Hernán Dobry

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6 diciembre, 2021

“Me considero un cantante urbano, pero federal”

Pensado que la urbanidad telúrica de la tierra ancestral encuentra en su expresividad sin retaceos, un caudal de notas cantarinas y sus apuestas de pasiones libertarias y amores empedernidos que se desgrana a través de las canciones que le sirven de barco, para dar entender quién es, qué siente, qué desea.
En todo momento el cantante Carlos Olguín es él, más allá de contradicciones y de dudas, potencia, grito empecinado, aventurero, hijo ciudadano de la ciudad y de la tierra de sus mayores.

Mario Dobry (MD): Más allá de la versatilidad de tu voz y del amplio espectro de canciones que son de lugares, de gentes que abordás, en ningún momento dejás de ser un porteño empedernido. ¿Cómo te sentís vos abordando tus temáticas?
Carlos Olguín (CO):
Realmente amo Buenos Aires, nací aquí y lo llegué a querer también. Me crié en la provincia de Buenos Aires, luego volví muy cerca del lugar donde nací, tiran las raíces supongo. Eso te abre un abanico acerca de querer a todo el país, en el sentido de que, al no haber nacido específicamente en una provincia del interior, me tomo la licencia de poder cantarle a todo el país. Entonces, me considero un cantor federal, urbano, pero federal. Me permito cantarles a todas las provincias, en lo posible a todas las regiones.

Hernán Dobry (HD): ¿Cómo llegás a la música del noroeste?
CO:
El caminito fue muy interesante. Si bien comencé cantando tangos, porque en Buenos Aires mi padrino me llevaba a la Boca y, ahí, se escuchaban tangos, y me encantaba, la realidad es que mis padres son del interior del país, de San Luís y de Mendoza. Al ser de allí, pegados a la cordillera, me atrajo mucho la música andina, y lo andino me fue empujando hacia el norte. En realidad, lo que me atraía era el incanato, el tahuantinsuyo, la música de los incas. Entonces, eso estuvo especialmente presente en el noroeste argentino. Digamos que el cancionero argentino fue influenciado por la música incaica más bien en el norte, en Jujuy y Salta. Además de eso, el saber que tuve una bisabuela de ascendencia huarpe también me llevó al mundo andino, a los pueblos originarios. Esto fue cuando tenía 18 años, mientras mis compañeros escuchaban Persiana Americana de Soda Stereo, descubrí Las Vírgenes del Sol. Todos los domingos en casa se guitarreaba, se cantaba solo folclore cuyano, al cual volví también, pero un poco me han reprochado los cuyanos: “¿de dónde saliste tan indio?” Es lo que realmente me impactó, impresionó y emocionó desde los 18 años. Ha pasado mucha agua bajo el puente. No me explicaba en ese momento porque, pero al entender que hay un ancestro, me parece que es la sangre ya viene un poco el gel de lo originario.

MD: ¿El modelaje que ejerció sobre vos Leda Valladares patricios fue la que te acercó a ese descubrimiento que hizo en su momento lo que fue la baguala?
CO:
A través de ese amor del cual vos también hablabas, porque tiene mucho que ver el amor a la tierra y a la música, me acerco al Centro Cultural Rojas, donde se dictaba un curso de canto con caja. El tambor me impresionaba tremendamente y, entonces, ante mi sorpresa, el taller lo daba Leda Valladores. En ese momento, la conocía parcialmente, investigué y no podía creer el privilegio y el honor que tenía. Empezamos a ensayar y nos enseñó los misterios de ese manantial ancestral de canciones. Un buen día nos preguntó: “¿quién se anima a cantar?” Me animé y a ella le pareció notar algo en mi voz y me dijo: “Usted canta como si fuera catamarqueño o salteño”. No tenía explicación para eso. Me invitó a participar de un espectáculo en el Centro Cultural San Martín, se llamaba “América en Cueros” y quería que cantara como solista. Ese fue el comienzo de mi carrera, con una puerta impresionante avalado por Leda. A ella, le pareció ver en mí algo que tenía mucho que ver con lo que ella pregonaba: una voz urbana. Eso que la impresionó tiene que ver con ese dolor que me acompañó desde siempre. Ustedes saben, hay una cosa curiosa, mucho más grande se me ocurrió investigar los orígenes de mi apellido, en el camino de la búsqueda genealógica descubro que Pedro González Olguín fue el primero que hizo un diccionario quechua-español en 1605, después descubro que, en 1776, Melchor Perez Olguín fue un gran pintor de todo lo que fue la comunidad andina y no se lo valoraba por pintar solo lo que veía. Después, se convirtió en un documento invaluable, pintó vestimentas, costumbres. Hubieron algunos otros personajes apellidados Olguín. Canto una canción que se llama “Leyenda de Esteco”, es un retumbo, cuando investigo la historia de ese lugar, descubro que el primero nombre que iba a llevar era Casares, se lo iba a poner un comandante llamado Gerónimo Olguín, en honor al origen de su familia en Casares, España. Entonces, como estuvo todo tan relacionado, hay una trenza que explica un poco el por qué me volqué a este tipo de músico.

MD: Los Olguín son extremeños, un apellido con un alto título de nobleza y que llegar a América casi con Pizzarro…
CO:
Claro, pasó por otros nombres, Esteco se llamó Talavera. Muy interesante esa leyenda que algún día tendremos oportunidad de mostrar porque es impresionante.

HD: Recién decías que Leda había visto ese dolor que llevás adentro, ¿dolor de qué?
CO:
El de los pueblos originarios, de costarles siempre mantener los derechos que por naturaleza tenían. Son los primeros habitantes de América y, cuando llegó la colonización, realmente se produjo un genocidio, ese es el dolor, el dolor del genocidio. Si bien la historia siempre la cuentan los que ganan, con los pasos de los años se ha sabido como fue todo, los engaños, las traiciones que había. Ellos fueron sometidos a una expropiación de su cultura, los folcloristas pretendemos rescatar esa expropiación que se hizo, las bagualas, los cantos ancestrales. En el penúltimo disco grabé, “Himno al Sol”, una canción que tiene más de 200 años de antigüedad, recopilada también. Las canciones fueron trasmitidas por la oralidad, son anónimas, fueron maceradas por siglos y por leguas, llegan a nosotros como algo muy valioso y que vale la pena rescatar. Siempre estaré presente y apuntalando todo lo que tenga que ver con la cultura andina, así pruebe también otras aristas, pero jamás voy a dejar de volver a las raíces. El dolor tiene que ver con ese genocidio que nos siguió avanzada la historia, la Patagonia con el general Roca y los mapuches tuvo una historia sangrienta y dolorosa.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al cantante Carlos Olguín en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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