Hernán Dobry

Historias y noticias

Prensa

23 junio, 2012

Presentacion del libro Los Rabinos de Malvinas en Macabi Noar (Córdoba)

Treinta años tuvieron que pasar para que la comunidad judía argentina homenajeara a los soldados de esa fe que combatieron en la guerra de Malvinas. Hasta ese entonces, ninguna de las instituciones centrales se había ocupado de ellos, a pesar de que había enviado especialmente a cinco rabinos a prestarles asistencia espiritual a los conscriptos que estaban tanto en las islas como en el continente.

“A pesar de que la gestión de la DAIA fue muy importante para que los rabinos le prestaran asistencia espiritual a los soldados judíos durante la guerra de Malvinas y que, incluso, una vez terminada la guerra miembros de su Comisión Directiva insistieran ante el Obispado Castrense sobre la posibilidad de que se creara un Rabinato Castrense, cuando volvieron de las islas nadie más se ocupó de ellos – afirma el periodista Hernán Dobry, autor del libro Los rabinos de Malvinas: La comunidad judía argentina, la guerra del Atlántico Sur y el antisemitismo, en la conferencia realizada en Macabi Noar, de la ciudad de Córdoba, el 23 de junio -. Ni los rabinos que estuvieron en ese momento prestando asistencia espiritual a los soldados que habían quedado en el continente, volvieron a ocuparse nunca más de ellos. Las instituciones madre de la comunidad tampoco lo hicieron. Durante treinta años nadie ni siquiera se preguntó si había habido algún soldado judío en Malvinas, aunque sea un 2 de abril, ni si necesitaba alguna ayuda a sabiendas de todo lo que se iba conociendo sobre el sufrimiento que habían padecido los soldados. Esto nunca pasó”.

Los propios veteranos de Malvinas judíos sintieron en carne propia este olvido de su comunidad (que actuó en forma similar a como lo hizo toda la sociedad argentina) y nunca pudieron comprenderlo, incluso hasta el día de hoy.

“Cuando volví de Malvinas, al poco tiempo, me acerqué a la AMIA, pedí ayuda psicológica, a ver si había algún plan de salud. Me preguntaron por qué y les expliqué que hacía unos meses que había vuelto de Malvinas, no encuentro un apoyo. Me dijeron: dejame tu teléfono porque hay un sector acá. Estuve veinte años viviendo en esa casa, con el mismo número de teléfono y no llamaron jamás”, destaca Silvio Katz, uno de ellos.

Recién treinta años después los veteranos judíos de la guerra de Malvinas tuvieron su primer reconocimiento público el 26 de marzo de 2012 en la comunidad Bet El de Buenos Aires.Unas semanas después, la AMIA hizo su propio homenaje a los soldados y, de esa forma,empezó a cerrarse un poco esa herida que todos ellos tenían abierta.

Los rabinos de Malvinas: la comunidad judía argentina, la guerra del Atlántico Sur y el antisemitismo es el último libro de Dobry, publicado por Editorial Vergara y ya se encuentra disponible en todas las librerías.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *