Hernán Dobry

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9 agosto, 2019

“No hay forma de que termine bien que todos pensemos igual”

“Nunca me definí como periodista, porque no me gusta encasillarme, ya que eso te limita. Soy lo que hice y lo que estoy por hacer: entro y salgo por donde quiero y hago lo que tengo ganas”, afirma el fundador de la revista El Porteño, Gabriel Levinas, en el programa “Voces y memorias” por Eco Medios AM 1220.
Si bien no le gusta autocalificarse ya que su vida estuvo signada por el arte y los medios, fue el responsable de una de las publicaciones más importantes de la década del ‘80, que incluso gestó a otras como “Cerdos y peces”, dirigida por Enrique Symns, que nació como una de sus secciones.
“Quería tener una galería de arte y, luego, empecé a hacer una revista cultural, El Porteño, con una concepción distinta a la que existía, que era una cosa más pacata y solemne. Nosotros pensamos en algo mucho más abierto, tenía que ver con las pequeñas producciones, desde la comida, hasta las canciones de una coplera”, recuerda.
Sin embargo, la coyuntura de principios de los ‘80 en la que se conjugaban las violaciones a los derechos humanos con la guerra de Malvinas y el final de la dictadura, llevaron a que la publicación cambiara su foco casi sin que su director se lo propusiera.
“Muy rápidamente se convirtió en una revista política, por lo que estaba pasando en el momento. No podías ser ajeno a las violaciones a los derechos humanos y a la libertad de prensa, si querías hacer las cosas bien tenías que tocar eso. Entonces, también era como parte de nuestra cultura las luchas en aquel momento muy abiertas de los derechos civiles, de las minorías, los homosexuales, los presos comunes, los aborígenes – destaca -. Al mismo tiempo, nos pareció que, si queríamos hacer una clase de aporte, la mejor manera era empezar por el lenguaje. Entonces, a los sociólogos, los psicólogos, politólogos y filósofos les sacamos ese mecanismo ficticio de poder y tratamos de traducirlos al idioma coloquial”.
Esos cambios y la postura frente a las desapariciones llevaron a que en la época los acusaran de “izquierdistas”, lo que podía ser peligroso para los tiempos que se vivían en ese entonces. Incluso, la redacción sufrió un atentado, cuando una bomba explotó justo antes de las elecciones de 1983.
“Fue la incapacidad de la sociedad de absorber eso de que si vos peleabas por los derechos humanos automáticamente eras un tipo de izquierda. Los que estábamos adentro de la revista seguramente lo éramos, pero si la leías y la analizabas con las categorías políticas habituales, tradicionales, en todo caso era liberal”, destaca.
Esa variedad de opiniones, incluso le creó problemas dentro de la redacción y con sus colaboradores, algunos de los cuales se negaron a seguir formando parte del staff debido a que les daban espacio a los homosexuales.
“Hebe de Bonafini vino un día y me dijo textualmente que si no sacaba a los putos de la revista ella retiraba su columna y le respondí: ‘Nací en el Once, no sé sumar, no sé restar. Si querés, andate pero no voy a sacar a nadie’ – resalta -. Las Madres de Plaza de Mayo dejaron de tener su columna porque no querían que esté la de los homosexuales, que convivieran en la revisa estas cosas porque pensaban que eso desprestigiaba su lucha por los derechos humanos. Era una cosa tan absurda como decir: ‘Luchar por los derechos humanos desprestigia la lucha por los derechos humanos’. Después ella terminó reivindicando la lucha de sus hijos, cosa que tiene derecho a hacerlo, pero no en nombre de los derechos humanos. No podés reivindicar la lucha de un tipo que le quita la libertad a otro porque piensa que tiene derecho a hacerlo, porque cree que su posición política justifica el asesinato, la bomba, la muerte. Entiendo que los defienda, porque nadie tiene que ir preso sin juicio, ni puede ser juzgado por un militar con una pistola en la mano, pero de ahí a que para luchar por ellos termines justificando el accionar de pibes que realmente metieron la pata por decirlo de una manera elíptica, hay una gran diferencia.
Esto es algo que Levinas aprendió en su casa, donde su padre solía invitar a amigos que pensaban totalmente diferente y con quienes discutían todo tipo de temáticas, sin que ello perjudicara el vínculo que los unía.
“A mí no me parecía nada raro que un tipo que piense completamente diferente a mí o a mi viejo o cualquiera de la mesa, pueda sentarte y discutir de lo que piensa. Nos reímos, conversamos, nos acaloramos, pero a nadie se le ocurría que se iba a tener que levantar, porque no lo iba a volver a invitar porque pensaba distinto – concluye -. La certeza de tu inseguridad es que tengas que eliminar al que piensa distinto. Cuando estás seguro de lo que estás pensando y tranquilo con lo que sabés, el otro puede pensar lo que quiera. No hay forma de que termine bien que todos pensemos igual. Eso es una de las cosas que aprendí de chiquito: no hace falta que pienses igual para ser mi amigo o para que te invite a comer. Eso se veía en El Porteño y en todo lo que hice y hago”.
Gabriel Levinas estudió en el Cangallo Schule y en el Natan Gesang y, luego, en la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. A los 19 años, entre otros, fundó el Sindicato único de artistas plásticos junto a Antonio Berni, Luís Felipe Noé, Fermin Eguía, Diana Dowek y Carpani
Luego, abrió una galería de arte y publicaba artículos en la revista cultural Arte Múltiple. Asimismo, editó el libro Arte Argentino Contemporáneo y la revista El Porteño. Entre 1987 y 1993 se fue a vivir a Formosa con la comunidad aborigen Qom, donde dirigió un proyecto de protección de fauna para evitar la depredación del caimán.
En su carrera en los medios se destacan la conducción del programa radial “No Hacemos Falta” con Tom Lupo, Cristian Boyanosky, Adriana Amado, Eduardo Anguita y Jorge Rulli, entre otros.
Además, fundó el portal Plazademayo.com, fue columnista de la Revista Ñ, del diario La Nación, de los programas de Jorge Lanata en Radio Mitre y Canal 13 y participó como panelista en “Intratables”. Actualmente, se desempeña como periodista en A24 junto a Baby Etchecopar.
A su vez, publicó varios libros entre los que se encuentran “La ley bajo los escombros”, “Fermín Eguía: Obras 1965-2005”, “El pequeño Timerman”, “Doble agente” y “Al calor del monte”.
Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al periodista Gabriel Levinas en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, hacer clic en el banner.

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