Hernán Dobry

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6 septiembre, 2021

“Piazzolla nos garantiza una hermosa música, lo que podemos aportar es otro lugar”

Desde el oscuro lugar en que ha sido relegada en las orquestas sinfónicas, no por su presencia auditiva sino por el lugar escénico, así como también en el carácter accesorio en las partituras de los grandes compositores clásicos, la percusión ha ido escalando desde finales del siglo XIX, y sobre todo durante el XX, un lugar importante dentro del repertorio de la música popular, sobre todo en el jazz y su consecuente evolución del rock y sus sucedáneos.
Este avance se dio, también, en la conformación de los diversos instrumentos, que ampliaron su horizonte musical, ejemplo de ello es la batería, el xilofón, el vibráfono. En nuestra música vernácula, fue central el uso del bombo legüero, no así en la de Buenos Aires, el tango, donde su implementación tardó en encontrar el lugar.
Fabián Keoroglanian es un músico de ley, que especializó su rumbo en el vibráfono y que, con su grupo de percusionistas Paralelo 33, indaga el trasfondo rítmico auditivo de la obra de Astor Piazzolla.

Mario Dobry (MD): ¿Cuán ardua fue la tarea de llevar a la centralidad musical este arte de la percusión en sus diferentes variantes?
Fabián Keoroglanian (FK):
Convengamos que, en el siglo XX, el grupo ensamble hace un disco netamente desde la percusión, entonces la fue tomada como un universo muy interesante por parte de los compositores. En mayor o menor medida, la mayoría de los compositores de música académica (siempre hablando más en el entorno académico, la música popular va por otros carriles probablemente), se interesará mucho en explorar e, incluso, meterse también en el ámbito folclórico de las percusiones de los diferentes países, las etnias, culturas. Un poco mezclado entre la búsqueda de los compositores, el interés y la formación, es que fue tomando cada vez mayor preponderancia en el ámbito musical. Por ahí, en la música del siglo XIX, probablemente, podrías escuchar bombo, platillo, triángulo, tambor, digamos lo que son los instrumentos básicos la orquesta y, en la del siglo XX ya el arsenal instrumental es otro. Es una mezcla entre la necesidad de los compositores y del avance y de la profundización de los de los instrumentistas. Hoy en día, estamos en un momento muy interesante, ya tienen cierto recorrido. Hay mucho por hacer, para dar a conocer todavía, incluso, para los músicos. Todavía, los grupos de percusión siguen siendo medio una rareza. Hay un montón de otros factores también, nosotros con Paralelo 33 hasta que logramos tener el instrumental actual han pasado más de veinte años. Son muchos instrumentos, muy caros, bastantes difíciles de acceder. Nos llevó mucho tiempo equiparnos. Nos debemos a nuestros alumnos, no sé si es una limitación, pero acota un poco la posibilidad de que la gente, los alumnos y los percusionistas generan este tipo de proyectos. Pero bueno, ha avanzado mucho.

Hernán Dobry (HD): De ahí, a pasar a una música de la complejidad que tiene la de Piazzolla ¿cómo cambia?
FK:
Soy un fanático de Piazzolla desde que tengo veinte años, desde que lo empecé a conocer la verdad. En mi casa, se escuchaba tango tradicional y, cuando empecé a estudiar en la escuela de Avellaneda, si bien hice la carrera de jazz, mi primer grupo fue de tango y me fasciné con la música de Piazzolla, me volvió loco. Siempre estuve ligado más a la música, tocara con el instrumento que tocara, no sabía después qué podía hacer. En general, con Paralelo 33 tenemos ese concepto de qué música nos gusta y, a partir de ahí, vemos cómo lo tratamos de manejar y adaptar a nuestros instrumentos. Muchos años tocamos Piazzolla y ahora, cerramos este ciclo con este disco. Pero, nuestro álbum “Realidades paralelas” abre con “Cita” y es del año 2001 el disco. Es un camino que nos viene acompañando y nos sirve, nos gusta, se adapta bien. La música Piazzolla es fabulosa.

HD: ¿Cuánto te ayuda en tu carácter de vibrafonista todo el trabajo que hizo Piazzolla con Gary Burton?
FK:
Eso es, en lo personal, otro capítulo en mi carrera y mi vida. No voy a ser exagerado pero ese disco definió que eligiera el vibráfono. Lo escuché siendo un chico de 22 años. Mi profesor de armonía y contrapunto cuando le decía que quería armar un grupo de tango me dijo: “¿Escuchaste el disco Piazzolla con Gary Burton?”. Me dio el casete con “New tango”. Me volví loco y dije: quiero tocar vibráfono. En ese momento, me gustaba, no tenía uno, no era vibrafonista todavía, era percusionista más de orquesta, lo sigo siendo, pero menos especializado, y ese disco definió. Estuve muchos años buscando esa música y esto es otro apartado en mi carrera. En 2016, puede estrenarla en la Argentina. Hicimos todo un trabajo de investigación con un grupo que se llamó “Vibrafónisimo”, recuperamos esa música y pude darme el gusto de mi vida de tocar esa suite para vibráfono y quinteto de tango que escribió, lo cual para mí fue un enorme desafío, de búsqueda, de hablar con Gary Burton, de mostrarle algunas cosas. Fue una etapa hermosa. Aprendí mucho para, después, pasarlo a todo lo que hicimos con Paralelo.

MD: Para escuchar este disco he tratado de hacer un ejercicio, primero olvidarme que van a tocar a Piazzolla, porque si no existe el grave problema de comparar y eso le quita belleza a la oferta que están dando ustedes. Lo escucho como si me dieran una oferta de otro tema que desconozco y me hacen llegar a él. Mi primera impresión es esa que da Piazzolla, pero acá sustantiva, el efecto impresionista de la obra en cada uno, algunos más que otros, para mí ha sido revelador. No sé si has notado eso…
FK:
Gracias, la verdad que es muy interesante tu mirada. Lo vengo hablando en varias notas que vienen saliendo con diferentes entrevistadores. Algunos, a veces, preguntan cosas que uno no se espera, pero con todos me doy cuenta de que lo que quisimos hacer siempre fue música y que suene primero a Paralelo 33, a nuestro grupo, a como nosotros la vemos y que el compositor sirva de medio, de canal para expresar eso. Esto que decís tiene mucho de cierto, ahí hay una visión de la tímbrica, de la búsqueda del sonido, sobre todo esta vez que estuvimos en un estudio, pudimos trabajar el audio de otra manera que no habíamos hecho. Piazzolla nos garantiza una hermosa música, lo que podemos aportar es otro lugar y, desde ese otro lugar, aparece el grupo. Lo fuimos logrando y nos gustó, y nos dimos, también, el espacio. Dijimos: vamos a jugarnos, aquí seamos nosotros haciendo Piazzolla y no un grupo más. Va por ese lado me parece.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al vibrafonista Fabián Keoroglanian en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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