Hernán Dobry

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27 marzo, 2020

“Me aferré a la vida para seguir adelante”

“De chica era muy creyente. Después de pasar por Auschwitz y Mauthausen, no me aferré nunca más a Dios”, afirma la sobreviviente de la Shoá y madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Sara Rus, en el programa Voces y Memorias, en Eco Medios AM 1220.
No es para menos. Su vida estuvo signada por el sufrimiento, ya que desde los 12 años tuvo que padecer la saña de los nazis desde que fue confinada, primero, al gueto de Lodz, su pueblo natal y, luego, a los campos de exterminio y concentración en Polonia y Austria.
“No estoy tatuada porque cuando arribamos a Birkenau ya estábamos destinados a ir directo a la cámara de gas y a que nos cremaran, porque éramos muchos los que estábamos llegando en los trenes”, resalta.
Durante la Shoá perdió a su padre y a su único hermano, que nació durante el encierro en su ciudad. Apenas llegó a los tres meses y falleció víctima de la desnutrición y del hambre, porque su mamá no tenía leche para darle.
“Siempre había soñado tener un hermanito y justo nació en el gueto. Me levantaba a las cinco de la mañana todos los días para buscarle leche, pero las mujeres me sacaban de las filas porque era chica y no me creían que era para él. Nunca pude llevarle nada”, recuerda con dolor.
Demasiado sufrimiento para una nena que tenía apenas 12 años cuando los nazis entraron en Lodz y que ya se había transformado en una adulta curtida de 18 cuando los aliados derrotaron a los alemanes y liberaron el campo de concentración de Mauthausen, donde estaba encerrada junto a su madre.
“Me aferré a la vida para seguir adelante. Nos preguntábamos dónde está Dios. Mi mamá pensaba: quién sabe si no hay un ángel que nos está cuidando. Siempre algo encontraba para justificar el momento que estábamos juntas”, destaca.
Sin embargo, su sufrimiento no terminaría allí, ya que treinta años después de finalizada la Segunda Guerra Mundial su hijo Daniel, de 26 años, sería secuestrado por un grupo de tareas durante última dictadura militar. Nunca más volvió a saber de él.
“Me aferro a la vida porque me dio la alegría de llegar a esta edad. Jamás pensé en ese momento que podría hacerlo y hasta tener cuatro bisnietos. La vida me dio mucho y se lo agradezco”, recuerda.
La dictadura le quitó también a su marido, Bernardo, a quien había conocido en Lodz, al poco tiempo de que los nazis ingresaran en la ciudad y le había prometido que se encontrarían frente al edificio Kavanagh, en Buenos Aires, el 5 de mayo de 1945, si sobrevivían a la guerra.
Su esposo no pudo resistir al dolor que le significó la desaparición de su hijo Daniel, al punto de que se puso una fecha máxima para seguir buscando y, luego, se dejó morir. Ella, una vez más, se cargó la responsabilidad sobre sus hombros.
“Bernardo se dio tiempo para vivir. Dijo que si llegaba el gobierno de [Raúl] Alfonsín y no tenía noticias de nuestro hijo, no tenía nada más que hacer en este mundo. Falleció al poco tiempo de un cáncer”, explica.
A Sara Rus todas estas desgracias la hicieron cada vez más fuerte, al punto de que en los primeros tiempos después del secuestro de Daniel, soñaba que él también correría su misma suerte y regresaría de su cautiverio en los centros clandestinos de detención de la dictadura. “Seguramente, él pensaba en mi como diciendo: ‘Si ella salió de tantas situaciones difíciles y pudo salvarse, yo también me voy a salvar”, dice.
Es que esa adolescente tenía una fuerza única, al punto de que rescató dos veces a su madre de la muerte en manos de los nazis. Tres décadas después demostró que esa garra seguía intacta cuando debió salir en busca de su hijo por dependencias del Estado, entidades judías, y de Derechos Humanos.
“Cuando desapareció mi hijo, nos decían que posiblemente no estuviera lejos. Subía a la terraza a la noche, sin que me viera mi esposo y mi madre, y gritaba su nombre, pensando que me iba a escuchar – destaca -. Siempre me preguntaba: ¿puedo salvarlo? Pensando siempre que en algún momento iba a tener noticias suyas”.
A los 93, Sara Rus sigue formando parte de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora en busca de justicia por su hijo y, al mismo tiempo, mantiene viva la memoria de lo que le tocó vivir durante la Shoá.
“Siempre tenía miedo sobre cómo iba a quedar mi madre después de la guerra. Se repuso y se volvió a casar – concluye -. Últimamente, la recuerdo a ella y a mi padre en sueños. Me siento feliz, aunque siento que me falta una parte de mi vida”.
Sara Laskier nació en Lodz, Polonia el 25 de enero de 1927 y, luego de sobrevivir al gueto de Lodz, fue trasladada al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau en 1944. De allí, fue enviada a la fábrica de aviones Fraia, en Freiberg, Alemania, junto a su madre.
Ante el avance de los aliados, ambas fueron trasladadas al campo de concentración de Mauthausen, en Austria, en abril de 1945, donde fueron liberadas por las tropas estadounidenses.
Luego de la guerra, se reencontró con su novio Bernardo Rus, en Polonia, con quien se casó. Juntos decidieron emigrar a Paraguay en 1948 y, de allí, pasaron a la Argentina, donde vivía uno de sus tíos.
Una vez en el país, se asentaron en Villa Lynch, en el gran Buenos Aires, donde su esposo se dedicó al negocio textil. Poco tiempo después, nació Daniel, quien estudió física nuclear, y cinco años después, Natalia.
Su hijo fue secuestrado el 15 de julio de 1977, cuando trabajaba en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). A partir de entonces, se convirtió en una de las Madres de Plaza de Mayo.
En 2007, la escritora Eva Eisenstaedt publicó su biografía “Sobrevivir dos veces, de Auschwitz a Madre de Plaza de Mayo” y, en diciembre de 2008, recibió el premio Azucena Villaflor por su trayectoria en defensa de los derechos humanos.
En marzo de 2010, el Consejo Municipal de la ciudad de Mar del Plata la declaró ciudadana ilustre, mención que también le entregó la Legislatura porteña, en agosto de ese mismo año.
Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry a la sobreviviente de la Shoá y madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Sara Rus, en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, hacer clic en los banners.


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