Hernán Dobry

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6 julio, 2020

“Siempre el teatro está como a punto de morir y sobrevive”

Timbre 4 se ha convertido hace años en un faro dentro del teatro alternativo en Buenos Aires, la Argentina y muchos otros países. Su fundador, Claudio Tolcachir, al mismo tiempo, se ha transformado con los años en un autor y director de culto, cuyas obras se representan tanto allí como en las principales salas de la ciudad, España, Italia y otras partes del mundo.
En una entrevista exclusiva con el programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, el dramaturgo reflexiona sobre la actualidad que vive el teatro en medio de la cuarentena, su futuro, y sobre su proceso creativo.

Mario Dobry: ¿Qué es el teatro hoy en medio de la parafernalia de comunicación y de memoria activa dentro de un mundo de tantas memorias?
Claudio Tolcachir (CT): Creo que el teatro sobrevive, fuera de la cuarentena, hablando de la realidad normal es de las pocas cosas que crean que tiene el peligro del vivo, de los actores respiran el mismo aire y sudando la misma gota y todo puede romperse. Cada noche es única, tiene el peligro de no llegar a su fin, que no se produzca, hay una especie de magia que tiene que, a mí, me conmueve: un acto de comunión enorme y de comunicación inmensa entre los actores y el público. Lo maravillo es que no siempre sucede. No está garantizado ese milagro de comunicación y ese es el motor. Para los actores, es el motor de que se produzca vida, que eso trascienda al espacio, que conmueva a la gente, que conmueva, que suceda la chispa que se tiene que dar en todos los artistas. El público va al teatro para lo mismo: deseando que se produzca un milagro, asistir a un milagro de vida, de representación. Por eso es tan doloroso cuando no se produce. Uno va al teatro y cuando la magia no sucede es mucho más desesperante que una mala película o un libro, porque necesitamos que haya vida en el teatro. No se lo perdonamos cuando no sucede. Cuando pienso en lo que fue el teatro en la dictadura, en las guerras, siempre tuvo un lugar de comunión. Ahora mismo, lo que la gente, más allá de la cuarentena, no se encuentra tanto, tiene la posibilidad de quedarse en su casa, pensá situaciones de crisis sociales, económicas o culturales, la gente va al teatro porque es una posibilidad de encontrarse, de pensar juntos, de escuchar lo mismo, de disentir, inclusive, pero ese origen que relatabas sigue teniendo el mismo sentido.

Hernán Dobry (HD): De lo que decís, hoy la cuarentena les ha dado una variante nueva, que afortunadamente se creó bastante tiempo antes, plataformas como Teatrix que le dan la posibilidad a Timbre 4 y a muchísimas otras obras que se han grabado durante el tiempo, de que la gente siga viendo teatro en un formato diferente, de video, pero que, a la vez, les permite a ustedes democratizar el teatro porque de otra forma muchas de tus obras no estarían en Tierra del Fuego o Jujuy en situaciones normales porque deberían hacer una gira enorme, que es costosa y muchas veces es muy difícil costearlas. ¿Cómo utilizar estar herramientas a futuro?
CT: Hubo un par de lecciones que tuvimos con las actuales circunstancias y una es la que vos nombrás. Un jueves empezó la cuarentena y el viernes proyectamos la primera obra que fue El viento en un violín, después Emilia, después Dínamo. Simplemente, lo hicimos porque somos un teatro y vamos a seguir trabajando. No podemos hacer funciones, entonces compartamos las obras que tenemos filmadas. De golpe, descubrimos que 100.000 personas se sumaron a ver las obras. Realmente, tuvimos conciencia, si bien sé que nuestro público es muy generoso y amoroso con respecto al teatro, nunca me imaginé que teniendo tantas opciones de entretenimiento o de acceso a la cultura, iban a elegir el teatro filmado. Eso me hizo pensar que hay todo un motor de amor al teatro y de red de contención que es muy poderoso. Luego, vino lo que vos decís, que nos escribían desde el interior del país o desde el exterior. De golpe, nosotros presentamos las obras, le damos la bienvenida a la gente para que apague los teléfonos y contarles de la obra. Entonces, empezaron de los Estados Unidos, de México, de Francia, de Israel…Es mucho más de lo que hubiéramos imaginado y la emoción especial, que tenía para nosotros, por lo menos, de compartir obras que ya habían terminado y de golpe todo ese grupo estaba de nuevo estrenando y tenían función y estaban nervioso. Para mí, que me volviera a escribir el público sobre obras que ya había bajado, por estas cosas que tiene el teatro que es efímero, que muere junto con la última función, de pronto me di cuenta de que había algo de documentación que era muy importante, a la que hago uso. Suelo ir al Centro de Documentación del Teatro San Martín o cuando encuentro páginas, porque te permite ver actores que no viste, puestas que presenciaste cuando eras chico o ver artistas que no llegaste a conocer y poder verlos, sabiendo que es teatro y no está hecho para eso, para ser filmado. Cumple una función documental también y de estudio que es superinteresante: volver a escuchar esas voces de Alcón, de Urdapilleta, de Elena Tarsisto, Walter Santana, qué alucinante poderlos ver en vivo cómo enfrentaban una función.

