Hernán Dobry

Historias y noticias

Radio

9 julio, 2021

“No soñaba con ser jugador de fútbol: mi ídolo deportivo era Vilas”

“Mi personalidad siempre fue de mucha timidez y tuve que lidiar mucho con eso. Mi profesión y su grado de exposición me ayudaron a superarla. Sigo siéndolo, pero he superado un montón de cosas”, afirma el ex futbolista Fabián Carrizo en el programa “Voces y memorias” por Eco Medios AM 1220.
Resulta difícil asociar sus palabras con el jugador aguerrido, pero a la vez sutil, que transitó el mediocampo de Boca Juniors, San Lorenzo, Independiente y Huracán. Ahora, alejado de las canchas y de Buenos Aires está abocado a la radio, donde conduce un programa con su esposa en La Cumbre, Córdoba, y estudia la carrea de Historia en la Universidad Nacional de esa provincia.
“El medio radial siempre fue el que más me gustó, no iba a entrevistas televisivas porque no me sentía cómodo. Era una cuestión interior, la exposición, pareciera que no hay retorno, es muy tirano el tema de la televisión – destaca -. La radio siempre fue un medio que me sedujo. Es gratificante escuchar del otro lado cuando estás haciendo una nota con alguien. Es un ida y vuelta muy lindo, tiene una magia muy especial la radio. Si tuviera que elegir medios escogería la radio sin lugar a dudas”.
Carrizo es uno de esos casos que rompen el molde dentro del mundo del fútbol, especialmente en la Argentina: cuando comenzó su carrera profesional, estudió la carrera de técnico radiólogo, de la que se recibió mientras jugaba en Boca. Luego, se anotó en Historia, pero tuvo que abandonar cuando retornó al club de la ribera. Ahora, ya retirado, le retomó en Córdoba.
“Siempre me gustó la historia, no como hechos anecdóticos, sino traerla a la realidad, ver cosas de la actualidad que tiene hilos con el pasado. No desde los próceres, sino desde el llano, la gente, como vivían en otras épocas. Cuando estaba en San Lorenzo, inicié la carrera y, en Boca, la tuve que cortar – destaca -. Me ha pasado lo que les ha ocurrido a varios de esa generación, trabajar y tener que ir al colegio. No sé si era por mí o los métodos de enseñanza, si hay algo que disfruté era el recreo, no me gustaba nada, solo educación física. Curiosamente, después, uno empieza a elegir las cosas, surgen ganas de estudiar. Hoy considero que le meto muchas pilas. De todos modos, no es una carrera fácil, hay mucha lectura, interpretación y la voy saboreando. Lo hago por hobbie”.
Es que ni siquiera de chico soñaba con ser futbolista, profesión que terminó adoptando casi en forma fortuita, tras haber sido dejado libre en las inferiores de Tigre y que lo llamaran para que se probara en Boca, donde debutó a los 16 años.
“Las cosas se iban transcurriendo y dando. Fui bastante inconsciente y de darle para delante, cosas del laburo, el día a día, viajar, de jovencito, eran otras épocas, hoy hay otro peligro. No tenía ese sueño de ser jugador de fútbol. Mi ídolo deportivo era Guillermo Vilas, veía sus partidos en blanco y negro, cuatro horas de Copa Davies. Nada que ver con el fútbol, que practicaba y me encantaba – rememora -. No tenía un sueño por el cual pelear, se dio de manera fortuita: dejé las inferiores de Tigre por no tener chance, me dieron el pase y me cortaron la posibilidad de entrenar. De repente, me vieron jugar y me llevaron a probar a Boca. Fue así, parece muy fácil. Uno después agarra o no las posibilidades y sentía que algo había”.
Si bien las circunstancias en las que se encuentra ahora y cuando decidió cursar la carrea de técnico radiólogo son totalmente diferentes, siempre tuvo en claro cuál era la finalidad con la que lo hacía: antes para asegurarse una fuente de trabajo alternativa y, ahora, por mero disfrute.
“Me veo con otra madurez. Cuando hice la carrera de técnico radiólogo la estaba terminando cuando tenía unos partidos en primera, no era tan sencillo para mí seguir. Por otra parte, no era algo que me apasionara – explica -. Tal vez, era muy consciente de que no tenía el pan asegurado, por eso elegí formarme en algo por si en el fútbol no me iba bien, golpes de suerte o del destino. Estaba la posibilidad de que no te tengan más en cuenta, a parte en esa época no era tan sencillo quedar, yo era consciente de eso, en mi puesto había pibes que jugaban bien. Mi padre, me dijo si quería seguir jugando o estudiando. Tenía que viajar dos horas porque no quería quedarme en una pensión. En mi casa, veían que era difícil, eran épocas realmente difíciles”.
El apoyo de su familia fue indispensable para que pudiera concretar ambos objetivos, pero a la vez, su ejemplo fue lo que lo ayudo a seguir adelante en los momentos más difíciles como jugador, cuando recién se iniciaba.
“Tenía una cosa culposa, no podía no entrenar por estar cansado o tener sueño. A mi viejo, a las cuatro de la mañana le sonaba el despertador y se iba a trabajar para sostener a la familia. Esas cosas te marcan y te van formando. Sinceramente después no me costaba, porque he disfrutado mucho esa etapa – resalta -. Los años de las inferiores en Boca fueron cortos, pero muy lindos, vivía de otra manera. Mi hijo de veinte años tuvo la oportunidad de estar en las inferiores, pude ver cómo es ahora la relación: es el romanticismo contra lo hiper moderno”.
En la actualidad, lleva más de retirado de los años que estuvo en actividad. Sin embargo, aún recuerda con cariño los momentos en los que le tocó vestir la camiseta de los principales clubes de la Argentina.
“Futbolísticamente, no podría estar más agradecido con la vida. No me puedo quejar, tuve la posibilidad de compartir vestuarios con tipos con los que no solo aprendía del plano futbolístico sino en otros también. Compartía habitación con Claudio Marangoni a los 21 – concluye -. A mí, me gusta aquel fútbol, en el que los jugadores estaban identificados con la gente. Tuve la oportunidad de vivir las dos cosas: esa etapa y tengo una añoranza con respecto a esa época”.
Fabián Carrizo hizo parte de sus inferiores en Tigre y, de allí, pasó a Boca Juniors donde debutó en primera a los 16 años. En paralelo, estudió el colegio secundario y, luego, se recibió de técnico en radiología
En 1990, pasó San Lorenzo donde jugó cuatro años y, después retornó al club de la ribera, donde estuvo hasta 1996. Al no ser tenido en cuenta, se mudó a Independiente donde estuvo tres años.
Finalmente, en 1999 pasó a Huracán donde se retiró en 2001. A partir de allí, pasó a ser técnico del equipo durante cinco partidos junto a Claudio Morresi y fue ayudante de campo de Néstor Clausen en Independiente y DT de la reserva.
Luego, dirigió a Acassuso y fue coordinador de las divisiones inferiores de Boca, técnico de la sexta división de Talleres y la primera del club cordobés junto a Luis Oste. Hasta el año pasado, tuvo el complejo Tierra Deporte en La Cumbre.
Durante su carrera, jugó 378 partidos en los que anotó 8 goles. Con Boca Juniors, ganó la Copa Sudamericana en 1989 y la Recopa en 1990 y el ascenso a primera división con Huracán.
Conduce junto a su esposa un programa de radio en la localidad cordobesa de La Cumbre y estudia historia en la Universidad Nacional de esa provincia.

Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al ex futbolista Fabián Carrizo en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, haga clic en los banners.

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