Hernán Dobry

Historias y noticias

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1 mayo, 2020

“Muchos empresarios prefieren callar y que otros lo hagan, porque si no se muestran como cobardes”

“Los holocaustos armenios y judíos no se dieron porque nadie hablaba sino porque no lo hacían los suficientes y con el suficiente énfasis. Entonces, iban de a uno y los iban eliminando”, afirma el empresario Teddy Karagozian en el programa “Voces y memorias” por Eco Medios AM 1220.
Con este ejemplo, el CEO de TN & Platex busca explicar el por qué salió a enfrentar a los medios y a la sociedad, en defensa de la industria nacional y, en especial de la textil argentina, hasta tornarse en uno de sus principales referentes.
“Si muchos empresarios hablásemos, la caricatura que tiene la sociedad sobre nosotros no existiría – sostiene -. Me prometí que no iba a volver a sufrir consecuencia por no tener la capacidad de expresarme. Fundé la fundación Pro-Tejer para poder hacerlo por los empresarios de la cadena algodonera en una forma coordinada”.
Sin embargo, esta sobreexposición no fue gratuita ya que debió enfrentar las críticas de muchos de sus pares, que sienten que ese nivel de presencia y críticas que realiza en los medios puede perjudicar sus negocios. Por esa razón, muchas veces lo han visto, incluso, como a un enemigo.
“El haber hablado provocó envidias de colegas y problemas en la familia porque cuando uno se expone así recibís muchos insultos. Muchos empresarios prefieren callar y que otros lo hagan, porque si no se muestran como cobardes – resalta -. El empresariado tiene que salir hablar, porque eso mejora su argumentación y la sociedad comienza a comprendernos y a entender que no nos aprovechamos de los argentinos”.
Las consecuencias no sólo se la han hecho pagar sus propios colegas, sino también los diferentes gobiernos, quienes han perseguido a su empresa, la hilandería más grande del país, y a su familia por parte del propio Estado.
“Tuve persecuciones en el gobierno kirchnerista, montones de inspecciones, gente que me dijo que iba a sufrir un accidente – detalla -. Un ministro de Cambiemos me dijo cuando fui a rogar que nos diera los mismos beneficios que le había dado a otra gente: ‘Vos no tendrías que estar manejando un Mercedes Benz ni estar hablando’”.
Nada de eso lo ha hecho desistir en su objetivo de dar a conocer públicamente la situación que vive el sector en la Argentina y, mucho menos, en la posibilidad de desprenderse de su compañía como lo han hecho muchos de sus colegas.
“Nunca pensé en vender la empresa, pero me sentí mal porque muchos me dijeron por qué no lo hiciste – destaca -. La gente es muy inteligente vende en los buenos momentos. En mi caso, que no soy tan inteligente, en los buenos momentos me la quise quedar y en los malos no había quién me la comprase”.
Incluso, el año pasado escribió el libro “Revolución impositiva: La decisión política que elimina la inflación y cambia nuestro futuro”, en el que plantea un sistema alternativo al actual que deberían implementar los diferentes gobiernos.
“Nunca pensé en esos años que tendría que hacer el papel de recaudador de impuestos para el Rey Arturo. Hoy me convertí más que en empresario, en recaudador de impuestos para mantener un estado elefantiásico”, señala.
Karagozian ama lo que hace. Desde pequeño, ha aprendido de su padre el ejemplo del trabajo, quien lo llevaba a la fábrica, donde jugaba con los rollos de tela junto a sus hermanos y aprendía mirando cómo se llevaba a cabo el negocio.
“Nací empresario, en una familia industrial. Para nosotros, nuestro don es generar empleo y productos que la gente quiere. Para quienes lo mamamos de chicos, queremos repetir la experiencia que vimos de nuestros padres – afirma -. El amor que tengo por la industria textil viene de cuando jugaba de chico con mis hermanos en la fábrica sobre los rollos de tela”.
Esa misma pasión es la que intenta transferirles a sus hijos, que también trabajan en la empresa junto a él. Al mismo tiempo, intenta transmitirles su experiencia sobre cómo luchar contra la inestabilidad constante que vive la Argentina, aunque también los deja que vivan la suya propia.
“En cuarenta años en la empresa, he sobrevivido a ocho crisis, una más dura que la otra. El mismo amor de ser industrial, la parte linda, se la transmití a mis hijos. La parte fea tienen tiempo para aprenderla”, dice.
Por eso, prefiere seguir hablando en los medios para evitar que una nueva crisis pueda terminar con la industria a la que le ha dedicado tantos años de su vida e, incluso, con su propia empresa.
“Cuando dicen: ‘Hay que poner el hombro’, las empresas no tenemos hombros. Son entidades jurídicas que ganan o pierden dinero y para rendir frutos tienen que tener ganancias – concluye -. Éramos la empresa textil más grande del hemisferio sur y hoy somos la más grande de la Argentina, porque nos achicamos a la mitad. El empresario que se va podrido del país, no vuelve. Por eso, a los que quedamos localmente no tenemos que echarlos”.
Teddy Karagozian estudio Economía en la Universidad de Buenos Aires y tiene una maestría en Administración de Empresas en el IAE y es el CEO de TN&Platex, la mayor hilandería del país. En octubre de 2003 creó la Fundación Pro-Tejer.
Ha publicado artículos en diarios, revistas y redes sociales y escribió el libro “Revolución Impositiva: La decisión política que elimina la inflación y la pobreza y cambia nuestro futuro”.
Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al empresario Teddy Karagozian en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, hacer clic en los banners.

Una respuesta a ““Muchos empresarios prefieren callar y que otros lo hagan, porque si no se muestran como cobardes””

  1. Juan dice:

    Muy buena nota 👍👍

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