Hernán Dobry

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18 abril, 2022

“Ser nena es mucho más copado que ser vieja en esta cultura”

Hay en la vejez algo de anticuado, incluso para la modernidad que todo lo iguala y que parece envestir contra los prejuicios de aquellos que creen ser dueños del hoy inapelable y olvidan o desdeñan a los que inexorablemente serán razón minusválida del largo vivir.
La vejez carece de lenguaje inclusivo, por decir, carece de función social activa, de posibilidad de hacerse de recursos vitales, de solidaridad manifiesta. No obstante, hay otras formas de ver o encararla y es la que deben enfrentar sus mismos protagonistas, que van aprendiendo a transitar el difícil, pero no menos rico arte de vivir la vida en plenitud.
La tecladista Laura Vázquez es una artista, música, que con destello de ingenio ha desarrollado un temario original y emotivo para abordar lo que se ha dado en llamar “la vejez”, que no es otra cosa que la vida.

Mario Dobry (MD): ¿Qué significa ser viejos a esta edad en que los otros intentan montarnos que somos viejos?
Laura Vázquez (LV):
Es para hacer un planteamiento recontra ultra filosófico. Hay un tema con la palabra. ¿Cómo despojar a la palabra vieja o viejo de todo el contenido putrefacto que tiene y denso y de categoría maléfica? O sea, que sea simplemente como ser niño, joven, adulto, viejo. Estuve investigando bastante ese tema, escuchando y leyendo a Judith Butler y a muchas filósofas que hablan sobre el tema del viejísimo y lighting. Se considera la tercera discriminación en el mundo, después de racismo y sexismo. La palabra da miedo. Es muy increíble lo que pasa, asusta como si fuera un monstruo y resulta que o llegamos a viejos o morimos jóvenes. A mí, me pasa con mis amigas que son congéneres, que me dicen: “Vos con eso de vieja”, o las vecinas: “Vos no sos vieja, Laura”. Entiendo lo que quieren decir, no tengo ninguno de los atributos que se le pone a la palabra vejez, probablemente. No son los atributos que uso en la vida. Simplemente, soy vieja porque tengo tanta cantidad de años y porque mi cuerpo se va deteriorando y puedo empezar a tener algunos dolores o padeceres físicos. Todo lo demás está intacto y debe seguir estando hasta el último día. Todo lo que es la vida humana, los proyectos, el amor que cada vez es más grande a todo. Tal vez soy muy idealista, pero tengo esa visión. Mi discurso está en las antípodas de: “no digas vieja”. Sí, decilo y que no haya problema. Que no sea una puteada. Mi canción habla de esto: antes me decían puta y ahora vieja. Sin solución de continuidad, pasás de que te pongan una etiqueta de algo a una de otra cosa. Si viejo es usado como una etiqueta para lo decrépito, el asistencialismo, todo ese rollo, pero bueno, no es así. Es otra etapa, es la que vamos a vivir capaz que más años. Pretendo vivir hasta los 110. Quizás, sea la etapa más larga de mi vida. Encontré muchas cosas interesantes: un libro de Simón de Beauvoir que llama “La vejez”, que no sabía que existía. A ella, la leo desde los veinte años. En realidad, la canción me sorprendió. Ahora, me tengo que hacer cargo y le tengo que poner el cuerpo, pero, a veces, también digo: “Me tiene harta esta vieja”. Entiendo esto, pero la canción apareció como aparecen las cosas. La canción apareció entera y la dejé salir y, ahora, la tengo que defender y tocar. Por algo salió. Es realmente muy interesante lo que encontré en ese libro de “La vejez”. Esto es algo que a mí me preocupa desde joven, no es que me lo planteé de vieja. Siempre me pregunté: ¿qué vas a hacer de vieja? ¿vas a poder seguir subiendo al escenario? ¿te van a seguir llamando para tocar? Ahora, le di cauce a todo esto que siempre pensé, se unió en esta canción y es un poco la bandera que llevo ahora. El otro día, justamente, vino acá mi hijo, estaba afuera y no lo veo desde enero. Él conoció una chica con la que está saliendo y lo primero que le dijo fue: “Tu mamá es una nena”. Qué gracioso, yo que tomo la bandera de la vejez, me preguntaba: ¿Qué habrá visto esta persona para decir ese comentario?

Hernán Dobry (HD): La vitalidad
LV:
Algo de la vitalidad. Era como por otro lado. Fue como lindo, pero a la vez digo, mirá, es una etiqueta. Ser nena es tal vez mucho más copado que ser vieja en esta cultura en que vivimos.

HD: Pero hay gente que puede ser vieja de edad y joven de vida y gente que es vieja a los veinte años…
LV:
Sí, por supuesto, es para siempre.

HD: Hace un tiempo el relator de fútbol, Julio Ricardo, decía: “En la televisión, hay como una gerontofobia”, ¿en la música pasa así?
LV:
Bueno, ahí voy a meter mi parte militante, que a veces no me gusta y digo: Ay Laura, ¿por qué no hablás de poesía y los pajaritos y dejás de joder? Hay una diferencia sexista importante con las viejas y los viejos. Cuando hay una artista impresionante y de la que no hay tacha, obvio que va a seguir subiendo a ser al escenario siendo vieja. Pero, por ejemplo, hay un documental de Joni Mitchell muy interesante, porque le dieron un premio hace unos años, y ella dice: “Me presentan como la gran artista de los ‘60 y de los ‘70. ¿Qué pasa estoy muerta ahora? ¿Me están dando un premio por el disco que acabo de sacar y me presentan como la gran artista de los ‘70?” O sea, ahora no gusta, nos gustaba esa Joni Mitchell arriba del escenario con esa cara, esa belleza. Pero bueno, igual ella se va a seguir subiendo al escenario y grandes artistas también acá lo hacen. Tal vez hago como un recorte muy referido a la música en la que tránsito acompañando artistas sesionistas de rock y pop, donde hay sexismo. Vos mirás un escenario y vas a ver en general un 90-95% de varones. A lo mejor, ahí se cuela una mujer o disidencias y, de vez en cuando, una vieja. Es difícil conseguir espacios siendo mujer y mucho más una vieja. No solo me refiero a la música sino al mundo del espectáculo. Hay una entrevista que es increíble, metiéndome a buscar sobre esto padecer la vi. A nadie le gusta hablar de estos padeceres, están ocultos, pero hay que hablar. La protagonista de Matrix dice: “Cumplí 40, sonó el teléfono en mi casa y me ofrecieron un papel para ser de abuela en una película. Mis congéneres con los que trabajé en Matrix siguen siendo galanes y, quizás, sigan siéndolo por muchos años más”. O sea, si hay algo de sexismo y un tema un poco más complicado en relación a la vejez. Obviamente que, si fuera sobresalientemente, genial, igualmente me seguiría subiendo. Es esta cosa de la meritocracia. No hablo de eso sino de que el escenario está lleno de personas que no son tan geniales, lo mismo digo como pianista y tecladista. Desde los veinte años que toco con otros, era una virtuosa total con el piano y al lado mío, había millones de chabones que tocaban más o menos. Siendo mujer tenías que ser una bestia y a parte estar buena, todas las condiciones.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry a la tecladista Laura Vázquez en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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