Hernán Dobry

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6 junio, 2022

“Tefilá es la belleza de la liturgia, de nuestra cultura y tradición”

Uno de los elementos graves de la relación con el creador, es servirlo con todo el corazón. La palabra servir se dice en hebreo avodá, que está relacionado al trabajo laborioso. Pero ¿qué clase de trabajo puede hacer el corazón para servir a Dios? La clásica respuesta judía es a través es la tefilá.
Esto consiste en despertar el amor oculto dentro del corazón, hasta lograr un estado de íntima unión con lo divino. Por su parte, su esencia es el modo de profundizar más y más los pensamientos más recónditos, encontrando en ellos la presencia de Dios.
El camino de vivir suele ser intrincado y, a veces, puede pasar de la credulidad a la duda y de ésta al renunciamiento de la fe. Pero el camino es circular y uno avanza hacia el comienzo, creyendo que llega a su final, y retoma lo perdido y olvidado, con un amor cimentado en lo vivido, y retorna a la fe en Dios, de la cual creyó alejarse sin saber que estaba atado a ella.
El cantautor David Broza es un hombre de raíces y de camino y un buen conocedor de la tefilá y su implicancia en nuestras vidas, al punto de que así ha titulado su último álbum en estudio.

Mario Dobry (MD): ¿Qué significa para vos la tefilá? y ¿qué te hizo volver a acrecentar con nuevas composiciones musicales el temario que hace a las relaciones comunitarias del canto y la unción a Dios?
David Broza (DB):
Es una historia. No es una cosa ni trivial, ni que estaba esperando hacer, o tenía en la lista de mis deberes. Nada de eso. Me llamaron de una sinagoga grande aquí en Nueva York y el encargado de programación me preguntó: “¿Considerarías componer música nueva para los servicios de Kabalat Shabat?”. Le respondí: No creo ser el músico o el compositor perfecto. Soy secular. Aunque tengo mucho respecto a la religión y a la tradición y las cenas del Shabat cuando no estoy en una gira son las noches de la familia. Pero él insistió, dijo que no tenía nada que ver con ser un practicante o no. Él y su sinagoga, que son señores muy estimados, habían dicho que querían llamarme. Decidí considerarlo, quería estar seguro de que lo podía hacer. Me mandó el correo con catorce rezos y lo dejé ahí, ni lo abrí. Eso fue al principio del Covid, en abril de 2020. Durante los primeros meses de la cuarentena, hice todo lo que podía hacer dentro de casa: practicar mucho la guitarra, preparar el álbum anterior, leer los libros que me estaban esperando y otras cositas. Cuando terminé todo eso, ya era agosto y no tenía nada más en la lista, entonces abrí este correo, recordé que me había llamado este señor y vi la primera tefilá. La miré, saqué la guitarra, entendí el ritmo, el sabor de las letras, la liturgia y me salió esta melodía que es la primera. Justamente, cuando terminé, entró mi mujer a mi habitación y me dijo: “Es preciosa, explicame lo que es”. Le conté lo que estaba intentando hacer y me dijo: “Oye, es fantástico”. Y me dieron muchas ganas. Al día siguiente, seguí con la segunda y, así, hice la lista durante catorce días, cada día un tema nuevo. Cuando lo terminé, le devolví la llamada a este señor y le dije que le enviaba esta idea. Él está bastante emocionado y, al día siguiente, me llamó y me dijo: “Es exactamente lo que esperaba, ¿qué hay que hacer para para sacarlo?”. Nos sentamos e hicimos un plan, dos años después estamos aquí ahora con el álbum. Este proyecto ha salido y se va a distribuir a cualquier sinagoga que quiera gratis, con la música, todo escrito para los que deseen tenerlo. El proyecto es muy grande, algo muy profundo, es la belleza de la liturgia, de nuestra cultura y tradición. Para mí, fue una oportunidad para conocer la liturgia y estudiarla bien. Antes de componer cualquier música para estas letras, tenía que contemplar mucho y le dediqué un día a cada una, en solitario, solamente poniéndome enfrente las letras e intentando que saliera alguna melodía. Había inspiración.

Hernán Dobry (HD): ¿Cómo hiciste para desligarte de la música que ya tienen y que en muchos casos es muy tradicional?
DB
: Es una muy buena pregunta. Yo también conozco las melodías. En el momento en que empecé a leer las letras, me olvidé totalmente de todo lo que me pasó mi padre y mi abuelo, todo lo que eran las melodías naturales de mi familia. Vengo de una tradición ashkenazi, aunque mucha gente en Israel cree que soy sefaradí porque he vivido en España y porque canto a Joan Serrat y a Paco Ibáñez en hebreo y por la guitarra española. En realidad, somos ashkenazi y las melodías nuestras son bastante europeas y conocidas. Me salieron algunas que pertenecen al flamenco, otras a la salsa latina, al jazz, al rock and roll, de toda mi historia, 45 años de profesión y 64 años de existencia. Salió como una mezcla que pertenece a cualquier lado de la diáspora judía o de mis viajes en el mundo. Me entró la música por ahí.
Además, estaba en la cuarentena y la única información que me entró del mundo fue por el Whatsapp o por las noticias, el teléfono, la televisión, pero, en realidad, estaba muy aislado. Esto me abrió más. A veces, estamos con el mundo ruidoso como ahora y hay menos espacio en el corazón, en el alma y en la cabeza, para dejar que salga algo tan espiritual, natural y naif. Es algo muy inocente, y estaba dedicado a esto y a nada más que a esto.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry al cantautor David Broza en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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