Hernán Dobry

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30 marzo, 2020

Miguél Espíndola repasa su historia en “Letras y corcheas”

Miguel Espíndola tiene una vida intensa. Pasó su infancia en la calle, abriendo puertas, vendiendo en los colectivos, lustrando zapatos para sobrevivir sin pedirle nada a nadie mientras dormía en los vagones de los trenes en Constitución.
También, fue taxista y tuvo otras tantas profesiones hasta que empezó a cantar en los bodegones del barrio de la Boca. A partir de allí, nunca más dejó la música, que incluso le permitió conocer a su esposa.
Hace pocos años, comenzó a escribir, contando su historia en relatos cortos, sumados a otros de ficción. Ya lleva tres libros publicados donde narra en forma sencilla y sin golpes bajos su experiencia, para que sirva de testimonio de lo que fue su vida.
En una entrevista exclusiva con el programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, Espíndola hace un repaso tanto de su carrera musical como la de escritor y de sus años en la calle, que lo formaron como persona.

Hernán Dobry (HD): Por qué escribís?
Miguel Espíndola (ME): Porque pienso que alguien lo tiene que contar. Y si soy yo, bueno, para algo serví, algo hice.

Mario Dobry (MD): Hoy hablando con Hernán un rato antes de verte, para centrar cuál es tu obra y tu fuerte de lo que decís, hablábamos si era ficción, si era testimonial. Le decía lo importante de que tiene lo testimonial en la obra de las personas. Por ejemplo, el caso Homero, más allá de ser un gran escritor y todo lo que sabemos, pero si él no hubiera escrito La Ilíada y La Odisea nadie hubiera registrado ese acontecimiento de la humanidad que duró tanto tiempo. Llevando las cosas y extrapolándolas acá si vos no hubieses escrito estas cosas que acontecieron en tu vida y en la de tantos, no hubiéramos tenido testimonio de esto. De ahí, lo importante de lo testimonial. Tu escritura es sencilla, llega, jamás tiene un golpe bajo, siempre está ahí en lo que es y lo que has sentido vos, tiene una ternura que es llamativa, no buscada para escribir. Es natural, se da así espontáneamente, ¿Qué fue lo que llevó a que usaras esta forma de autobiografía en relatos, algunas veces ficcionado y otras no, que en un momento dado, ya un hombre grande, te lo pusieras a escribir en tu primer libro Siempre para septiembre, que lo escribiste junto a la poeta Kika Jaume? ¿Por qué a esa edad dijiste: tengo que rescatar mi infancia y mis cosas?
ME: Fundamentalmente que sentía como una gran necesidad de volcarlo en un libro para que alguno se vea identificado, de repente, con esas cosas, porque no soy modelo de nada, pero hay miles de personas que pasaron por estas cosas y por otras mucho peores pero no se animaron a contarlas. El día que me estimuló Kika, me dijo: “Miguel, tenés que escribir, tenés cosas lindas, tenés que hacerlo. Vamos a hacer un libro los dos”. Me animó ella y me acompañó tanto que hasta vino de España para la presentación.

HD: A partir de ahí, le agarraste el gusto, porque empezaste con uno y ya vas tres.
ME: No sé si seguiré…

MD: Acá está, El viejo vendedor de libros Miko y El boliche de campo
ME: ¿Vos sabés por qué es Miko?

MD: No
ME: Porque es Miguel en finlandés y me gustó. Estaba mirando mi nombre en distintos idiomas una parte que estaba interesante, porque como tuve solo la escuela primaria, cada vez que puedo investigar o aprender algo, aún hoy a mis años, lo aprendo.

MD: Hablando de la escuela primaria, tuviste dos partes: una hasta los once años más o menos y, luego, la abandonaste y la retomaste años después y la terminaste. ¿A qué edad fue?
ME: A los catorce años. En aquella época, era sexto grado porque hacíamos primero inferior y superior, y terminaba en sexto. Era distinto el sistema educativo. Ahora, es primero, segundo y termina en séptimo.

MD: ¿Cómo fue vivir en la calle?
ME: Uf, Dios mío. Cada vez que me acuerdo me parece mentira que tomé la decisión de salir al toro. No es fácil estar en la calle. Aún hoy veo a veces a los chicos durmiendo por la calle, personas pidiendo en el subte, chicos tratando de vender algo para hacerse unas monedas y me veo tan identificado con ellos. No es que sea ni mejor ni peor, pero no sé si Dios me guiaba, me ayudaba y me acompañaba, pero a mí no me gustaba dar lástima o estar tirado durmiendo en cualquier lado. Yo tenía principios, tenía una camisa que me la lavaba e iba con ella limpita a trabajar, a vender. Vendía en los colectivos, abría puertas de taxis, lustraba zapatos, vendía diarios, lo que fuera para hacerme mis monedas no tener que pedirle nada a nadie, ni depender de nadie.

HD: Eso lo marcas mucho en Desolador, uno de los relatos, y decís aparte que tampoco la Policía te hubiera permitido en ese momento estar, porque había ciertos códigos que había que respetar
ME: Te llevaban al juez de menores y no se jodía

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al cantante y escritor Miguel Espíndola en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

2 respuestas a “Miguél Espíndola repasa su historia en “Letras y corcheas””

  1. Kika Jaume dice:

    Un verdadero placer la oportunidad de colaborar con Miguel . Un buen tipo, sencillo y amable, pleno de hermosos valores humanos. Gracias Mario y Hernán Dobry

  2. miguel espindola dice:

    una hermosa experiencia,,,con dos grandes personas,,,agradecido por todo lo que me regala la vida,,

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