MD: Es decir que los medios actuales ayudan a esta recreación de lo que es la memoria del teatro, pero no a esa parte vital que es el actor y el público. Esa parte del actor, que debe ser un placer el sentimiento de actuar, no lo remplaza que la obra se dé en otro lado. Eso tiene que ver mucho, incluso, con la literatura. La parte más olvidada hoy, que es la poesía y que es el centro y lo básico, lo importante, lo que cualquier escritor que habla, dice que la poesía es su máximo exponente, también entre las artes visuales el teatro tal cual lo hacen ustedes y vos creaste esa casa tan importante, es la fuente y el verdadero valor del arte. Lamentablemente, estas cosas permiten una y por ahora la socaban, no vaya a ser que con el tiempo termine siendo un minúsculo elemento dentro de las artes humanas…
CT: Esta situación es muy brava, muy dura y nos afecta a todos y, al mismo tiempo, tengo la sensación, sino la certeza que no es la más dura que hemos atravesado. Hemos pasado otras más duras, más dolorosas, más trágicas y hemos sobrevivido. Siempre el teatro está como a punto de morir y sobrevive. Por supuesto, el teatro existe en tanto la gente se pueda encontrar y compartir el mismo espacio. Es como la diferencia cuando vos estás de viaje y hablás con alguien que amás: podés hacer una videollamada y te hace bien y está bueno hacerlo. Lo que sucede es que incrementa el deseo de estar. Cuando esto termine la gente va a correr al teatro, es mi ilusión o mi fe. Se lo extraña mucho. Es como esto, hacés Skype con el el que amás, estás, lo viste, pero lo que tenés ganas es de verlo, olerlo de poder tocarlo. Es lo que extrañamos todos, saber que todos estamos bien, pero lo quiero tocar, abrazar a mis viejos, a mis amigos. No lo quiero dramatizar, porque creo que es una instancia, muy dura, y también muy revulsiva para todos: qué significa este no encuentro, esta distancia, qué significó para los que hacemos teatro, para el público. Va a ser muy interesante lo que surja después de esto, porque fue un movimiento. Hay que cuidarnos todos, para que nadie quede afuera, para que no se cierren salas, para que nadie pase necesidades extremas. Pero fuera de eso, a todos nos está haciendo pensar mucho lo que es una función de teatro, el sentido y la importancia que tiene. Para el público, también está pasando eso.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry el dramaturgo Claudio Tolcachir en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

Una respuesta a ““Siempre el teatro está como a punto de morir y sobrevive””

  1. Que placer escucharlos… Una entrevista tan amena, tan placentera que sabe a poco. 👏👏👏

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