Hernán Dobry

Historias y noticias

Bibliocritico

15 enero, 2014

Un diccionario para entender el relato K

Leer un diccionario como un libro cualquiera es una de las tareas más engorrosas y hasta aburridas que puede haber ya que no existe un hilo conductor que vaya uniendo las diferentes entradas entre sí. Sin embargo, Pablo Mendelevich ha logrado quebrar con esta lógica con su último trabajo “El relato kirchnerista en 200 expresiones”, que acaba de publicar Ediciones B.

Una mención especial merece el prólogo escrito por Carlos López Puccio con el que resume perfectamente lo que vendrá en las páginas siguientes con una cuota de ese humor tan característico del grupo Les Luthiers, del que forma parte desde su fundación. Imperdible.

“Omnisciente, su epopeya [la del kirchnerismo] encontró sentido al ser narrada en tiempo real. ¿Cómo tamaño narrador no iba a colonizar, también el idioma? – afirma Mendelevich -. Entre eslóganes, modismos, neologismos, eufemismos, cristinismo, latiguillos y palabras tabú armó una lengua propia. La lengua K, letra exclusiva, marca inconfundible, sello de época”.

Por eso, se sumerge en la tarea de tratar de explicar cada uno de estos términos, para lo que fue trazando un camino que permite recrear diferentes capítulos de los gobiernos de Néstor y, especialmente, de Cristina Kirchner, que han quedando olvidados con el paso de los años, además de sus prácticas administrativas y su forma de hacer política.

Esto es lo que lo torna más atractivo y hace que el lector quiera seguir adelante en busca de la siguiente definición, a lo que hay que sumarle la ironía en su forma de escribir y, por qué no, el sarcasmo que usa para narrar cada una de ellas.

“En materia de transportes, de energía o de educación, por ejemplo, no resulta fácil demostrar que la bonanza económica, especialmente originada en los precios internacionales de los commodities, fue aprovechada para producir progresos de largo plazo que prueben ganancias. Sin embargo, el mayor déficit atañe a la reposición del enfrentamiento binario, que no significó ganar una década sino retroceder seis: se volvió a la división de mediados del siglo XX. Ese sí, un legado con secuelas”, afirma en la entrada “década ganada”.

En algunas otras, se torna incisivo y con cierta acidez golpea al gobierno en donde más duele: en sus contradicciones, como en el caso en el que describe el significado de la palabra “democratizar”, tan utilizada en los discursos por la Presidente.

“En el presente, una fiebre democratizadora va por todo: por la palabra, por los periodistas, por los medios, por la Justicia, nidos de las castas corporativas a los que supuestamente falta evangelizar. Nunca se le ocurrió a la democracia kirchnerista que podía ofrecerles primero el remedio a los sindicatos, donde hay, en algunos casos, dirigentes pegados al sillón de mando desde hace más de un cuarto de siglo. Tampoco hubo un plan para democratizar en serio la información pública (la Argentina es uno de los pocos países latinoamericanos que no tiene ley de acceso a la información), ni se aceptó democratizar la publicidad oficial (que hoy se distribuye para premiar y castigar medios según su alineamiento con el oficialismo)”, resalta.

Algo similar ocurre cuando explica el significado que le da el Gobierno al término “inclusión”, tan importante para quienes han promovido el matrimonio igualitario o la Asistencia Universal por Hijo (pese a que era un proyecto de Elisa Carrió).

“La decisión de los Kirchner de volver a dividir al país en dos para excluir a la mitad – los eternos otros – no tuvo mucho de novedosa. Pero con el idioma fueron originales. A la exclusión comenzaron a decirle ‘inclusión’. Su modelo se llama de inclusión y la palabra aparece en gran parte de los discursos oficiales. El kichnerismo entiende que incluyó con sus políticas a sectores antes excluidos, lo cual es cierto, por ejemplo, en el caso de la incorporación de un millón ochocientas mil personas al sistema jubilatorio. Sin embargo, en muchas otras áreas el requisito para recibir beneficios estatales es el alineamiento político, lo que deja afuera a los no kirchneristas”, sostiene.

En doscientas entradas, Mendelevich logra condensar buena parte de la ideología de Néstor y Cristina Kirchner y explicarla con simpleza. Eso hace que este libro se torne indispensable para entender esta última década y que se convierta en un material de consulta para todo aquel que quiera investigar sobre este tema en el futuro.

Título: “El relato kirchnerista en 200 expresiones”
Autor: Pablo Mendelevich
Género: Política
Editorial: Ediciones B
Páginas: 394

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