Hernán Dobry

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24 septiembre, 2021

“Toco de otra manera y estoy orgulloso de que sea tan distinta”

Horacio Lavandera ha ejecutado obras de George Gershwin numerosas veces a lo largo de su carrera. Sin embargo, nunca lo había hecho en la Argentina, ante su público, hasta ahora. Luego de varias idas y vueltas, debido a que tuvo que suspender el concierto que tenía preparado para abril, podrá cumplir con esa cuenta pendiente.
El pianista presentará Piazzolla + Gershwin el 30 de septiembre en el teatro Coliseo donde homenajeará al músico marplatense en el centenario de su nacimiento y, además, incluirá piezas del compositor estadounidense.

Hernán Dobry (HD): Ambos músicos han sido influenciados por el impresionismo, ¿cómo te sentís interpretando esta corriente, acostumbrado a tocar obras que van desde el barroco a lo contemporáneo?
Horacio Lavandera (HL): Desde lo armónico, pueden tener una influencia, Gershwin intentó representar a su gente, desde el primer momento, lo dejó por escrito y está en su música. El hizo una ópera sobre los afroamericanos, está muy claro que hay una búsqueda. Él es anterior a Piazzolla en romper todo tipo de esquemas que podrían estar preconcebidos desde Europa. Quería, con “Rhapsody in blue”, quebrar toda la idea que se tenía del blues. Es muy difícil hablar de él y las influencias ya que trató de tomar todo lo que escuchaba en la calle, sus alrededores. Fue un genio, un fuera de serie. Esta obra, “Rhapsody in blue”, tiene una historia muy curiosa: le pidieron que hiciera un experimento y se negó diciendo que mucha gente podía hacerla y no quería saber nada. En tres semanas, la compuso y se convirtió en un ícono de lo que es crear nuevas estructuras a partir de solo un pensamiento americano. Una nueva manera de pensar, en su base tiene el conocimiento más profundo, simplemente captar lo que se vivía en el día a día como energía musical en su ciudad, especialmente con los afroamericanos y volcarlo en una obra de arte.

HD: ¿Qué nuevo sonido buscás darles a estas obras que ya tocaste muchas nuevas veces para no aburrirte y genera algo nuevo?
HL:
Cada vez que uno toca esta música, es algo muy especial. Hacía mucho tiempo que no tocaba a Piazzolla en Buenos Aires y nunca había hecho acá a Gershwin. Va a ser la primera vez para muchas cosas. En un streaming que hice en octubre, los toqué, pero no había público. Por otro lado, el Coliseo, donde voy a tocar, es el lugar ideal. Hay salas que tienen mucha resonancia, lo típico para tocar música de Chopin o Beethoven. Es muy importante porque el edificio está especialmente diseñado para este tipo de música. Cuando uno toca a Beethoven en Alemania, lo disfrutás mucho. El Coliseo, como es un teatro mucho más seco, es ideal para la música de Piazzolla o Gershwin. Hay un gran cambio armónico ya que Gershwin toma otras ideas, acordes, melodías y conceptos del ritmo. Hay una actividad rítmica muy notoria y distinta a la de Brahms o Beethoven. El tipo de sonido en el que está el piano ahora también sirve mucho, porque es muy brillante y no sería bueno para la música clásica, pero para esta sí. Hay muchas razones por las que estoy contento de tocar en el Coliseo.

HD: ¿Cómo hacés para adaptarte y estudiar estos lugares donde vas a tocar antes de los conciertos?
HL:
Estudio mucho las condiciones acústicas y del piano. Hay lugares muy previsibles como Alemania, donde todas las salas tienen el mismo código y la música clásica suena bien. Hay otros menos previsibles. Un acorde tenés muchas maneras de hacerlo, si la sala es muy seca vas a ir acompañando, ya sea con el pedal o con la propia acción de los dedos, para no lograr que sea un martillazo. Si la acústica es como las salas de Alemania, tenés más posibilidad de jugar, toda la resonancia y el trabajo es distinto, podés tocar más vertical, el sonido es más agresivo. Entonces, es una cuestión de adaptación, encontrar lo que vos querés, el sonido que necesitás y no ayuda. En Alemania, en general son muy secas y tenés que trabajar para que la interpretación sea más cerca de tu ideal.

HD: Eso lo podés preparar cuando llegas o hay que hacerlo con anticipación…
HL:
Si sabés que la sala es muy seca, te preparás, ya tenés recursos y sabés.

HD: ¿Cómo cambia esa preparación cuando tenés que tocar en el Luna Park con Ciro y los Persas o en un estadio que no tiene la acústica a la que estás acostumbrado?
HL:
Ahí, toqué muchas obras clásicas: una sonata de Bethooven y un estudio Chopin. Lo hice como si estuviera en un teatro. Mucho no se puede hacer porque es un diseño electrónico, se hace lo que se puede. No tiene nada que ver con tocar en un teatro, es otra la función, que 9.000 personas que no están cerca de la música clásica lo estuvieran a través de una figura como Ciro. Luego, hicimos una versión de “Tan solo” y, ahí, jugué con la acústica. El objetivo era que las notas, que sabía que iban a tener resonancia, estuvieran rebotando durante muchos segundos. Quería adaptar un poco qué era lo que podía hacer, eso lo pensé en una acústica con un nivel de reverberación gigantesco. Fue muy divertido.

HD: Tenés tu propio sonido, ese que te identifica, ¿cómo podrías resumirlo?
HL:
Trabajo de un modo muy especial, con la última parte del dedo, la faringe, no muchos lo hacen. Para abordar el teclado y activar el sonido, tengo una manera distinta, por mi crianza. Es un modo de tocar que se ha perdido con el tiempo, ya nadie lo hace así; yo sí, cultivó una forma que es de la época de oro del piano. Toco de otra manera y estoy orgulloso de que sea tan distinta, de obtener del instrumento otros sonidos. Puedo tomar el instrumento mucho más lento o rápido, influye en los armónicos de otra forma, se trata de cultivar esto todos los días, trabajarlo y disfrutarlo.

Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry el pianista Horacio Lavandera en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los martes a las 20, haga clic en los banners.

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