Hernán Dobry

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27 septiembre, 2020

“Tuve cambiar algunas cuestiones para convertirme en un artista y no ser solo una cantante litúrgica”

Karen Nisnik sabe transformarse. Así, lo ha demostrado al cambiar su carrera como cantante litúrgica por la de una artista completa, con la que busca transmitir sus gustos por la música popular argentina e israelí. Va y viene una y otra vez en sus diferentes roles con total naturalidad y pasa de oficiar en una sinagoga en Miami a pararse en un escenario para contar su vida a través de las canciones.
En una entrevista exclusiva con el programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, repasa su carrera y detalla cómo fue la creación de su espectáculo “Una vida cantada”, que estuvo presentando hasta que comenzó la cuarentena.

Mario Dobry (MD): ¿Qué significado tiene para vos el arte de cantar?
Karen Nisnik (KN): Para mí, cantar es mi manera de estar en el mundo, de relacionarme con la gente, de fluir, de estar liviana, de sentir que es a lo que vine al mundo. Es lo que mejor sé hacer para transmitir lo que siento.

Hernán Dobry (HD): ¿Qué sentís cuando cantás?
KN: Es una sensación difícil de poner en palabras, porque es tanta plenitud que vale la pena, a veces, todo el esfuerzo y lo que hay detrás. Parece como que uno se sube al escenario y es fácil. Y no, hay mucha lucha atrás, muchas situaciones no tan agradables y cosas que uno tiene que atravesar. Pero cuando estás en ese momento en el escenario, esa mirada que intercambiás con el público, eso termina pagando, en el buen sentido, todo el esfuerzo y lo que hay que hacer para llegar a esa situación. Por eso, por más de que hagamos shows virtuales nos falta tanto ese contacto con el público. Es difícil para mí decir una palabra de lo que siento, porque son muchas cosas y, sobre todo, mucha sensación de plenitud emocional: lo nomás parecido a la felicidad.

MD: ¿Qué diferencia hay entre ser cantante litúrgica y una de temas más amplios en lo que hace al repertorio del gusto musical?
KN: Es muy diferente, de hecho, empecé como cantante litúrgica y, todavía, canto en la sinagoga, pero fui ampliando mi carrera y tengo hoy un desarrollo artístico muy distinto al de cuando comencé. Cantar en la sinagoga, en mi caso, es sobre todo transmitir algo que tiene que ver con la espiritualidad, poder crear un clima y un entorno que colabore para que la gente de la congregación se pueda conectar con Dios. No es más que eso, no es un show, no hay que transmitir ninguna cuestión personal, aunque se filtra, porque uno es persona. En cambio, en el escenario o en un show, la sensación es que uno está más desnudo, porque es más uno el que está ahí mostrando sus emociones, lo que le pasa, lo que quiere contar. Es bastante distinto, por más de que el instrumento es la voz, es como que va a por carriles muy diferente o debería, porque algunos piensan que deben hacer un show en la sinagoga y no lo comparten es en ese sentido.

HD: Y técnicamente ¿qué diferencia hay cuándo tenés que cantar litúrgicamente o en tus shows?
KN: La preparación del instrumento es la misma. El instrumento son las cuerdas vocales, la respiración. Todo tiene que estar de la misma manera. Quizá en el templo es todo más estructurado, hasta la actitud corporal, el tener un púlpito delante, estar siempre con la mirada sobre el libro. En el escenario, uno está así, sin ningún tipo de red: está ahí y uno mira hacia el público, por más de que podés leer una letra, es diferente la cuestión y, seguramente, se ve reflejada en algunas cuestiones vocales, que uno hace y que no hace en la sinagoga. Pero la preparación es la misma.

HD: ¿Te costó pasar de un ámbito al otro?
KN: Un poco sí, porque si bien mientras cantaba en la sinagoga con periodicidades los fines de semana, porque ahora lo hago, pero más esporádicamente o para las altas fiestas judías, hacía shows, sobre todo muchos eventos. Lo que no hacía era esta cuestión más de artista, de pararme en un escenario, sacar un disco, hacer una campaña de prensa. Tuve que cambiar mucho el chip y, también, soltarme, un montón de cosas que tienen que ver con esto rígido del templo y de la cuestión más religiosa, más litúrgica, como más encorsetada, de alguna manera en el buen sentido, porque amo el templo y soy hija de la sinagoga y le debo todo a mi carrera litúrgica. De hecho, me fui de Bet Hilel en 2008, que fue la última comunidad en la Argentina y todavía me encuentro con gente que me dice: ay Karen de Bet Hilel. Estoy súper agradecida a mis años en Bet Hilel y a todo lo que hice la comunidad, pero hubo que cambiar algunas cuestiones para poder convertirme en un artista, no solamente en una cantante litúrgica.

MD: La diferencia entre un artista y una cantante litúrgica lleva también a la responsabilidad en el sentido del vivir, del ser en el escenario, que como decías la liturgia o el templo encorseta cierta forma del ser y del vivir, que llevado a un escenario donde el artista es libre en plenitud total, ¿no provoca que también tengas que medir tus cosas cuando estás en el escenario?
KN: Te voy a contar una anécdota que me parece que refleja un poco lo que me preguntás. Ahora, estoy cantando todos los años en los Estado Unidos, en una sinagoga Miami, en Aventura, en una sinagoga muy importante donde va mucha comunidad latina y, en 2018, fuimos con Patricia Sosa a hacer los shows que hacemos juntas, que se llama “Entrelazadas”. Yo decía: acá me tienen vista como la cantante litúrgica, me pongo el talit, que es el manto que se usa en el ritual, una toga blanca y, de repente, tenía que hacer un show vestida de otra manera, poner toda la carne en el asador en el escenario y pensaba: ¿Cómo me van a mirar después de verme en esta situación, de vuelta en la Karen jazanit, cantante litúrgica? Es diferente la postura corporal, la vestimenta, la actitud. Me acuerdo de que una persona de allá me dijo: olvídate ese día sos Karen la artista, soltate, da todo lo mejor de vos, pelá, poné toda la carne en el asador, porque para eso me habían contratado. Pero es distinto, es otro rol, para el que hay que poder ubicarse y entrar y salir de acuerdo a las circunstancias como es mi caso que tengo las dos actividades.

Si querés ver o escuchar la entrevista completa que le realizaron Hernán y Mario Dobry a la cantante Karen Nisnik en su programa “Letras y corcheas”, que se emite por Eco Medios AM 1220 los jueves a las 22, hacé clic en los banners.

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