchin, “Canela”, es una poeta visceralmente emotiva, dueña de una sutil y profunda prosa literaria.

Mario Dobry (MD): En este último libro Poesía reunida, hay un volumen que se llama “Arte Povera”, que fue todo un movimiento italiano de los años 60. Era hacer arte con elementos fáciles de la vida diaria, las pobres cosas de la vida con las cuales se puede hacer un arte que a la larga es visitable. ¿A qué se debe que escribís este libro con este tipo de material que habla de arte povera y tratás de circunscribir tu poesía a ello?
Gigliola Zecchin (GZ): La tapa habla de lo que es el libro: una réplica de lo que en mi cara hoy con mi pelo blanco y lo que era esa niña pequeña. Teníamos bastantes prohibiciones en mi casa, éramos muchos, diez hermanos, entonces por ejemplo estar enojado no estaba fácilmente permitido. Esta foto en la que yo hago prácticamente un gesto mafioso me encanta. ¿Qué niña habré sido en ese momento, desafiando las prohibiciones? Este libro ha sido un regalo de la pandemia. Vino un editor y me dijo: “Canela, hace rato que te lo vengo diciendo, llegó el momento de editar tu poesía reunida”. Aquí está desde Arte povera, que se publicó en 2000, y fue escrito durante unos años previos, después aparece “In Movimento” y, luego, el tercero y, ahora, es la poesía reunida. Primero “Paese”, que fue en 2006 y unos cuantos años después “In Movimento”. Todos los títulos son en italiano, un tributo a mi lengua materna. Luego, salió “Haikus Venecianos”, que fueron textos que escribí para Adolfo Nigro, para una exposición. Cuando él se enfermó, dejó de pintar en grandes paneles y comenzó a trabajar con pequeños collages. Cuando lo fui a visitar, sabiendo que estaba enfermo, le pregunté qué estaba haciendo, y me dijo: “Estoy haciendo paisajes de Venecia”. Entonces, me entusiasmé y le propuse: “Mirá, son pequeños, me hablan de mi lugar natal y quisiera escribirte unos haikus”. Así fue que nacieron y se publican aquí. Luego aparece algo muy peculiar que hice en España, se llama “Qué sueño es este”, un libro de arte que hice inspirada en los paisajes, escribía al aire libre durante mucho tiempo, por aquí tengo la libreta original.

MD: Esa fue una experiencia tuya en la zona de Cantabria ¿no?
GZ: Sí. Una estadía de arte, experiencia que yo recomendaría a todos, como la cárcel, como trabajar en el campo. Después, y aparece el último libro que es “la mejor herida”, que sintetiza mis años posteriores a la muerte de mi esposo, y trae al presente recuerdos e imágenes de mi infancia italiana. Con esto, me parece que se cierra un ciclo, por eso el editor, Javier Cófreces, al tener la ide para esta colección, e ir desde el presente al pasado, es muy peculiar. Muchísimas páginas, ¿se dieron cuenta?, se va a escapar la gente.

MD: En medio tenés una novela escrita…
GZ: Sí, “En Brazos del Enemigo”, una novela que se iba a llamar “Oscura y Transparente”, todavía guardo ese título para un libro, porque son las últimas palabras de la novela, “oscura y transparente”, pero el editor debatió, a veces debaten, y le pareció que tenía que haber un título más vinculado a la acción que enuncia la novela. Te respondo lo de arte povera. Hay un movimiento de arte italiano que vino a la Argentina y expuso en PROA. Creo que se llama Oliva el curador que inventó el término “arte povera”, y es verdad, se hace con vidrio, con masilla, con pedazos de ladrillos, con lo que sea, con lápiz y papel pegado a la pared, sin marcos, sin esta ceremonia que rodea al arte a veces. Está hecha con materiales pobres, esa es la consigna. En la poesía, utilizamos un material que creemos pobre, las palabras que usamos para comunicarnos en lo cotidiano, que puestas en la poesía pegan un salto o nos atascan a los poetas y se convierten en poesía.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry a la poeta Gigliola Zecchin, “Canela”, en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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