Hernán Dobry

Historias y noticias

Radio

19 marzo, 2021

“Nunca me sentí ni quise ser compositor”

“Dirijo coros hace más o menos cincuenta años y, durante mucho tiempo, me daba cierto pánico entrar al escenario a dirigir ese coro que había preparado. Era terror a que las cosas se desbarrancaran”, afirma el músico y humorista Carlos López Puccio en “Voces y memorias” por Eco Medios AM 1220.
Sin embargo, esa sensación fue modificando con el correr del tiempo, con la experiencia escénica que le dio no sólo su rol en Les Luthiers sino, también, el haber estado al frente, primero, de 9 de Cámara y, luego, del Estudio Coral de Buenos Aires.
“Un coro que hace obras complicadas necesita de mucha coordinación, mucho entenderse, mucho ajuste, mucho diálogo con el director y demás y te puede sobrevenir un desastre. Tenía mucho pánico de ese posible desastre en mis primeros veinte años de director – recuerda -. A partir de un cierto momento, empecé a sentirme más tranquilo, pero además a que me entendía y nos entendíamos mejor. Entonces, el pánico se fue transformando en placer. Ahora, cuando voy a empezar un concierto, estoy ansioso por salir a disfrutar de ese placer de ir a mostrar ese trabajo conjunto que hemos hecho para que lo escuche el público. Es esa mezcla de admiración, trabajo y placer”.
Si bien es mundialmente famoso por su rol en Les Luthiers, su gran pasión es la dirección coral a la que le dedica cada momento libre que le queda entre cada gira y la preparación de los espectáculos del grupo. Así, ha logrado que el Estudio Coral de Buenos Aires se convierta en el mejor del país en su género.
“Los últimos años fueron el desiderátum, los momentos más felices, porque había llegado a una edad en la cual todos me respetaban y podíamos ser realmente amigos, pero con una diferencia de roles más clara. Hasta fin de 2019, trabajamos naturalmente, era óptimo y había una relación interna maravillosa – destaca -. Para mejorar, tendría que ser mejor y posiblemente que pudiera funcionar liberado de la gravedad y las ataduras qué significan para un grupo de cantantes, que son profesionales en su vida y del canto, poder trabajar libremente en el Estudio Coral sin tener que pensar en ganarse el manguito. Dentro del contexto cultural y con honestidad la necesidad que tiene la Argentina de un coro como este, me parece difícil de imaginar que pueda mejorar demasiado”.
Si bien su rol como director del Estudio Coral de Buenos Aires y como humorista y actor en Les Luthiers podrían ser incompatibles para muchos músicos, a lo largo de los años ha logrado conjugar ambas y ser reconocido de igual manera por la calidad de su trabajo.
“El puente entre Les Luthiers y ser director de coros es la música. Ese fue mi pasaporte para entrar en el grupo. Cuando empecé ellos estaban esperanzados en que fuera músico y terminé siendo las dos o tres cosas, porque no sé cuantas cosas terminé haciendo. Mi formación básicamente es la de músico y con esa mochila entré a Les Luthiers y después me encontré con que era muy divertido hacer humor, poner una parte creativa en eso, unas fichas que me ha dado algunas veces buenos resultados – explica -. Nunca tuve angustia escénica con Les Luthiers salvo en los estrenos o en las pruebas de cosas nuevas que eso siempre es un salto al vacío, siempre es un tirarse a la pileta sin saber qué reacción vas a tener del público. Con el humor y con el tratamos de hacer siempre hay una cuota de incertidumbre muy grande, uno trata de buscar caminos no recorridos, hacer propuestas que dependés de que la gente las entienda para poder seguir cargando sobre ellas. Salvo esos momentos, es muy apacible, porque hacemos un mismo espectáculo mil veces. Cada día puede haber una pequeña innovación, una improvisación chiquitita, un chiste para probar, un pequeño desvío, pero el camino está muy fijado y uno siente la alegría de encontrarse con el público que va a disfrutar, se ríe, hay una expectativa, pero no mucho más que eso. Lo demás, es todo disfrute”.
A lo largo de su carrera, ha compuesto buena parte de las obras que ha presentado Les Luthiers desde su incorporación al grupo en 1973, pero ha evitado hacerlo para el Estudio Coral de Buenos Aires, donde se ha dedicado a interpretar partituras con un “repertorio de vanguardia, de lenguajes no fácilmente entendibles, no fácilmente accesibles para el público medio”.
“Nunca me sentí ni quise ser compositor, ni cuando estudiaba y era joven y empecé mis estudios serios de música. Cuando me decidí a ser músico, nunca tuve esa pretensión. Le dediqué una canción con el violín a mi mamá a los 10 años y fue lo último que compuse con el corazón. Después, hice un estudio muy académico de música y tuve una licenciatura superior y me formé con maestros a parte y me fui valiendo de recursos. Hasta ese momento, creía que no componía porque no tenía los recursos y un día me di cuenta de que los tenía, pero que no lo era – concluye -. Cuando entré a Les Luthiers, que compuse, me di cuenta de que tenía la aptitud y los recursos de hacer eso, que los había ido adquiriendo. He compuesto un montón de cosas para el grupo, pero es algo más utilitario, farsesco, paródico. Me gusta eso de recorrer un estilo y tratar de buscarlo y pensar cómo lo hacía Mozart, lo digo sin demasiada pompa. Es una cosa muy linda eso de meterse a parodiar y, así, entender cómo se genera ese lenguaje. Eso siempre me encantó, pero componer en serio, no. Al Estudio Coral, lo preservé de alguna producción mía que podría ser espantosa”.
Carlos López Puccio se fue de su Rosario natal a La Plata a los 17 años a estudiar Dirección de Orquesta en la Universidad de La Plata. En paralelo, tocó la viola da gamba en el conjunto Pro Música de Rosario.
En 1969, fundó y dirigió el coro 9 de Cámara y cuatro años después, se sumó a Les Luthiers. Desde 1981, se encuentra al frente del Estudio Coral de Buenos Aires y en el interín encabezó el Coro Polifónico Nacional de Argentina entre 2000 y 2003 y fue consejero artístico del Teatro Colón entre 2002 y 2004.
A lo largo de su carrera, fue galardonado con el premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes, dos veces con el Konex de Platino y el Princesa de Asturias junto a Les Luthiers, entre otros.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo declaró Personalidad Destacada de la Cultura y Ciudadano Ilustre y el gobierno de España lo nombró comendador de número de la Orden de Isabel la Católica y le otorgó la nacionalidad por carta de naturaleza. También, recibió el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Buenos Aires.
Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al director de coros y humorista Carlos López Puccio en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, hacer clic en los banners.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *