Hernán Dobry

Historias y noticias

Prensa

23 abril, 2023

Un reconocimiento tardío

La Guerra de Malvinas ha sido, durante años, una especie de afrenta para los argentinos, una mancha en el orgullo nacional, que costó décadas en cicatrizar y que produjo daños irreparables en sus protagonistas, en especial, en los jóvenes que fueron enviados a combatir, con escasa experiencia, mal alimentados, con poco abrigo y con armamentos, en muchos casos, obsoletos.
A su regreso, la sociedad les dio vuelta la cara, los trató como “loquitos” e, incluso, los metió en la misma bolsa con los militares que habían violado los derechos humanos durante la dictadura, tras el discurso del presidente Raúl Alfonsín, en el que llamó “héroes de Malvinas” a los carapintadas que se habían sublevado contra su gobierno en la Semana Santa de 1987. (…)
Ningún sector político, sindical o religioso estuvo exento de esto. La comunidad judía local vivió la guerra y la postguerra de la misma forma que lo hizo el resto de la población, ya que se trataba de una parte inseparable de ella, con sus virtudes y defectos, al igual que lo sigue siendo hoy en día.

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