Hernán Dobry

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11 septiembre, 2020

“Los viejos se quedan pegados al tango, yo a Charly García”

“De chica, soñaba con tener una familia, que mi vieja me diera bola, con ser normal, porque no tenía todo eso. Era lo único que me interesaba en la vida”, afirma la fotógrafa Andy Cherniavsky en el programa “Voces y memorias” por Eco Medios AM 1220.
Desde pequeña, las costumbres de su familia distaban de la normalidad a la que estaban acostumbrados los niños de su edad. Pasaba sus días viendo, detrás del telón, los espectáculos que organizaba su padre el Centro de Artes y Ciencias de Buenos Aires y entre los artistas del Instituto Di Tella, que frecuentaba su madre.
“De chica, no tenía esa contención familiar y ese apoyo, ni la normalidad de comer con todos sentados en una mesa. Mi infancia fue muy dura, complicada, difícil y bastante triste, y mi adolescencia fue muy traumática – recuerda -. Mis viejos eran muy extravagantes y eso me hacía sentir un poco solitaria. Ese sentimiento de orfandad me va a acompañar toda la vida, solo que ahora tengo una hija y una familia, construida a los ponchazos, y una red de amigos”.
Cuando era una adolescente, sus padres partieron al exilio en España y Brasil y se quedó sola en plena dictadura con su hermano, quien tiempo después fallecería en Europa. Sin saberlo, la fotografía y el rock se convertirían en su nueva familia, con los que convive hasta la actualidad.
“Los amigos y la familia que uno se va construyendo siempre fue mi cable a tierra. La familia de Andrés Calamaro [su novio durante nueve años] fue un ancla. Sus padres fueron los míos y su familia, la mía”, destaca.
Su ingreso en la fotografía fue casi por casualidad, gracias a una amiga que la llevó a hacer unas clases. Al poco tiempo, estaba tomando instantáneas en las plazas de Buenos Aires. Era el comienzo de una carrera que la llevaría a retratar los momentos más emblemáticos del rock nacional y sus principales protagonistas.
“La fotografía me encontró a mí y no yo a la fotografía, aunque después eso se fue mezclando. La que empezó en la plaza era muy insegura, con muchas dudas, que no entendía muy bien de qué se trataba la vocación y el estilo. En mis comienzos, era como muy miedosa y me costaba comprender si estaba bien o mal, si era correcto o no lo que estaba haciendo – señala -. El no haber ido a una escuela, a un fotoclub o a una universidad me jugó en contra en mi autoestima. Miro mis trabajos del pasado y digo qué buen laburo que hice a pesar de que sufrí tanto por mi falta de confianza, de maestros y de experiencia”.
Desde ese entonces, nunca más abandonó la cámara, al punto de que se ha convertido en una especie de extensión de sus propios ojos, a través de la que observa el mundo que la rodea.
“Mi vida ya está como encuadrada de alguna manera. No hay una cosa que yo mire incluso en la cotidianeidad que no tenga un encuadre y un análisis con respecto a la luz, a la paleta de colores – subraya -. Lo genial de la fotografía es poder meter tu ojo y tu mirada a cualquier cosa que veas. Siempre tengo una cámara en la mochila. Me encanta ir por el mundo y por la vida descubriendo las cosas que, personalmente, me llaman la atención”.
El rock nacional y, en especial, el de los ’80 la marcaron para siempre laboral y personalmente, al punto de que ha sido su gran compañía desde entonces. Por eso, es que suele decir que se quedó “atrapada” en esos años.
“Empecé a sentirme fotógrafa cuando Charly me trae de regalo el libro de Annie Leibovitz, cuando me alejé del rock a finales de los 80 y empecé a profesionalizarme en otros rubros y cuando terminé mi sociedad con Gabriel Rocca y me quedé sola y tuve que reinventarme y armar otro estudio – concluye -. Los ’80 se terminaron mal, desde el punto de vista de la violencia. Me alejé de los escenarios, pero no del rock, nunca. Los viejos se quedan pegados al tango, a Gardel, porque les marcaron una época muy importante de sus vidas. Yo me quedé pegada a Charly García”.
Andy Cherniavsky comenzó trabajando en el mundo del rock nacional donde hizo las imágenes más emblemáticas y las tapas de los discos más importantes de los 80 y 90.
Fue editora fotográfica de la revista G7 durante diez años, donde realizó 8.900 producciones
Fundó el estudio Rocca-Cherniavksy junto a Gabriel Rocca y actualmente, trabaja por su cuenta con su cámara en mano y como directora de arte para las principales marcas y agencias publicitarias de la Argentina y el mundo.
Junto con Hilda Lizarazu y Nora Lezano, en 2017, realizó la muestra de fotos “Los Ángeles de Charly” en el Palais de Glace. Publicó dos libros de fotografía: “Corazón argentino” y Charly, “Una biografía fotográfica de Charly García”.
Recientemente, editó su autobiografía: “Acceso directo: Memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años 80”, donde recorre su infancia y los años que vivió entre músicos y recitales.
Durante su carrera, recibió numerosos premios como el Perfil, el del Círculo de Mujeres Creativas, el del festival El Ojo de Iberoamérica, por la campaña “Portfolio nights” y el diente de oro. El Fondo Nacional de las Artes le otorgó el galardón a la “Nueva Revista Impresa”.
Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry a la fotógrafa Andy Cherniavsky en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Mdios AM 1220 los martes a las 20, hacer clic en los banners.

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