Hernán Dobry

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13 diciembre, 2021

“Lo que me interesa es escribir canciones”

Es difícil encasillar a ciertos artistas, músicos, a través de su desarrollo emocional, cuando el material que entregan es parte de la deconstrucción de su propia razón de sentir. La catarsis, a veces, genera temas que, en el mejor de los casos, uno llamaría canción, pero, por lo general, la temática de algo mayor que podríamos decir: es la estructura de la personalidad.
Los artistas, en búsqueda de sus paradigmas, frecuentan directa o indirectamente este arte paradojal de su propia revelación, que suele ser el camino que muchos transitan sin tener el poder de síntesis que logran aquellos.
Este acto los torna necesarios, ya que el interés por su obra es superior al gusto de algunos de sus partes. Tomás Latorre, un joven y valiente cultor de la música y la poesía introspectiva, es uno de estos casos.

Mario Dobry (MD): ¿Qué es lo que palpitás y sentís dentro de tu piel que te impulsa a manifestarse con esta intensidad en tu trabajo?
Tomás Latorre (TL):
La intensidad viene de un formato de expresión que no había sido reconocido antes con tanta transparencia. Por mucho tiempo, me oculté detrás del bajo eléctrico, que fue un instrumento al cual me dediqué más de una década. Nunca le di la trascendencia y, por ahí, la importancia que le doy ahora a escribir canciones. Una vez que salió y se abrió esa parte mía, que estaba muy activa (no me di cuenta hasta que la abrí y cambié a la guitarra) tomé una decisión consciente de cambiar un poco mi perfil musical. De repente, todo salió así como un volcán, con mucha energía. De ahí, viene la intensidad. Es como que todo estaba ahí crudo y cuando salió, lo hizo con ganas y vehemencia. Decidí hacer canciones acotadas, cortas y de cualquier cosa. Este es proyecto talmente introspectivo más que narrativo. Cantar canciones narrando historias es, realmente, difícil, porque tenés muy poco tiempo, no podés estar cantando, hablando, recitando todo el tiempo. En una canción tiene que haber aire, música, respirar, momentos instrumentales. La manera en la que me salió ahora fue de canciones y destellos muy cortos y cargados. En ese sentido, diría que el disco entero tiene diez canciones y ninguna realmente descansa. Las que son lentas en cuanto a tempo tienen una carga emocional muy fuerte y, también, en la producción, en los arreglos y todo eso. Traté de mantener una cierta coherencia, un hilo conductor en lo sonoro, hilvanar un disco donde está lo más literal y lo más concreto, y de encontrar la yuxtaposición a eso que sería lo más abstracto, las cosas que todavía no entiendo o termino de entender. Todas las canciones son personales. Eso es lo maravilloso de escribir, navegar un territorio donde uno mismo está muy estimulado y sorprendido y lo hace a uno como soñar.

Hernán Dobry (HD): Recién decías que hace seis años dejaste de tocar el bajo y en este disco, te transformás más en un cantante y compositor. Sin embargo, no lo podés abandonar del todo, porque en el disco ejecutás el fretless.
TL:
Sí, fue un gusto que me di. El disco estaba todo grabado, pero ya le había advertido al contrabajista, Rob Taylor, un gran contrabajista de acá, le dije: “Vas a grabar todos los temas, te advierto después en la post-producción puede que te reemplace en alguno”. Lo habíamos hablado, no fue algo que los saqué porque sí. Realmente, pensaba que iba grabar otro, no tenía ninguna intención de hacerlo, pero tengo dos bajos acá, sigo tocando y, de repente, mientras estaba en el proceso y se me empezaron a ocurrir ideas, dije: “Ya está, si estoy acá, démosle”. Entonces, me di de ese gusto, me pude tomar el tiempo de pulir bien una parte, esa es como la gran ventaja, el día de hoy el estudio casero es casi la norma. Obviamente, los estudios de grabación siempre van a estar, pero lo que se puede lograr en la casa de uno es impresionante.

MD: Este bajo que no tiene traste es, quizás, el más melódico que hay, porque permite hasta copiar la palabra. O sea que vos pasás de un bajo melódico a una guitarra, que en parte tiene algo del bajo tradicional donde se pulsan las cuerdas. Por eso, este cambio tuyo, ¿qué concierne en lo melódico a lo pulsante que es la guitarra?
TL:
Para empezar, con lo que dijiste, el bajo fretless, por ahí alguien lo hizo antes, pero la historia que se conoce es que Jaco Pastorius tocaba el bajo eléctrico, que tiene los trastes, y él mismo se lo sacó. De repente, pasó del sonido que tiene, que es increíble, a una cosa que se asemeja una voz humana, incluso a un chelo, a un trombón. No sabés lo que es porque todo el sonido es alienígena con el simple hecho de sacarle los trastes, un detalle tan simple, porque no le estás modificando nada más allá de eso. Depende del perfil de cada uno. Siempre uso una referencia mía como un ejemplo de alguien que puede hacer ambos, guitarra, bajo, incluso más instrumentos y no tiene ningún un problema, no compite, una cosa no quita la otra, y no perturban, que es Pedro Aznar. Más allá del gusto musical, el tipo me parece que no para de explorar, está en constante evolución y se maneja como un pez en el agua en cuanto a los instrumentos. Parece realmente que no tienen límites, incluso es un increíble pianista o al menos para tocar y cantar, pareciera que todo lo hace bien. Entonces, en mi caso, la manera en que lo planteo parece como que una cosa quita la otra, pero eso porque quizás soy mucho más uniforme, eso de estar enfocado una cosa a la vez. Todo vuelve a lo que me están demandando estas canciones. En el momento que dije: “a ver qué está pasando con estas canciones”, porque me salían así, de la nada y fluía muchísimo. Fue cuestión de darle a la canción o al proceso creativo los medios que necesitaba. En este caso, cada vez que levantaba la guitarra se me ocurría algo, me salía una idea, tiraba de improvisaciones solo o con amigos, sacaba muchas ideas. Era nada más redireccionar la necesidad, la demanda de la canción que estaba vibrando muy fuerte en mí. El bajo eléctrico obviamente ocupa otro lugar en todo ensamble, y no es un instrumento que necesariamente conversa con la voz humana, o tiene esa relación con la canción o el formato canción popular, si se quiere, que tiene la guitarra. Bueno, vuelvo a lo que digo, hay bajistas que pueden componer canciones y está buenísimo, eso está increíble. Pienso en un bajista de jazz que se llama Avishai Cohen, el tipo es un increíble contrabajista y bajista y se da el lujo de cantar, aunque no sea un gran cantante, pero igual lo hace. Todo lo que hace lo hace con el contrabajo, y no tiene ningún problema en hacer eso, así que depende de la persona.

HD: El caso de Sting quizás sea el más famoso…
TL:
Totalmente, ¡por qué no pensé en él! O en Richard Bona que es otro bajista de jazz también. Así que el bajo está ahí para mí, pero el lugar en el que estoy ahora es que la guitarra me asombra. Me siento bastante infantil, muy ingenuo y vulnerable rodeado de grandes guitarristas, como que pido permiso para meterme en ese mundo de a poquito. Por ahí, la parte más fuerte mía es que detrás de todo esto está escribir canciones. Quiero contar cosas que me pasan, tratar de observar mi entorno y extrapolar el exterior, sintetizar en algo divertido o triste, una cosa que te haga sentir que estás flotando, que te dé sueño o ganas de salir y hacer algo. Para mí, está ahí, no estoy abocado a ser el guitarrista. Ni uno ni el otro, lo que me interesa es escribir canciones.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al músico Tomás Latorre en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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