Hernán Dobry

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20 noviembre, 2020

“Soy un exiliado desde que nací”

“Tardé muchos años en escribir libros. Hice un poco de periodismo, pero nunca escribí libros. Los tres que hice son todos autobiográficos: ‘La opinión amordazada’, ‘Última carta de Moscú’ y otros más que no me importa, chiquitos. Lo que es importante es que en ‘La Amenaza’, oculté mi condición de judío”, afirma el escritor y empresario Abrasha Rotenberg en “Voces y memorias” por Eco Medios AM1220.
Nacido en un pequeño pueblo Ucrania, pasó su infancia entre los montes Urales, Moscú e Israel, donde vivió en un kibutz, antes de llegar a la Argentina, donde residía su padre, de quien sabía poco y nada, ya que se había marchado cuando él apenas era un bebé en busca de un porvenir.
“Soy un exiliado desde que nací. A los cinco años, nos fuimos a vivir con mi madre a Magnitogorsk y ese fue mi primer exilio. Luego, partimos a Moscú, donde consiguió un trabajo muy digno y habitábamos una casa colectiva frente al Kremlin. De ahí, volvimos a mi pueblo natal y a Israel y finalmente a Buenos Aires – recuerda -. Mi padre tuvo que huir de la Unión Soviética cuando nací porque no tenía oficio, pertenecía a ese grupo de gente que vive del aire. Se vino a la Argentina para hacerse un futuro y no lo conocí. Trabajó siete años hasta que pudo conseguir que nos permitieran salir de la Unión Soviética”.
Ese trajinar por el mundo no acabaría allí, ya que cuatro décadas después, tendría que abandonar la Argentina, en 1977, y asentarse en España junto a su esposa, la cantante Dina Roth y sus hijos, la actriz Cecilia Roth y el músico Ariel Rot.
“Luego de varios exilios, aprendí algo: cuando llegás a algún lugar, aunque creas que vas a estar tres días allí, pensá que vas a estar toda la vida, porque si creés que estás transitoriamente nunca vas a vivir, vas a estar siempre con un pie levantado para cruzar el otro lado – destaca -. El exilio no es tan traumático. Si tenés la capacidad y los ojos abiertos, suma, enriquece, te da la posibilidad de descubrir cosas que en tu rutin,a aunque tengas una vida apasionante, también puede ser una rutina y que no te permita ver. Los exilios me dieron mucho y los agradezco, desde el pequeño exilio de un pueblito hasta Moscú, Buenos Aires, Jerusalén, Madrid, fueron lugares que me llenaron de vida y me enseñaron cosas que quizás no sirven para nada, pero que a mí sí”.
Más allá de haber pasado más de treinta años en España y haber desarrollado una extensa vida profesional, decidió volver a la Argentina a pasar los últimos años de su vida, para estar cerca de su familia y amigos.
“Acá hay una hija y nietos. Hermano había, pero ya no está. Los amigos tampoco están. Esos son los inconvenientes y la contraparte de tener una vida prolongada, vas perdiendo muchas cosas, vas adquiriendo otras, pero tus pérdidas son irreemplazables y las cosas que van obteniendo son infinitas. La ventaja de la vida es esa, que te permite sumar cosas y perdés otras que lamentablemente no se puede hacer nada”, resalta.
Justamente, su novela “La mentira”, busca recrear esos años de adolescencia en la Argentina, donde ese joven buscaba integrarse a un país con costumbre tan distintas a las que había adquirido en la Unión Soviética e Israel, sin saber que sufriría una gran decepción por su condición de judío.
“Fue el azar, la mentira y ocultar mi calidad de judío, para transformarme en un finlandés, porque había leído una novela de Frans Sillanpää, que había ganado el Premio Nobel. No se me ocurrió otra cosa en una circunstancia que decir que era su sobrino, cosa que en ese círculo ni le interesaba, lo único que les importaba era el poder. El libro es visto y adornado desde la memoria de un hombre de más de 90 años. Así que he puesto en Travin [el protagonista] algunos recuerdos o tal vez reflexiones que serán de él – destaca -. Hice conciencia años más tarde. Primero me oculté a mí mismo y segundo, fui humillado, no me pegaron, pero me tiraron al río y, no podía soportarlo eso, dije: ‘lo tengo que contar’, pero nunca me salió, hasta que cuando cumplí los noventa, una mañana me desperté y pensé: ‘ya tengo la forma, lo voy a hacer así’. Todas las frases contra los judíos, fueron todas verdad y me quedaron, me sentí tan humillado de no haberme levantado en ese momento y dejar de ser el hombre disfrazado del hijo de un militar finlandés, que luchó contra los comunistas y decir: ‘Soy judío, a ver ¿tengo el olor que ustedes dicen?’. Al contrario, me fui humillado, a nadie le importó y menos se imaginaron que era judío”.
Luego, esa suerte fue cambiando y se convirtió en un joven simpatizante del socialismo, estudió para contador público y formó parte de la fundación de publicaciones históricas como el periódico Nueva Sion, las resistas Confirmado y Primera Plana y el diario La Opinión, la mayoría de ellos junto al periodista Jacobo Timerman.
“Nunca fui comunista, pero creía en el socialismo, en una forma de vida donde el hecho de nacer obligaba a un estado a darte lo mínimo que necesitabas, salud, educación, vivienda y, en función de tu talento, capacidad de trabajo, interés o indiferencia y de tu suerte, ibas a desarrollar en la vida lo que sería tu historia personal – concluye -. Nací en un mundo en el que uno tenía planes, esperanzas, teorías políticas y que voy a terminar, posiblemente, en uno mundo muy desesperado, confuso, cruel, injusto, lleno de incertidumbres y sin las convicciones que tenía. Eran visiones equivocadas. Esa certidumbre de que estábamos construyendo un mundo basado en teorías, es un sueño que se destrozó, terrible e irrevocablemente. No existe más”.
Abrasha Rotenberg, nació en Ucrania y estudió en el Seminario de Maestros Hebreos. Luego, se recibió de contador público nacional en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, además de haber cursado Economía y Sociología en la Universidad Hebrea de Jerusalén.
Durante su estadía en Israel colaboró la radio Kol Israel y después, en la Argentina, participó de la creación del periódico Nueva Sion, de las revistas Primera Plana y Confirmado, del diario La Opinión, del que fue dos años su director.
Amenazado por la última dictadura militar en el país, se exilió en España, en 1977, donde vivió durante 37 años. Finalmente, regresó a Buenos Aires hace ya varios años, donde reside en la actualidad.
Durante su carrera, publicó cinco libros: “Ultima carta de Moscú, “La Opinión amordazada”, “Raíces y Recuerdos”, “Chistes judíos que me contó mi padre” y “La amenaza”, su más reciente novela.

Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al escritor y empresario Abrasha Rotenberg en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, hacer clic en los banners.

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