Hernán Dobry

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4 septiembre, 2020

“Un rabino es un puente entre culturas y una persona que sabe escuchar”

“El día que empezaron las protestas contra la violencia racial en los Estados Unidos traje un coro góspel a mi sinagoga. Por la pandemia, sólo podíamos estar no más de diez personas y dije: que haya menos judíos, pero quiero a cinco negros conmigo en el altar y oficié junto a ellos”, afirma el rabino Mario Rojzman en el programa “Voces y memorias” por Eco Medios AM 1220.
Su valentía va de la mano de las enseñanzas que le transmitió su maestro, el rabino Marshall Meyer, en la Argentina, quien, a su vez, las había recibido de boca de Abraham Joshua Heschel, quien solía marchar junto a Martin Luther King durante las movilizaciones por los derechos civiles en los Estados Unidos en la década del ’60.
“Soy un rabino que cree que nada humano me es extraño. Mis maestros me enseñaron que en una mano hay que tener a los cinco libros de Moisés y a los profetas y en la otra el diario. Somos buenos puentes entre tradición y cambio”, explica.
Eso lo llevó, a lo largo de su carrera, a involucrarse en otro de los temas que también le transmitió su maestro: el diálogo religioso. Durante años, cultivó la amistad de monseñor Justo Laguna, con quien realizó viajes a Israel y al Vaticano, donde se reunieron con el Papa Juan Pablo II y que quedaron plasmados en dos libros y un ciclo de televisión.
“Soy esos rabinos que creen que Dios le habló al pueblo judío en hebreo, pero al cristiano en latín y al musulmán en árabe y lo sigue haciendo a distintas poblaciones en el idioma que lo quieran entender – destaca – No creo que en el judaísmo seamos los dueños de la verdad, sino buscadores de la verdad. Un rabino es un puente entre culturas y una persona que sabe escuchar”.
Sin embargo, sentía que debía hacer algo más para cambiar la realidad que le tocaba vivir y que, para eso, no era suficiente circunscribirse solamente al ámbito sinagogal. Corría el año 2000 y la Argentina ya empezaba a estar convulsionada. Fue en ese entonces que decidió participar activamente en política y aceptó ser uno de los primeros en la lista de candidatos a legislador porteño del partido Nueva Dirigencia, que lideraba Gustavo Beliz.
Esto no hizo más que traerle sinsabores, ya que su comunidad rechazó su intención y le pidió que diera un paso al costado. Era un pionero en la materia ya que, hasta ese momento, ningún rabino se había atrevido a dar ese paso, que luego concretaría Sergio Bergman, cuando se convirtió, primero, en legislador porteño, luego, en diputado nacional y, finalmente, en ministro del gobierno de Mauricio Macri.
“Yo quise hacer política. “Pensé: si nos reventaron la AMIA y la Embajada que más tengo que esperar sólo para entrar con una kipá a una legislatura a decir basta y pedir Justicia. En Bet El, me dijeron que tenía que elegir entre la comunidad o la política”, recuerda.
No lo dudó. Optó por abandonar la sinagoga en la que había estado durante once años para poder involucrarse en la campaña. Sin embargo, en febrero de 2000, mientras estaba de viaje en Israel junto a monseñor Laguna, se dio frente con la realidad la política argentina, que distaba mucho de lo que soñaba.
“Estaba Jerusalén y me llamaron para contarme que Béliz estaba haciendo alianzas con Carlos Ruckauf y algunos personajes con los que quería estar aliado. Lo llamé y le expliqué que me bajaba porque no era lo que habíamos charlamos – resalta -. Cuando renuncié, se comunicaron desde mi comunidad y me dijeron: ahora podés volver. Les respondí que no, porque estábamos en carriles diferente”.
Esta libertad le permitió cimentar aún más la relación con Laguna y estar disponible cuando le surgió la posibilidad de ejercer el rabinato en Miami, donde reside hace casi dos décadas. En la actualidad, oficia en la sinagoga Beth Torah Benny Rock Camp, en Aventura, donde aún lo esperan nuevos desafíos.
“Creamos en Beth Tora un task force con la comunidad negra para que lo que está ocurriendo no sea sólo para una noche de emoción que nos hizo llorar un par de días – detalla -. Uno de mis desafíos es que ningún chico judío que golpee la puerta de mi sinagoga le tengan que decir que no puede estudiar por plata”.
Poco le costó adaptarse a las tierras soleadas de la Florida, de la mano de la comunidad judía latinoamericana que allí reside ya que vieron en su figura, el líder espiritual al que estaban acostumbrados a tener en sus países de origen.
“Cuando llegué a Miami, ya tenía mi público. Acá, había una necesidad latina de que viniera alguien a interpretar ese gusto latino de espiritualidad. El latino necesita mucho más el concepto de la comunidad – concluye. – Me resultó fácil adaptarme porque, enseguida, me sentí útil. Mi mayor dificultad fue que no me quería convertirme en el rabino de los latinos, porque sabía que ser rabino étnico dura una generación y un ratito. Quería ser el de una comunidad americana que también podía servir a los latinos”.

Mario Rojzman estudió filosofía judía y educación por la Universidad Hebrea de Jerusalén y, donde, también, se graduó de magister en Educación, además de haber sido ordenado rabino en el Seminario Rabínico Latinoamericano, en 1987.
Durante sus años en la Argentina, se desempeñó al frente de la comunidad Bet El, en Buenos Aires, entre 1990 y 2001 y dirigió el Departamento de Religiones Comparadas en la Universidad de Palermo entre 1997 y 2000.
Su amistad con monseñor Justo Laguna los llevó a visitar Israel y el Vaticano, a escribir y publicar los libros “Todos los caminos conducen a Jerusalén y también a Roma” y “Católicos y judíos ¡Ahora nos entendemos!” y a conducir el programa de televisión “Laguna-Rojzman: Para mantener nosotros pensar”.
A su vez, fue galardonado como doctor honoris causa por el Jewish Theological Seminary por sus servicios al judaísmo y a la justicia social. Actualmente, se desempeña como rabino senior de la comunidad Beth Torah Benny Rock Camp en Aventura, Miami, Estados Unidos.
Para revivir la entrevista que le realizó Hernán Dobry al rabino Mario Rojzman en su programa “Voces y memorias”, que se emite por Eco Mdios AM 1220 los martes a las 20, hacer clic en los banners.

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