Hernán Dobry

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12 julio, 2019

“Ser escritor es un acto como de streeptease”

“A veces, me impacienta un poco vivir en el desierto en mi propia ciudad”, afirma el escritor y diplomático Abel Posse en el programa “Voces y memorias” que se emite por Eco Medios AM 1220.
El ex ministro de Educación de la ciudad de Buenos Aires resalta que su profesión lo llevó a tener una vida solitaria, en la que la literatura (escribió catorce novelas y seis libros de ensayos) y su esposa fueron sus grandes compañeras
“Siempre viví en solitario porque tenía una profesión que me pedía mucho. La profesión de diplomático tiene límites y yo salté muchos límites y de todas maneras – resalta -. Tenía un pensamiento muy libre como escritor. Los escritores no se pueden afiliar a nada, son ellos mismos, la diferencia con el periodista es que los periodistas se van formando dependiendo siempre de una opinión superior suave o dura, pero el escritor es un solitario”.
La literatura lo acompaña desde joven, al punto de que solía escaparse del Colegio Nacional de Buenos Aires para ir a investigar a la biblioteca del diario La Prensa para una novela que pensaba escribir sobre la antigua Roma.
“A mi padre le gustaba leer, un hombre que tenía una gran actividad cultural personal de chico y todas las noches iba al teatro y venían actores extranjeros al teatro Soleil. Los libros que yo leí son los que él tenía en casa, los compraba y venía con un paquete muy seguido”, recuerda.
Posse reconoce varias etapas en su carrera literaria, que vivió con pasión y se desarrolló en paralelo a su profesión de diplomático. Una primera en la que se considera “escritor de Buenos Aires”, cuyos textos trataban “sobre el diálogo, sobre los temas del vivir y de la época” y una segunda en la que se volcó a la novela histórica en que pudo integrar su “sexualidad, humorismo, rabias y ocurrencias” con un lenguaje diferente.
“El primer secreto es perder la timidez. Ser escritor es un acto, así como de streeptease, donde no hay que tener miedo y exponer todo lo de uno, prácticamente con formas indirectas o directas – destaca -. La novela se tiene que enriquecer de todas las experiencias de uno, las perplejidades, las dudas. La literatura ahí se transformó en una cosa constante en mi vida, me dio muchas satisfacciones”
Si bien tiene una vasta producción literaria, Posse sostiene que aún le cuesta el comenzar con un nuevo libro y, especialmente, poder crearse un tiempo prefijado para podre trabajar en el texto.
“Una vez que nace la novela ya en mí, empiezo a escribir, por ejemplo, un arranque, pero ahí empieza la lucha conmigo mismo para no irme de ella, no por razones de trabajo, porque eso lo hacía muy bien – concluye -. Escribo a cualquier hora lo mío y en mi escritorio, me concentro con mis lapiceras o escribo a mano. Después, está la lucha por mantener la continuidad del lenguaje, pero nunca desconfié del texto y de mi capacidad para la escritura. Tengo una facilidad que no tenía que ver con eso de estar corrigiendo, leyendo de nuevo, iba derecho y a veces asumía la barbaridad, el exabrupto una cosa grandilocuente, deformidades, ironías duras y lo llevaba tranquilo”.
Abel Posse estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires, se graduó en derecho en la Universidad de Buenos Aires y en Ciencias Políticas en París en La Sorbona. Entró por concurso en el servicio diplomático exterior en 1965 y estuvo destinado en Moscú, Lima, Venecia, París y Tel Aviv. A su vez, se desempeñó como embajador en España, ante la UNESCO, en Dinamarca, en Perú y en la República Checa.
Es académico de número de la Academia Argentina de Letras y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Fue director de la Revista Argentina de Estudios Estratégicos y colaboradora con los diarios La Nación, Perfil, La Gaceta de Tucumán, ABC, El Mundo y El País.
En 2007, fue candidato a senador en la lista que postulaba a Roberto Lavagna a la Presidencia de la Nación y cuatro años más tarde ocupó durante diez días el cargo de ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires.
Entre sus novelas se destacan “Los bogavantes”, “La boca del tigre”, “Daimón”, “Momento de morir”, “Los perros del paraíso”, “Los demonios ocultos”, “La reina del Plata”, “El viajero de Agartha”, “El largo atardecer del caminante”, “La pasión según Eva”, “Los cuadernos de Praga”, “El inquietante día de la vida”, “Cuando muere el hijo”, “Noche de lobos”.
A vez, publicó los ensayos “Biblioteca esencial”, “Argentina, el gran viraje”, “El eclipse argentino: De la enfermedad colectiva al renacimiento”, “En letra grande”, “La santa locura de los argentinos” y “Vivir Venecia” y los cuentos “Cuando el águila desaparece”, “Paz en guerra”.
Durante su carrera recibió numerosas distinciones entre las que se encuentran la Gran Cruz de la Orden El Sol del Perú, la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, los premio Rómulo Gallegos, el Internacional Extremadura-América 92 de la Comisión Española del V Centenario, el Literario Academia Argentina de Letras, y el Konex.
A su vez fue nombrado Oficial de “Arts et Lettres” de Francia, fue galardonado con la Orden del Mérito del Perú, la Orden del Sol del Perú en el grado de Gran Cruz, como Doctor Honoris Causa de la Universidad Federal do Espirito Santo y con la Gran Cruz al Mérito Civil en España.
Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al escritor y diplomático Abel Posse en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, hacer clic en el banner.

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