Hernán Dobry

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7 junio, 2021

“Tengo un decir de la música de Villa-Lobos que me es propia”

Uno se pregunta ¿qué es lo lírico, lo clásico en la expresión musical de la América profunda? Y se responde que se trata de la elaboración melódica y rítmica que los cultores mayores y menores del género rescataron y rescatan de los sonidos de la tierra, de sus profusos ríos, ventisqueros infinitos y de sus urbes tumultuosas.
Los Villa-Lobos, los Piazzollas, los Troilos, entre tantos, han sabido pergeñar el mapa mitológico de la musicalidad del habitante americano. Es decir, el continente tiene su lírica, sus clásicos según la definición precisa del término, como también la expresividad virtuosa de sus intérpretes, que día a día se suman para calar hondo en ese sentimiento universal que es la vida social que trasunta a la música de la América recatada.
Daniela Salidas es una pianista de excelencia, que transita los caminos del hombre americano a través de su música y de sus cultores y lo ha dejado plasmado en su más reciente álbum Villa-Lobos.

Mario Dobry (MD): ¿Qué te ha llevado a transitar a través de la música popular el arte brasileño a través del impresionista Héitor Villa-Lobos?
Daniela Salinas (DS):
Ha sido mi experiencia formativa sobre todo porque, tengo un maestro de piano brasileño, el gran Luís de Moura Castro. Hace muchísimos años lo conocí y en la medida que transité mis estudios con él conocí mucha música de Brasil porque sus alumnos la estudiaban. Ahí, me empecé a familiarizar con este mundo, a tocar y, de alguna manera, a apropiármelo. Es como que me ha acompañado durante muchísimos años y este disco surge más bien como un homenaje a esta música con la que me he encariñado tanto a lo largo de mi vida.

Hernán Dobry (HD): Tu repertorio es muy ecléctico, pasás de lo clásico a lo contemporáneo, del latinoamericano al europeo, ¿cómo encaja Ginastera y Villa-Lobos a la hora de tocar?
DS:
Mi repertorio, sobre todo los últimos años, se ha ido definiendo por mis afinidades. Uno siempre las tiene más con algunas músicas que con otras y, también, van cambiando con el tiempo, mutando, así que es algo muy dinámico. Villa-Lobos tiene que ver con una afinidad que me acompaña hace tiempo y es como que se refuerza. No podría decir que tengo más afinidad con él que con Ginastera o Rachmáninov. Todos estos compositores me encantan, son muy diferentes y en algún punto nos encontramos y, por eso, los elijo.

HD: Y a la hora de armar el repertorio ¿cuánto influye tu decisión y cuánto la de los teatros o los ciclos en los que tenés que participar?
DS:
Afortunadamente, las últimas veces fue decisión mía. Normalmente, sobre todo a un lugar nuevo, le acercó diversas propuestas, pero son todas de mi gusto, nunca una que no me convenza mucho. Últimamente, tengo la bendición de poder decidirlo todo yo. También, pienso un poco en el oyente y trato de buscar un programa que ofrezca un contraste, variedad también de piezas en cuanto a su longitud, no sólo en cuanto a su estética. Por eso, no han sido tampoco resistidas mis propuestas de recital.

MD: Has hecho una versión impresionante de la “Danza el indio blanco” de Villa-Lobos ¿ese arreglo musical te pertenece o lo has rescatado de otras vertientes?
DS:
Esa pieza, así como la tocó, fue escrita por él. Es curioso el título porque se llama así porque es autorreferencial ya que él se nombraba a sí mismo como “el indio blanco”. La escribió descubriéndose de alguna manera, muy enérgica, con muchísima complejidad rítmica. Me gusta mucho.

HD: La mayoría de las obras que hacés fueron interpretadas por infinidad de ejecutantes, ¿cuál es ese valor agregado personal tuyo que le intentás dar a cada una, en especial a las de este repertorio de Villa-Lobos?
DS:
Considero que tengo un decir esta música que me es propia. Es un poco por mi sensibilidad, fue moldeada también después de haber escuchado muchísimo repertorio de Brasil y estudiado este repertorio con gente de allá. Mi sensibilidad ha sido afectada por eso, pero definitivamente hay algo que me es propio, que por ahí tiene que ver sobre todo con las búsquedas sonoras, que me parece que trasciende eso. Uno no puede decir qué es exactamente “lo nuevo”, simplemente creo que tengo una manera de decirlo que me es propia y me pareció compartirla. Siempre tuve el dilema de que no soy brasileña y esta música está influenciada por la música popular brasileña, a pesar de que es académica. Decía: “bueno, no tengo las herramientas intuitivas que tiene un brasileño para tocar esta música”, entonces un poco me resistía, hasta que me di cuenta de que, si tenía una manera de construir, de decirla, que me era propia y que no tenía por qué emular esa sensibilidad de los otros. Me deshice de esa carga, porque es un nacionalismo muy refinado. Nosotros también tenemos mucha música clásica argentina, pero la verdad que es muy estilizada y no tiene tanto de background puramente folclórico como pretende a veces.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry a la pianista Daniela Salinas en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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