Hernán Dobry

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4 junio, 2021

“Me invitan a jugar al fútbol, siento que no puedo moverme y no me divierto”

“Me adapté rápido y quieras o no era un tipo de fútbol y a los del polo les gusta el fútbol. Los chicos que hacen de petiseros son casi todos del interior como yo de 25 de Mayo, ahí hago lo que me gusta, intercambiar, preguntar, ven cómo está la familia, tratar de ayudarlos y darles una mano en todo lo que se puede”, afirma el ex futbolista Pablo Erbín en el programa “Voces y memorias” por Eco Medios AM 1220.
Esa experiencia que destaca de su día a día como preparador físico de los hermanos Pieres en La Ellerstina es la que lo retrotrae a los tiempos en los que vestía la camiseta de River Plate, Boca Juniors, Platense, Estudiantes de la Plata, Platense o Huracán
“El fútbol en todos los equipos que jugué era divertido: iba a entrenar temprano, eran otras épocas, llevábamos facturas y tomábamos mate con el masajista. Íbamos al vestuario y si el utilero tenía problemas con la familia lo ayudabas. Es mi forma de ser y ver el fútbol – resalta -. El polo es para quien no lo conoce es glamour, porque se creen que es lo que pasa en Palermo por quince días, pero es la vida de un tipo de campo, levantarnos en las caballerizas, charlar, tomar mate e ir a entrenar. Es como un vestuario, ir a montar, tomar mate, charlar, jugar al truco. Es muy parecido a cualquier deportista”.
Por eso, siempre destaca que una vez que le tocó abandonar la práctica profesional de fútbol en 2002, cuando jugaba en Huracán, lo que más añoraba eran las prácticas entre semana, más que los partidos de los domingos.
“Extrañaba el día a día del fútbol, el vestuario. Es más lo que vivís en la semana que los noventa minutos del domingo Soy un tipo que vive en el momento y nunca me quedé pensando en el recuerdo y hablando de esto, al día de hoy me invitan a jugar al fútbol y siento que no puedo moverme para jugar al fútbol y no me divierto. Juego a otra cosa, al golf, al tenis – destaca -. Cuando dejás de jugar, tenés mucho tiempo libre y esas cinco horas que la pasabas bien con gente divertida la usás para llevar a los chicos al colegio y estar en casa. Por eso, es importante cuando dejás de jugar tener el tiempo ocupado y tener cosas para hacer”.
Eso fue lo que lo llevó a anotarse en el curso de director técnico, para mantenerse cerca de la profesión a la que había llegado casi por casualidad, cuando rindió mal un examen para ingresar en la carrera de veterinaria y terminó probándose en un equipo amateur de la localidad de 25 de mayo, donde vivía.
“Lo hice porque uno no sabe cómo seguir en ese momento, si hubiera tenido una profesión hubiera encarado por ahí. Después de 18 años, solo estaba relacionado con el fútbol. Es un deporte ingrato, si cuando dejaste de jugar no pasaste a ser técnico, sos un ex jugador. El que dejó y estuvo un año sin dirigir se le hace difícil volver a entrar – explica -. Creo que hubiera sido mejor ayudante de campo que técnico, porque no me gusta sacar a un jugador y que se enoje. Prefiero más la función de ayudante de campo, hacer de nexo entre técnico y jugadores, relacionarme”.
Si bien su paso como técnico fue bastante efímero, sólo al frente del club Acassuso, esto le permitió vivir una experiencia en su vida que jamás hubiera soñado: ser ayudante de campo de la selección de Haití.
“El preparador físico que tenía en Platense estaba en Haití y me ofreció dirigir ahí y fue una experiencia de vida más que como técnico. Tenemos que ser agradecidos del país que tenemos, esa gente es increíble lo que vive, lo que luchan día a día: el 90% no tiene agua y ni luz y el 10% tiene un grupo electrógeno y comodidades como para vivir bien – concluye -. Entrenábamos a chicos que vivían sin agua y sin luz, que no tienen auto, que hacer 100 kilómetros significa ir a dedo. Nosotros queríamos que sea todo más profesional, pero era muy difícil”.
Pablo Erbín comenzó a jugar en las inferiores en Club Atlético Sportivo de 25 de mayo, luego, pasó a Temperley, donde debutó en Primera en 1984 y, tras quedar libre, fue contratado por River Plate.
Al no ser tenido en cuenta por César Luis Menotti en el club de Núñez, se unió a Boca Junior desde donde fue transferido al Cruz Azul de México en 1989. Un año más tarde, retornó a la Argentina para sumarse a Estudiantes de La Plata
En 1994, fue fichado por Platense donde jugó cinco años. Su último equipo fue Huracán, donde se retiró en 2002. A lo largo de su carrera, jugó 463 partidos en los que convirtió 20 goles y ganó la copa Interamericana con River Plate y el Nacional B con Huracán.
Como director técnico, estuvo al frente de la selección de Haití y de Acassuso. Actualmente, se desempeña como preparador físico de los hermanos Pieres en el equipo La Ellerstina.
Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al ex futbolista Pablo Erbín en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, haga clic en los banners.

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