Hernán Dobry

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25 marzo, 2022

“Para mí, es un juego lo que hago”

Se cayó una y mil veces, pero siempre volvió a levantarse hasta convertirse en el productor teatral más importante de la Argentina, hacerse cargo del Maipo y reinventarse en su rol de manager de Julio Bocca o de los Les Luthiers.
Lino Patalano es eso y mucho más para el mundo del espectáculo de la Argentina. Ha sido el creador de los primeros café concerts por los que pasaron centenares de artista, muchos de los cuales, luego, se convertirían en grandes estrellas locales e internacionales.

Hernán Dobry (HD): En tus comienzos armaste el teatro Bambalinas que estuvo a punto de ser tu último trabajo ¿De qué te agarraste para seguir?
Lino Patalano (LP):
Creía que había sido lo último. Iba a escribir “Las tristes memorias de un ex exitoso empresario y productor teatral”. Pensé que mi socio era multimillonario, porque tenía un Mitsubishi y un Mercedes Benz, pero era todo era del banco. Un fui al teatro y estaba con llave, pero lo más gracioso fue que todo el arreglo había quedado brutal. Fue una lástima porque después se perdió. Me compré un departamento en la calle Tacuarí y de mi habitación veo el techo del Bambalinas para no volver a cometer esa falla. Fui a ver a María Luz Regás, mi madre artística, la que manejaba el Regina, y le pedí como si fueran 2.000 pesos de ahora, para ver una obra de teatro. Me dijo que no tenía, pero que me daba un cheque de 200.000. Le dije: ¡No!, 2.000. A partir de eso, lo fui a ver Piazzolla y le propuse: “María Luz está sin programación. Deberíamos hacer algo para ayudarla. Era la época de la guerra de Malvinas. En Londres, la gente prefería ir al teatro en pleno bombardeo que esconderse en las cuevas. Me dijo que pusiéramos un cantante y, de ahí, salió Piazzola-Goyeneche, un éxito arrollador.

HD: A partir de eso la suerte se dio vuelta…
LP:
Después, armé en La Capilla e hicimos “El inglés” en una vieja capilla abandonada en Suipacha y Córdoba. Ahí, fue la despedida de Atahualpa, la última vez que cantó en vivo, estuvo Eladia Blázquez, el Mono Villegas, un pianista y personaje increíble, ahí apareció Facundo Cabral, eran fines del 83, volvió la democracia.

HD: ¿Cómo fue programar y pensar el espacio del teatro y los espectáculos en una época como la militar?
LP:
Esa época venía de los 60’, abrí “El gallo cojo” y “La gallina embarazada” en los 70’ y “El pollito erótico” en el ‘72, y quedó sin abrir “La bataraza bataclana”. En esos tiempos se podía, iba Francisco Manrique y Nacha Guevara le cantaba “¿de qué se ríe señor ministro?” y no la metían presa o la mataban. Después, fue muy grave, Marilina Ross se tuvo que escapar por el techo de “El gallo cojo” porque vinieron a matarla. Empezó la debacle, ya no había espectáculo. Los cafés concert eran artistas que se daban a conocer, uno más famoso que el otro, Les Luthiers, Nacha, Susana Rinaldi, Antonio Gasalla, cientos. Ahí, ya no había programación, fue cuando los cerré.

HD: Después, vino una época diferente, porque te convertiste también en representante ¿Cómo fue ese cambio de rol?
LP:
Vino a verme Julio Bocca para decirme que quería que lo representara y le respondí: De danza mucho no entiendo, pero sí de artistas populares. Entendía bastante porque ya había hecho “Danza abierta”. “Lo que quiero es ser popular”. Probemos tres meses. “No, probemos tres años”. Trabajamos desde que tenía 18 años hasta que se retiró. No me preguntes cómo, pero dimos la vuelta al mundo 400 veces, llevamos el ballet a la calle, al Luna Park. Eso nos impidió ser millonarios, porque si iba Julio solo le pagaban 20.000 o 30.000 dólares, pero si llevaba a una partener argentina les tenía que pagar y, además, abonar el viaje. Armamos dos veces la gira y, a último momento, hicieron quilombo y le dije: “Julio, el tercer año si suspendemos no nos van a llamar nunca más a ningún lado”. Ahí, armamos el Ballet Argentino, había que pagar a bailarines, viáticos y demás, pero no estamos arrepentidos desde ningún punto de vista.

HD: Hay una frase tuya que dice que el teatro es ilusión “y si no tenés ilusión dedicate a otra cosa”, ¿qué te genera ilusión?
LP:
Una de las cosas que más sufrí es no poder hacer la fiesta de Navidad con toda mi familia y Pascua. No poder hacer fiestas en los estrenos, no agasajar a la gente, eso es lo que más me desespera. Y la ilusión, ahora, creo que voy a necesitar para recobrarme que debute Norma Aleandro, que vaya Ricardo Darín a España. Voy a llevar a Mauricio Dayub a España, que obviamente no lo conoce nadie, pero es jugar una apuesta. Estrenamos “Juanito viaje a la aventura”, la primera producción que hice con él en el año ’68 y me dijo: “Lino, vas a cumplir 76 años, ¿para qué te jugás a eso?”. Si no juego a eso directamente me muero, la vida está hecha para eso, para jugar. Para mí, es un juego lo que hago. Viste como decía Facundo, el que trabaja en lo que ama no es trabajo.

Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al productor teatral Lino Patalano en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, haga clic en los banners.

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