Hernán Dobry

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11 octubre, 2019

“Soy una gran enemiga de mí misma”

“Encontré en la actuación una posibilidad de placer muy grande, en un momento muy desestabilizado de mi vida”, afirma la actriz María Onetto en el programa “Voces y memorias” por Eco Medios AM 1220.
Si bien hoy es una figura importante dentro del mundo del espectáculo argentino, comenzó su carrera de grande, ya que primero estudió y se recibió de psicóloga y, luego, ingresó al mundo del teatro, donde durante años dio clases en el Sportivo, junto a Ricardo Bartís.
“Todas mis áreas estaban desencajadas, había estudiado una carrera que no quería, me había separado de un hombre del que había estado muy enamorada. Comenzar a actuar me empezó a dar afirmaciones que me brindaron un enorme placer físico – resalta -. Actuar no es hacer de otro sino dejar de ser, abandonar una identidad, de armado, de control, de sentido para el afuera. Vos sos un cuerpo, una voz que circula. Es una gran actividad en la vida, te enterás de cosas de vos mismo que jamás ninguna situación vital te daría esa posibilidad. Es juego y compromiso, convivís con lo liviano y lo profundo, estás unido a los demás, es una actividad gregaria”.
A partir de allí, nunca más dejó de actuar y, rápidamente, pasó del teatro a la televisión, donde tuvo su consagración y fue multipremiada. Eso, a su vez, le permitió llegar también al cine, donde filmó cuatro películas.
“Empecé a darme cuenta de que me gusta actuar, además de que me dijeran que era interesante lo que hacía. Con el paso del tiempo y con el deseo siempre inestable de que se transformara en mi medio de vida, en un país como la Argentina, también encontré que es algo que puedo darle a los demás, un elemento organizador – destaca -. Quiero vivir en esa situación de actuación, una entrega hacia ese autor, hacia esos textos y a las personas que me han venido a ver. Tengo todo un tema con el dar. A veces he dado de más en la vida o equivocadamente, muchas veces pensé cómo poder dar y que los demás lo puedan recibir. La actuación es eso”.
Más allá de los éxitos que tuvo en la televisión, su lugar es el teatro, donde se siente completa, al punto que en la actualidad tiene tres obras en cartel al mismo tiempo: “Potestad”, “La persona deprimida” y “Valeria radioactiva”.
“Siento que después de una buena situación de actuación teatral, de esa ceremonia que es casi la única que está quedando, tanto los espectadores como yo salimos ampliados, volviendo a la vida diaria más fortalecidos, pudiendo pensar otras cosas. No podría no actuar – explica -. Trato de crear algo que a mí también me entusiasma actuar, es una atmósfera, algo cercano a desear que las personas queden imantadas, parecido a lo hipnótico, que haya una potencia energética más allá del personaje y de lo que pase, que logre que ese espectador además de intentar seguir ese texto busque magnetizarse”.
Onetto se describe como una persona tímida y, a la vez, sensible, pero que se transforma cuando sube al escenario y se retroalimenta de la energía que le dan los espectadores en cada una de las funciones.
“Soy una persona bastante tímida y tenía bastante distancia con ir a los castings, tengo con mi belleza un vínculo donde voy y vengo. Algunas veces estoy más entusiasmada y otras me observo y me doy cuenta de que tengo una belleza particular, muy poco estándar, que hay que saber mirarme para decir ‘está chica es linda’ – resalta -. Soy bastante sensible, tengo mis fragilidades y parecía que no tenía el cuero lo suficientemente duro, porque hay que tenerlo bastante duro para ser actriz. Ahí, aprendí acerca del deseo de actuar y de la prepotencia de trabajo”.
Una de las metas que le quedan por cumplir en el mundo del espectáculo es dirigir su propia obra y, así, poder transmitirle a los actores su forma de entender el teatro, de la misma forma que lo viene haciendo con sus alumnos en los talleres que dicta desde hace años.
“Estoy interesada en dirigir, pero siento que no es solamente saber manejar a un actor o actriz, sino que es tener un lenguaje que entiendo que lo vas consiguiendo con la práctica. Quizás porque estuve dirigida por personas muy grosas veo, a veces, lo lejana que estoy de entender ese lenguaje – concluye – Estoy cada vez más cerca de un material y tengo ganas de meterme con eso. Ya tengo ubicada un poco a las actrices que lo harían. Pensé que iba a poder arrancar este año, pero quedará para el que viene. Lo voy a hacer aun a riesgo de que no me salga totalmente bien. Soy una gran enemiga de mí misma, tengo a veces una exigencia que me ataca bastante, entonces cómo puedo soportar si veo algo que podría estar mejor y no se me está ocurriendo la manera de resolverlo. A la vez, entendiendo que la practica hace al asunto y tal vez si me apoyo en eso me animó a romper el hielo de la dirección.
María Onetto es docente de actuación y psicóloga, además de una actriz consagrada. Se formó con maestros como Hugo Midón, Ricardo Bartís, Javier Daulte, Augusto Fernandes y Luis Agustoni, entre otros.
Ha realizado numerosas obras de teatro, como “Los propietarios del futuro”, “Prueba de amor”, “Los siete locos”, “Raspando la cruz”, “La escala humana”, “Faros de color”, “Donde más duele”, “La casa de Bernarda Alba”, “Nunca estuviste tan adorable”, “La muerte de un Viajante”, “Un Dios salvaje”, “Potestad”, “La persona deprimida” y “Valeria radioactiva”.
En televisión, se destacó en “Montecristo”, “Vientos de agua”, “Mujeres asesinas”, “200 años” y “Tratame bien” y, en cine, en “La mujer sin cabeza”, “Rompecabezas”, “La punta del diablo” y “El otro”. A lo largo de su carrera ha recibido dos veces el Premio Clarín, además del Martín Fierro, el Cóndor de Plata y el Konex.
Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry a la actriz María Onetto en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, hacer clic en los banners.

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